Tercera serie de Marvel Studios tras la interesante “Wandavision” (o su menos acertado título en España de “Bruja Escarlata y Visión) y la fallida “Falcon y el Soldado de Invierno” que se suma en este inicio de la Fase 4 al descalabro artístico de «Viuda negra». Con “Loki” parece que la compañía de cómics quiere ofrecer protagonismo a alguno de sus villanos más atractivos, cosa que aunque no directamente (pues era producción Fox) se intentó con Venom. De esta forma el universo Marvel se expande. Aquí tenemos al autodenominado “dios del engaño”, hermano de Thor y obsesionado con el poder, ofreciendo memorables momentos como las falsas palabras que dedicaba detrás de una columna del Valhalla a su heroico hermano como un émulo de Yago en el “Otelo” de Shakespeare (por otro lado, notándose la mano de Kenneth Branagh en la dirección).
La historia, en esta ocasión, comienza durante los hechos acaecidos en «Endgame», con el robo del Teseracto por parte de Loki, lo que le envía a otra dimensión. Allí es encontrado por los “guardianes del tiempo”, organización encargada en que estos viajeros no creen nuevas líneas temporales por lo que son encontrados, detenidos, juzgados y, con probabilidad, ejecutados o encarcelados en un mundo distópico dominado por la burocracia que recuerda al representado en la estupenda “Brazil” de Terry Gilliam. Allí nuestro protagonista salvará la vida teniendo que ayudar a encontrar a otra versión de sí misma dedicada a asesinar a los minuteros que le intentan dar caza en otros portales temporales.
El resultado es interesante pero irregular, amaga pero no golpea. Tiene momentos de enorme calidad como el episodio donde se conocen los dos Lokis, la odisea en el apocalipsis de Lamentis o los últimos capítulos pero por la propia estructura es demasiado explicativa para que ningún espectador se pierda o no entienda algunos pasajes. Está claro que “Loki” no pretende ser cine a lo Christopher Nolan o Denis Villenauve, no intenta trascender en la ciencia ficción limitándose a un correcto vehículo de entretenimiento aunque ese exceso de palabrería lastra un tanto el resultado final, junto a la poco arriesgada dirección de Kate Herron que debería haber aprovechado la posibilidades que le otorga el argumento con una puesta en escena menos mecánica y más espectacular. Además algunas relaciones como la de la jefe de los guardianas y su conversión a la verdad resulta forzada, intentando parecerse a ese mundo oculto que sólo se puede ver por medio de unos elegidos que inició la saga “Matrix”.
Los actores cumplen, comenzando con el carisma que posee Tom Hiddleston y que le dota a su ambiguo dios y la desconocida pero estupenda Sophia Di Martino (un descubrimiento a tener en cuenta). Le acompaña Owen Wilson que forma una pareja a lo “buddy movies” que funciona desde el inicio, además de ofrecernos grandes momentos de alivios cómicos o un siempre efectivo Richard E. Grant, con otra versión veterana y descreída de Loki, de atuendo clásico con casco con cuernos incorporados. Esa versión y la de cocodrilo resultan divertidísimas en un final bien resuelto y que deja la puerta abierta a una continuación.
Como es de esperar en una producción de este calibre los efectos especiales son los protagonistas en más de un momento, banda sonora “machacona”, pero menos acertada que las de Giacchino, de Natalie Holt y guiones trabajados donde se intenta conjugar la acción, con la comedia entre ciencia ficción con ciertas pretensiones. Un producto digno que junto a “Wandavision” es de lo mejor que nos han presentado en esta Fase 4 recién iniciada. Además a su favor juega con la baza que puede enlazar con otros personajes del universo Marvel como el «Dr. Strange» y más “vengadores”, junto con una idea que puede conducir a todo tipo de mundos.
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