Tras repasar en anteriores entregas el cine mudo de terror, el terror clásico de la Universal, el terror a la guerra nuclear en 50, el terror gótico de la Hammerlos 60, los sangrientos 70 y el slasher de los 80, llegamos a la floja década de los 90. El cine de terror de los 90 no me seduce demasiado. Hubo mucha secuela y mucho terror para adolescentes pero poca cosa de interés, cayendo el género en un vacío impensable en décadas anteriores. Mientras Hollywood se dedicaba a realizar remakes sin ton ni son, el cine japonés de terror (J-Horror) se puso de moda. Repasemos lo más destacable de un cine de terror en el que empiezan a escasear la ideas.

Begotten (1990)

Empezamos fuerte. Esta rareza experimental, grotesca y violenta fue escrita y dirigida por el germano E. Elias Merhige.  Pasó desapercibida al gran público debido a su crudeza pero pronto se convirtió en una obra de culto. Begotten es una alegoría en dos largas y agónicas escenas mudas en blanco y negro en las que una criatura sobrenatural (Dios) da luz a la humanidad y un hombre solitario es torturado por misteriosas figuras enmascaradas. Begotten es una de esas inclasificables películas que se aman o se odian (muy probablemente lo segundo) pero nunca se olvidan. Begotten es un retorno al cine mudo más adulto frente al cine de terror contemporáneo. Tiene más de Vampyr, Häxan o Nosferatu que de cualquier otra película estrenada en los 90.  E. Elias Merhige dirigió posteriormente la interesante La sombra del vampiro (sobre el rodaje del film Nosferatu, conWillem Dafoe como Max Schreck) y algún vídeo de Marilyn Manson para caer luego en la nada más absoluta.

Misery (1990)

Las adaptaciones de Stephen King ya eran legión a principio de los 90. Misery es quizás la más correcta y comedida de todas las adaptaciones de King realizadas en los 90. A ello contribuyó la acertada dirección del eficiente Rob Reiner (La princesa prometida, Cuenta conmigo) y las interpretaciones de Kathy Bates (Oscar incluido) y James Caan. King pone a su escritor protagonista en manos de una psicópata y, aunque el film edulcoró bastante la trama, traslada perfectamente la sensación de falta de libertad de cualquier creador frente a sus fans así como el agobio que estos pueden llegar a suponer. Stephen King confesó que Misery era también una metáfora de sus pasadas adicciones a las drogas y el alcohol que le tenían maniatado y aislado del mundo.

El silencio de los corderos (The silence of the lambs, 1991)

Este excelente film puso de moda en los 90 los thrillers con psicópata. La primera novela de Thomas Harris en la que aparecía el psiquiatra caníbal Hannibal Lecter fue Dragón Rojo, que ya tuvo una adaptación en 1986 a manos de Michael Mann con Brian Cox como Lecter. Sin embargo, no fue hasta El silencio de los corderos que Hannibal Lecter se hizo mundialmente famoso. Dirigida por Jonathan Demme, El silencio de los corderos ganó los 5 Oscars principales. De hecho, es una de las tres películas que han ganado los cinco grandes premios Oscar: Mejor película, director, actor, actriz y guión. Las otras dos son Sucedió una noche Alguien voló sobre el nido del cuco. La antológica composición del Hannibal Lecter de Anthony Hopkins se colocó directamente entre uno de los mejores villanos de la historia del cine. A pesar de ser un secundario y aparecer en escena únicamente 16 minutos, Lecter se comió la película (nunca mejor dicho). Por su parte, el psicópata Buffalo Bill es la combinación de tres asesinos en serie reales: Ted Bundy (que usaba un yeso en su brazo para atraer mujeres a su camioneta), Gary Heidnik (quien tenía a su víctimas cautivas en un pozo) y Ed Gein (quien se hacía objetos usando la piel de sus víctimas). Hubo secuelas, precuelas y hasta una serie de televisión sin que ninguna llegara a ponerlos los pelos de punta como la original. Más info aquí.

Tu madre se ha comido a mi perro (Braindead, 1992)

 Vamos con el gore más excesivo. Hoy en día Peter Jackson es un reputado cineasta gracias sus aclamadas adaptaciones de Tolkien, pero en sus inicios este neozelandés despachó en su patria films tan extremos como Bad taste o Tu madre se ha comido a mi perro (Braindead). Sangre, vísceras, una oreja en la sopa, una cortadora de césped y un humor negro no apto para finolis convirtieron a Tu madre se ha comido a mi perro (gran título en castellano) en un clásico de la sección de terror en los vídeo clubs. Ostenta todavía el récord de sangre falsa usada en un film: 30.000 litros.

Drácula, de Bram Stoker (1992)

El maestro Francis Ford Coppola dirigió esta manierista versión de la novela de Stoker que probablemente sea la más fiel al original a pesar de las múltiples licencias. Exquisito apartado técnico (fotografía, música, vestuario) para acompañar a un desatado Gary Oldman en la que quizás sea la última gran película de Coppola.

Entrevista con el vampiro (Interview with the vampire, 1994)

 Neil Jordan (En compañía de lobos) dirigió este film sobre vampiros melancólicos protagonizado por Tom CruiseBrad Pitt y un Antonio Banderas recién aterrizado en Hollywood. Basado en la serie de novelas de Anne Rice, Entrevista con el vampiro puso de moda otra vez el cine de vampiros y fue un éxito comercial a pesar de sus bajadas de ritmo y que los vampiros resultan bastante sosos. Lo cierto es que no hay terror por casi ningún lado. Eso sí, Cruise y Pitt salen muy guapos. Tuvo una secuela realmente horrible que me niego a citar.

