Crítica de Interstellar, de Christopher Nolan

Publicado el 09/11/2014 | por Edgar Corleone | Cine
Valoración
70

interstellar-posterA pesar de encadenarme los pies a la tierra, aislarme del hype y olvidar mi debilidad por las películas de Nolan y su palomiteo inteligente, Interstellar me ha decepcionado. No ha sido cosa de altas expectativas, mas he ido al cine como cualquier curioso, sólo cargando mi fanatismo hacia la ciencia ficción. A Interstellar y su ambicioso guión le sobran minutos, y a lo largo de considerables tramos de su metraje, se olvida de la humanidad a la que intentan salvar sus protagonistas.

A un inicio de lo más humano y emotivo, con un McConaughey haciendo un trabajo perfecto, en el que forja a ojos del espectador la personalidad un padre condenado a una vida para la que no estaba hecho, le siguen un compendio de “homenajes” a 2001, explicaciones de física cuántica bien sintetizadas y simplificadas, nada pedantes o exageradas -a diferencia de las de Origen, tan reiterativas aquellas- y algunas aventuras espaciales protagonizadas por personas que tienen de todo menos personalidad.

El nudo de Interstellar se hace largo. A pesar de las paradojas relativistas que se plantean, muy divertidas e interesantes, y muy bien resueltas a ojos de un aficionado al género, quienes las sufren se distancian de lo que en un inicio se planteó tan sentido y emotivo. El estilo que hace soporífera a 2001 se apodera de algunos tramos y a la cinta le pasa factura, por buena factura técnica que luzca. Se mantiene a flote gracias a golpes de efecto y giros de guión propios del espectáculo que suele vender Nolan, pero me he llevado la impresión de que la hora y media central es bastante inferior al metraje que la envuelve.

Si bien he estado a punto de dejarme llevar por la decepción absoluta y desear tirarle de las orejas a Nolan por poner su ambición por encima de los personajes, en cierto punto, el verdadero motor de la cinta -que no son los personajes- comienza a resolverse de forma grandiosa -y tramposa-, cerrando el círculo de una forma digna del género. En cambio, los personajes soportan todo el peso, hundiéndose en el remolino de ciencia y trucos de guión, que habrá quien no se crea, en pos de los fuegos artificiales finales.

Más ambiciosa que Origen, pero menos redonda. Un tanto excesiva, con demasiadas figuras de Belén repartidas por el guión, pero visualmente espectacular, bien resuelta, con interpretaciones protagonistas más que cumplidoras -Caine, McConaughey, e incluso Damon- y elementos clásicos y no tanto de la ciencia ficción que saciarán a los hambrientos. Nolan ha ido un paso más allá, arrimándose más al lado inteligente de su cine, pidiéndole más al espectador que nunca, pero vuelve a olvidarse del alma de los personajes en grandes tramos de la película, la que se retrata con sutilezas y pocas palabras, quedándose así lejos del sobresaliente.

Sobre el autor

A la música le dedico la mayor parte de mi tiempo, pero aunque el rock me apasiona desde que recuerdo, no vivo sin cine ni series de televisión. Soy ingeniero informático, y cuando tengo un hueco, escribo sobre mis vicios. Tres nombres: Pink Floyd, Led Zeppelin y Bruce Springsteen.

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Una respuesta a Crítica de Interstellar, de Christopher Nolan

  1. Perem dijo:

    Ufff… ni la tramposa media hora final que, todo hay que decirlo, no está mal, consigue salvar de la calificación de tomadura de pelo a la pretenciosa película que nos sirve Nolan. Y es precisamente el pretender hacer el 2001 del S.XXI lo que hace que haya que ser duro con él. Sí la cinta viniera firmada por cualquier otro y simplemente su idea fuese la de hacer una pelí más de ciencia ficción para pasar el rato, pues mira, tendría su gracia y sus continuas pajas mentales (con perdón) sobre el espacio / tiempo y demás lindezas dignas de primero de carrera pues como mínimo hubieran resultado graciosas, pero ya que el tipo ha querido cruzar la línea y ponerse al lado de lo grandes, esos que con menos presupuesto y menos medios se sacaron de la manga, por ejemplo, a Hal 2000 y no necesitaron un McConaughey de turno para pilotar la nave, y la dejaron en manos de un Keir Dullea cualquiera, pues habrá que juzgar su película como se juzga a los grandes.

    Interstellar parte de una idea que ya ha sido tratada en infinidad de cintas anteriores, pero su tramo inicial, muy a lo Night Shyamalan, si bien se hace un pelin largo, no está mal, aunque la elipsis de 2001 se come con patatas la de Nolan, y uno se pregunta si esa escena está hecha aposta o es que le salió así. Y a partir de ahí, cuando en principio se supone que es en ese viaje a lo desconocido ha de ser la gran baza de la película. Un viaje con el que Nolan centra la parte intermedia de la película y que si bien con esfuerzo consigue mantenerlo dentro del aprobado, aunque nos tengamos que tragar esa copia barata de Hal, acaba desembocando con la aparición del personaje de Mr. Matt Damon, que mejor que vuelva a ponerse en la piel de Bourne, más que nada para que vuelva a ponerse en forma, y toda la trama que lo envuelve en momentos que bordan la vergüenza ajena. Unos momentos en que a más de uno le habrán venido ganas de cortarle las manos al del sintetizador, y es que , si bien no debe ser culpa suya, se les ha ido de las manos eso que se estudia en primeo de cinematografía cuando se toca lo del acompañamiento de la música para realzar o crear tensión en una escena cualquiera. Y para el encargado del tema pues un consejo, que vaya al videoclub y se ponga la última de Kubrick y verá como una simple nota de piano puede hacer lo mismo sin necesidad de que a uno se le reviente el tímpano en la sala de cine.

    Y bueno, Nolan, dentro de su hinchado ego, decide abordar la última media hora de la película a lo Kubrick en 2001, y sí antes ya nos había llenado la cabeza con toda esa jerga cuántica, es cuando, evidentemente tramposamente, decide jugar a la cuarta o quinta (yo que sé) dimensión y juntar pasado / presente / futuro, con lo que eso acarrea, y es que como dijo alguien una vez, si alguna vez se pueden hacer viajes en el tiempo, lo que está claro es que podrás asistir como espectador, pero no podrás cambiar el pasado, y a lo Frank Darabont en Cadena Perpetua, se dispone a jugar con cartas marcadas para ofrecernos la escena clave de la película. Esa donde el reloj , la estantería , y ese Stay inicial dan paso al momento culminante donde alguien pretende cambiar algo que no se puede, ya que si se cambia él no estaría ahí viendo la escena.

    Bueno, no me alargo más, aunque las casi tres horas de Interstellar podría dar para mucho más, pero al fin y al cabo todo se podría resumir que a Nolan todavía le queda mucha sopa para comer para para poder sentarse en la clase donde Kubrick, años después de su muerte, sigue dando lecciones de cine.

    Una nota? … No llega al aprobado.

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