El «Welcome to the future Tour» hacia parada en Sevilla, y es que la ciudad hispalense se está consolidando gracias al trabajo incansable de aquellos que apuestan por ello, en punto de paso para cada vez más bandas importantes de hard & heavy. Para los suecos abrían los murcianos Hitten, pero desgraciadamente, por motivos laborales llegué justo a la Sala Custom en el momento en que Hitten abandonaban el escenario. A pesar de ser día laborable, la sala presentaba muy buena entrada, diría -aunque el cálculo a ojo no sea una de mis virtudes- que el aforo de esta fría noche superaba los tres cuartos con facilidad. Mientras los técnicos de los suecos preparaban el escenario, casi sin darnos cuenta, la introducción «The Heat is on» comenzaba a sonar por los altavoces y la temperatura ambiental subía varios grados con la reacción de la gente, que por la gran cantidad de camisetas de la banda que se percibían entre el público, estaba claro que llegaban con conocimiento de causa.

Y si ya la sensación de euforia general se podía palpar, los primeros acordes de «Disaster» desatan la locura colectiva, permitiendo la comunión entre la gente y Heat desde el minuto uno, algo tan importante en un concierto. Kenny Leckremo es un auténtico torbellino sobre el escenario, donde su imponente voz y su no menos destacable aspecto copan gran parte de las miradas, al igual que un comunicativo Jimmy Jay que perdí la cuenta de las puas que lanzó al público. Heat explotan magníficamente esa delgada línea que separa en ocasiones el hard rock y el metal melódico, sobre todo en directo donde se convierten en una auténtica locomotora sin frenos, endureciendo su sonido ante una audiencia que se lo servía en bandeja. «Rock your body» con su estribillo coreado al unísono desde debajo del escenario -lo que sería la tónica general durante toda la noche- y «Dangerous ground» que suena inmensa apuntalan un victoria segura cuando tan solo habían sonado tres canciones, ¡pero que tres canciones!.
Kenny en todo momento interactúa con la audiencia, sabe como llevarlos a su terreno a la vez que se nota, tanto a él como al resto de Heat, como disfrutan sobre el escenario, las sonrisas cómplices, los comentarios y sobre todo con la precisión y fuerza que hacen detonar sus canciones. Siguen cayendo temas imprescindibles de Heat, uno tras otro, nos regocijamos al ritmo de «Hollywood», «Rise» y «Nationwide». Tras «Set me on fire» llega uno de los momentos emotivos de la noche, después de la vacilada con la que introducen «Beg, beg, beg», hacia la mitad de la canción rinden homenaje a Ozzy Osbourne que reines allá donde estés con un potente versión de «War pigs» y la gente dejándose la garganta para que llegue hasta los oidos del Principe de las Tinieblas que vela por nuestros sueños más oscuros.

Mientras Don Crash se embarca en su solo de batería, cachondeo incluido con un «famoso» hit hispano de usar y tirar, el resto del grupo aprovecha para descansar un momento antes de volver al escenario y desembocar una catarsis general con la retahíla de clásicos de Heat que nos golpean uno tras otro. La Sala Custom retumba con canciones como «Back to the rhythm», «Running to you», «Living on the run» y «1000 miles». Y por si fuera poco, y no estuviésemos ya entregados a la causa sin remisión ni remedio, Heat terminan su concierto con un apoteósico «One by one» y «Shot of redemption». Sin lugar a dudas, mereció la pena y mucho porque Heat se mostraron imbatibles sobre el escenario.




















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