Hasta la fecha las dos adaptaciones más importantes sobre el mito de los Nibelungos eran dos obras maestras como el díptico de Fritz Lang en cine y la tetralogía de Richard Wagner en ópera.

Y sobre esa pieza del medievo alemán como es “El cantar de los Nibelungos” nos llega ahora esta producción televisiva germana que en estos primeros seis episodios desgrana la primera parte (pues se mantiene el orden de “La muerte de Sigfrido” y “la venganza de Krimilda”) con acierto, algunas variaciones frente al original y una estética sombría que nos recuerda a la de “Juego de tronos”. De hecho, el título de “Nibelungos: La guerra de los reinos” también nos recuerda a lo basado en las novelas de George R.R. Martin.
Los creadores de esta fantasía medieval son además sus directores y guionistas: Cyril Boss y Philipp Stennert (acompañados en el “libreto” por Doron Wisotzky) narrando una historia épica de honor y traiciones, amores románticos, matrimonios concertados, intrigas palaciegas y batallas ante poderosos enemigos. Eso sí, se han centrado más en lo humano que en lo imaginario pues no tenemos ni al dragón Fafner, Alberich parece un oráculo como el de la serie “Vikingos” y las Valkirias son grandes guerreras, más que seres ancestrales. No tenemos claro si estas decisiones se deben a una decisión artística o una limitación presupuestaria.
La serie sí posee ritmo y se ve con facilidad aunque quede lejos de la obra maestra de Lang, con la que se asemeja más que con las óperas wagnerianas, pues lo que nos cuenta es la historia del rey de los burgundios Gunther que se alía con el héroe Sigfrido que se enamora de la hermana del monarca Krimilda y se promete a ella. Ante la proximidad de los hunos de Atila, deciden que el reyse case con la valkiria Brunilda (antigua amante de Sigfrido). Tras una serie de batallas y viendo que Sigfrido mantiene relaciones con Brunilda, humillando al regidor. Este, junto a su guerrero Hagen deciden acabar con Sigfrido.
Todo el poema está narrado con brío y los personajes son atractivos aunque la historia acaba resultando algo irregular no soportando las comparaciones con las maravillas antes citadas sobre el drama nibelungo. En lo técnico sucede más o menos igual pues está bien realizado aunque nada destaca por encima del resto, ni fotografía, banda sonora o edición.
Como sucede con el reparto encabezado por Gijs Naber, Jannis Niewöhner y Dominic Marcus Singer en la parte masculina y Rosalinde Mynster y Lilja Van Der Zwaag en la femenina. Entre todos consiguen un entretenimiento ligero y aceptable.



















0 comentarios