Seven (1995)

Seguimos con psicópatas aterrorizando al público. David Fincher se ganó un puesto de honor entre los jóvenes directores con este sorprendente y oscuro thriller con toques de terror. Ni Brad Pitt ni Morgan Freeman, lo que el público nunca olvidará de Seven es la crueldad del villano y ese final. El inolvidable villano John Doe de Kevin Spacey nos ofreció uno de los finales más impactantes de la década. Más información aquí.

Scream (1996)

Wes Craven repitió el éxito de Pesadilla en Elm Street con la endeble Scream, un revival comercial del slasher repleto de guiños y referencias que tuvo mucho éxito en su día pero ningún atractivo para un servidor. El slasher se convirtió en un inofensivo cine para adolescentes protagonizado por efímeras estrellas de la época como Drew Barrymore, Courteney Cox, Rose McGowan o Neve Campbell. Sus 3 secuelas me parecen del todo innecesarias. Ni Scream ni las sagas de Sé lo que hicisteis el último verano (1997) ni Destino final (2000) me interesan lo más mínimo ya que se dedicaron a copiar sin gracia y edulcorar los slasher de los años 80.

Cube (1997)

Un único escenario y unos personajes atrapados luchando por sobrevivir a unas pruebas letales. Cube es un entretenido ejercicio de estilo de Vicenzo Natali que funcionó realmente bien entre los aficionados al género. Sí, también tuvo secuelas que no estuvieron a la altura. Lamentablemente, la carrera posterior de Vicenzo Natali ha sido decepcionante.

The ring (Ringu, 1998)

Toca hablar del J-Horror, o cine de terror japonés. Un terror más psicológico centrado en las apariciones de fantasmas. Hideo Nakata dirigió Ringu que adaptaba la novela homónima de Koji Suzuki. La idea de una cinta de vídeo maldita que provoca la fuerte de quien la visiona transcurridos 7 días me pareció en su día de lo más original. Elementos tecnológicos (hoy bastante desfasados) como las cintas vhs o el teléfono fijo desplazaron a los habituales objetos del cine de terror. La escena del fantasma de la niña Sadako Yamamura saliendo de la televisión era realmente aterradora. Ringu fue todo un bombazo a nivel internacional y puso de moda el J-Horror en todo el mundo. Obviamente, tuvo su remake americano (The ring, 2002) dirigido por el todoterreno Gore Verbinski y protagonizado por Naomi Watts que no superaba al original. Tras Ringu descubrimos otras muestras de horror japonés como La maldición o El grito. Todas ellas con niñas como amenazantes presencias y con su no menos temible remake americano. Otras muestras de cine de terror japonés serían las perturbadoras y sangrientas Audition (1999) e Ichi, the killer (2001) ambas del prolífico e insano Takashi Miike. A Miike no hubo bemoles de hacerle un remake.

El sexto sentido (1999)

“En ocasiones veo muertos.” Con El sexto sentido M. Night Shyamalan consiguió revivir temporalmente al agonizante subgénero de apariciones y fantasmas. Shyamalan  demostró ser un tipo que sabía mover la cámara y rodar como muy pocos, amén de ser un autor con un universo propio. Tras el enorme éxito de El sexto sentido se pusieron de moda los guiones tramposos con finales presuntamente sorprendentes. Sin embargo, siempre me ha parecido que El sexto sentido es una parábola sobre la incomunicación. Lamentablemente, buena parte de la filmografía posterior de Shyamalan solo puedo catalogarla (siendo muy generoso) como irregular. Todavía no le he perdonado estupideces como El incidente o El bosque.

Sleepy Hollow (1999)

Lo más cerca que Tim Burton ha estado nunca de hacer un film de terror gótico. Esta adaptación de la historia clásica de Ichabod Crane y el jinete sin cabeza me parece de lo mejor de Burton. La ambientación directamente heredada de la factoría Hammer (confirmada por la presencia de Christopher Lee), un Johnny Depp en estado de gracia y las breves pero aterradoras apariciones de Christopher Walken convierten a Sleepy Hollow en una delicia gótica. Recientemente ha tenido una adaptación televisiva que no me interesa nada.

El proyecto de la bruja de Blair (The Blair Witch Project, 1999)

El proyecto de la bruja de Blair fue un film independiente que con un presupuesto de 19.500 dólares recaudó unos doscientos cincuenta millones de dólares. Sin ser ninguna maravilla, el film de Eduardo Sánchez y Daniel Myrick generaba bastante mal rollo en las salas de proyección, sobre todo en la escena final, aunque sospecho que los mareantes movimientos de cámara contribuyeron a ello. Supuso todo un fenómeno comercial y sociológico en su día debido a que la incipiente internet ya tenía una enorme influencia a la hora de difundir noticias falsas. The Blair Witch Project se vendió como si realmente se tratara de unas grabaciones caseras y la web https://www.blairwitch.com/ recibía un millón de visitas diarias. El found footage (o aparentar que lo que se muestra en pantalla es una grabación amateur encontrada) ya se había inventado con Holocausto Caníbal (1980) pero ha tenido mucha repercusión en el nuevo siglo. El proyecto de la bruja de Blair tuvo 2 flojas secuelas mientras la posterior carrera de sus creadores deja bastante que desear.

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