Noche gótica germana la que nos ofrecía la Sala Mon de Madrid el domingo 6 de noviembre, con protagonismo de Lord of the Lost, acompañado por Nachtblut y Scarlet Dorn  Desde un buen rato antes la cola para entrar se reflejaba en la calle Hilarión Eslava y así el recinto presentaba una buena afluencia con unos tres cuartos del aforo que disfrutaron de las evoluciones de las tres bandas que tuvieron un sonido correcto.

Todo el back line era el de Lord of the Lost pero tanto la batería como el sintetizador fue utilizado por el resto de formaciones. Abrían fuego Scarlet Dorn, quinteto de Hamburgo, con teclado en directo, guitarrista zurdo, bajo de cinco cuerdas y capitaneados por la «criatura salvaje» (parafraseando a nuestro compañero Pupilo Dilatado) que da nombre al grupo. Treinta minutos de actuación donde nos presentaron su reciente disco “Queen of the broken dreams” que además del tema homónimo sonó en la todavía tarde madrileña (empezaron a las siete y veinte) canciones como “Falling”, “Born to suffer” o “Unstill life” junto a un repaso al resto de su, todavía, corta carrera con un estilo que mezcla el rock con el metal gótico y toques de pop.

 

 

A las ocho en punto aparecían en escena Nachtblut en formato cuarteto, pues las líneas de sintetizador estaban grabadas. Todos pintados practicando un metal gótico con toque de industrial con interesante puesta en escena, con el bajista Ablaz comunicándose con el público y dejando el peso de la “performance” a su cantante Askeroth, de gran presencia escénica, larga melena y desprediéndose de su vestuario de cuero para mostrar su torso de gimnasio pintado simulando como si saliese de una mina o un incendio. Además su voz en alemán mezcla los tonos graves con los propios del black metal como un curioso híbrido entre Till Lindemann de Rammstein o Dani Filth de Craddle of Filth. Sus cuarenta y cinco minutos fueron bien aprovechados pues gustaron al respetable de la Mon que aplaudió con ganas al grupo. Su repertoriose basó en sus dos últimos trabajos “Apostasie” y “Vanitas” con cortes tan interesantes como “Multikulturell”, “Amok”, “Leierkinder”, “Nur in der nacht” que desembocaron en la versión  final de Die Prinzen de “Alles nur geklaut”, con broma incorporada al sustituir el coreo por un “olé, olé” más castizo. No fue la única concesión a España pues en otro tema se pidió gritar “Búscate una fiesta”, antes de invitar a la primera fila a una ronda de chupitos servidas en dos bandejas.

 

 

Tras los dos teloneros llegaba el plato fuerte con Lord Of the Lost en su primera gira por España como cabezas de cartel, ya que la última vez que pasaron por la “piel de toro” fue este verano en el Leyendas del Rock y por la capital del Reino  a principios de 2020 como acompañantes de lujo de Equilibrium (gira que cubrió David Galeote). Su Homecoming Tour variaba el set list escuchado por última vez en Villena, ya que ni se escucharon las versiones del “Judas” de Lady Gaga ni de “Children of the damned” de Iron Maiden ni su divertida “La Bomba”, repasando todo su trayectoria, incidiendo en sus dos últimos álbumes “Thornstar” y “Judas”. Entrada magnífica con Dry the rain”, una aclamada “Loreley”, “Utopya”, “Break your heart”, “Prison” y una “Priest” que sonó antológica. Un quinteto el de St. Pauli bien engrasado, con el doble bombo de Niklas Kalt, el genial guitarrista Pi Stoffers que no dudó en subirse a la pasarela habilitada a tal efecto o bajar en “Full metal whore” a tocar entre las primeras filas, bajo de cinco cuerdas para Class Grenayde y el multi-instrumentista Gared Dirge (vestido algo estrambótico) alternando sintetizador, percusión y una extraña guitarra y órgano, con teclas y las seis cuerdas, dejando el peso de la actuación a su vocalista (en algún momento también con las seis cuerdas) y líder Chris “The Lord” Harms que se quejó de la ventilación ya que estaba pasando frío por lo que tras “Voodoo Doll” pidió disculpas y se puso la sudadera propia que vendían en el “merchandising”.

 

 

Entre medias sonó  “For they know not what they do”, “Your star has led your astray”, “Born with a broken heart”, “One day everything will Ok” o “In our hands”, convenciendo a los presentes con su metal gótico, con fantásticos estribillos melódicos y donde el resto de los integrantes hacen buenos coros, ayudando a que los temas tengan brillo y luz propia. La “traca final” de los de Hamburgo nos dejaba piezas tan interesantes como “Ruins”, “In a perfect world”, “Die tomorrow”, “The Gospel of Judas” (donde el público ayudó repitiendo como un mantra al corrupto apóstol), “Blood for blood” y unas versiones cortas de “Forevermore” y “Credo” (con los de debajo del escenario entregados y cantando los estribillos) para cerrar con “Drag me to the hell”. A pesar de algún problema con los técnicos de escenario y el referido antes con el aire acondicionado, se notó una buena comunión entre Lord of The Lost y sus seguidores en una banda con buena versatilidad, alternando medios tiempos, canciones más veloces, voces graves y melodías bien construidas.

Nos alegramos por los de St.Pauli, un barrio de Hamburgo que las veces que he pisado sorprende no sólo por la Reeperbahn y sus múltiples prostíbulos y night clubs, o el mítico equipo de fútbol del barrio sino por la gran concentración de bares de metal en los alrededores de la Hans Albers Platz. Normal que entre este calado salgan bandas tan buenas como Lord of the Lost.

by: Jose Luis Diez

by: Jose Luis Diez

Cinéfilo y cinéfago, lector voraz, amante del rock y la ópera y ensayista y documentalista con escaso éxito que intenta exorcizar sus demonios interiores en su blog personalel curioso observador

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