Os propongo un repaso por las mejores películas de terror. Echemos un vistazo a las películas más aterradoras, inquietantes y perturbadoras de la historia. Desde el cine mudo a los slasher de los años 70 pasando por toda clase de historias truculentas. Como podréis observar no me he centrado únicamente en el cine norteamericano, sino que he intentado abarcar otras filmografías. Seguro que me he dejado alguna pero tampoco quería extenderme demasiado, aún así he tenido que dividir esta lista en varias entregas. Por cierto, si pinchas en el título podrás ver el film en cuestión. Empecemos por el principio: el cine mudo. 

Frankenstein (1910)

La literatura gótica del siglo XIX ha sido un filón para el cine desde sus orígenes. La primera versión del clásico Frankenstein o el moderno Prometeo de la escritora británica Mary Shelley (cuyo nombre de soltera era Mary Wollstonecraft Godwin) data de 1910 y era un cortometraje de 12 minutos. Su director fue el prolífico J. Searle Dawley, un todoterreno que dirigió más de 140 películas mudas y fue producida por la Edison Film Company aunque Edison no participó en el film. Durante décadas se consideró que el film se había perdido hasta que en la década de los 70 apareció una copia. La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos la restauró y la colgó en su página.

Este Frankenstein tiene el honor de ser considerado la primera película de terror de la historia. Luego ha habido innumerables versiones (unas más acertadas que otras) siendo las más populares las de los Estudios Universal en la década de 1930.

El gabinete del doctor Caligari (Das Cabinet des Dr. Caligari, 1919)

 La primera guerra mundial dejó graves heridas en el arte de todo el planeta, especialmente en Alemania. El pacifista convencido Robert Wiene usó una escenografía nunca antes vista para narrar esta historia de manipulación y crimen. Los poderosos controlan los destinos del pueblo quien, sumiso, comete los crímenes más terribles. Los encuadres imposibles, los decorados pintados y las líneas oblicuas componen un film visualmente muy avanzado a su época. Una joya que hoy no provoca terror ninguno en el espectador pero intenta ponerte en la piel de un espectador de hace 100 años. Especialmente destacable me parece la interpretación de Conrad Veidt como sonámbulo, Veidt aparecerá más abajo en otra película. 

El Golem (Der Golem, 1920)

El director alemán Paul Wegener adaptó esta leyenda judía sobre un rabino que crea un gigante de arcilla llamado Golem para proteger a los judíos de Praga de la persecución que sufren. ¿Profética?

 Nosferatu (1922)

El primer gran vampiro del cine. F.W. Murnau adaptó la novela Drácula del irlandés Bram Stoker sin tener los derechos y la viuda de Stoker le demandó. Más allá de la poca originalidad de la trama, Nosferatu es un film poético y fascinante. Ha pasado casi un siglo, Nosferatu no provoca hoy ningún miedo e incluso nos puede parecer ingenuo. Eso sí, los artesanales efectos especiales y la imagen de Max Schreck fueron un shock en su época. Hubo un remake en los 70 a manos del incontrolable Werner Herzog con un todavía más incontrolable Klaus Kinski interpretando al vampiro.

Häxan: La brujería a través de los tiempos (1922)

Una auténtica rareza inclasificable por muchos motivos. Este film danés de Benjamin Christensen es un falso documental con escenas sobre la brujería en distintas épocas del ser humano. Basado en Malleus Maleficarum, una guía para inquisidores del siglo XV, Häxan recrea actividades y conductas relacionadas con la brujería. Más allá de lo impactante (incluso hoy) de sus imágenes, tiene un impagable humor negro y una ácida crítica social.

El fantasma de la ópera (The phantom of the Opera, 1925)

El inmigrante alemán Carl Laemmle había fundado los estudios Universal en 1915 y decidió adaptar a la pantalla los clásicos de la literatura de terror. Sus producciones eran poéticas piezas de arte en las que los monstruos eran vistos con cierta ternura. La novela El fantasma de la ópera de Gaston Leroux ha sido otra mina para las adaptaciones de todo tipo. Laemmle conoció a Leorux en una visita a París y, asombrado por la Ópera de París, le compró los derechos de su novela. Esta versión muda y en blanco y negro (pero con algunas escenas en technicolor) es mi favorita con mucha diferencia. Rupert Julian dirigió esta obra maestra imperecedera en la que destaca el maquillaje y la interpretación del gran Lon Chaney (conocido como El hombre de las mil caras por su habilidad para transformarse en cualquier personaje) en una de sus más logradas caracterizaciones. Como sería habitual en el cine de terror, el monstruo sentirá una inevitable atracción por una bella joven (Mary Philbin) que acabará siendo su ruina. Fue una producción muy compleja por los problemas entre Chaney y Julian, amén de la complejidad de los enormes y complejos decorados. Hubo varios montajes y se reescribieron escenas que hubo que volver a rodar pero finalmente el resultado fue una maravilla que triunfó en taquilla. Otros films imprescindibles con Lon Chaney son El jorobado de Notre Dame (1923) y…

Garras humanas (The unknown, 1927)

El gran director Tod Browning y su actor fetiche, Lon Chaney, nos regalaron unas cuantas joyas del cine mudo bajo el paraguas de la Metro Goldwyn-Mayer. En Garras humanas nos introducen en la turbia historia de un asesino que se esconde en un circo haciéndose pasar por un lanzador de cuchillos sin brazos. Obviamente, en su camino se cruzará una bella damisela que provocará su caída en desgracia. La interpretación de Chaney es realmente asombrosa, verle disparar, comer y fumar con los pies te deja con la boca abierta, casi tanto como el final del film. 

Kurutta Ippēji (A page of Madness, 1926)

Los japoneses hacen su primera aparición en nuestro muestrario de lo mejor del cine de terror. Ambientado en un asilo, este inclasificable film es toda una experiencia entre el surrealismo francés y el expresionismo alemán aderezado con las costumbres japonesas. Nada de monstruos, el terror reside en nuestro interior. Perdida durante 45 años, se encontró parcialmente sin títulos y se restauró. Hoy no provoca ningún terror aunque sí mucha confusión y mal rollo. 

La chute de la Maison User (La caída de la casa Usher, 1928)

Primera versión del clásico de Edgar Allan Poe a cargo del francés Jean Epstein quien hizo este film vanguardista y surrealista, movimientos que estaban de moda por esa época. Epstein usaba imágenes a ralentí, creando una peculiar poesía visual con imágenes que desdoblaban y cobraban vida propia. Escenas como la del traslado del ataúd o la aparición de la esposa fallecida son de una gran belleza. En un momento de búsqueda de nuevas forma de expresarse, Epstein fue un pionero del cine surrealista que Buñuel y Dalí perfeccionarían con Un perro andaluz el año siguiente. Por cierto, Buñuel colaboró en el guión.

El hombre que ríe (The man who laughs, 1928)

Otro film mítico de la Universal de Carl Laemmle quien contrató a su compatriota Paul Leni para dirigir esta película, esta vez basada en una novela de Víctor Hugo. El hombre que ríe narra la cruel historia de un hombre condenado a esgrimir una eterna sonrisa en su rostro. Cabe destacar la sufrida interpretación de Conrad Veidt como El hombre que ríe mientras Mary Philbin repite como la amada del protagonista. Bob Kane se inspiró en este film a la hora de crear el personaje del Joker. De hecho, tanto el Joker de Jack Nicholson como el de Heath Ledger llevaban la sonrisa fija en su cara.

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