Siendo Einstein profesor, le preguntaron por la teoría de la relatividad, y dijo que, si pones la mano en un radiador ardiente, un par de segundos se te hacen eternos, pero una tarde con alguien que te gusta pasan en un pestañeo. También es aplicable con músicos. Conozco a Paris desde hace nada, unos meses, y nunca en persona, pero tengo la sensación de haber compartido media vida con ella, de haber ido juntos a clase o algo así. La afinidad musical relativiza el tiempo. Ella ha entrado en la banda después de grabar este EP, por lo que, cuando hable de los tambores, es otro instrumentista el que se está dejando los cuernos aporreando platos, pero bueno, los coleguis de mi colegui Paris… Un, dos, tres, ¡Rabia!

 

 

Rabia. ¡Fuego y destrucción! No nos han dejado ni coger aire, doble bombo y buenos trabucazos a la caja para llevar un riff poseso al galope. Suena a Killswitch Engage en This fire burns —la mejor canción que ha tenido CM Punk, y punto—. Como contraste a toda esa destrucción, del rollo Left Behind, de Slipknot, Fátima pone un punto melódico. Hablando de Slipknot, Corey Taylor, sobre todo en los últimos trabajos de la banda, se ha convertido en un catedrático de la alternancia melodía vs. leña. No digo que no tengan fuerza esas voces, es precisamente el contraste con el guitarreo y el bajo lo que encarrila la potencia. Cuando canta Odio/obsesión que termina estallando en ira, que hay un leve guiño a los S. A. del Feliz Falsedad, con un punteo de guitarra sepultado en la parte instrumental, para volver a un trance Slipknot en Duality. En vez de Corey mascullando entre dientes un Oh My God, Fátima pone una voz potente que nos hace volver al doble punteo —dos guitarras punteando encima de los hostiones que dan las cuerdas del bajo— para volver a empezar de cero, con ese punteo sepultado en la instrumental.

Inmortal. Ni me he leído las influencias de la banda, para no condicionarme, así que lo mismo doy en el clavo que me tiran de un campanario. Nada más empezar, batería redoblando todo lo redoblable y guitarreo despiadado, que baje Lindemann y se cante una saeta si no tiene un rollo a Bestrafe mich, a esos primeros Rammstein que encajaban los riff entre unas baterías casi mecánicas, monolíticas. Es como si Five Finger Death Punch versionase a los teutones. Otra cosa que se me pasa por la mente es el contraste de voces, la luz, que es Fátima, con la oscuridad gutural de los coros. Esto es puro Lacuna Coil en el disco Karmacode, por ejemplo, en To the Edge. Esto aún acentúa más los cambios de velocidad entre la satanic destruction y las partes melódicas.

 

 

Un nuevo mundo. Comienzo medio en acústico, a lo Question!, de System of a Down. Ojo, que es un espejismo, porque bien pronto tiran un riff de metal industrial, muy de los primeros Rammstein, muy Bestrafe mich de nuevo, para lanzar un punteo inmerso en el riff. La parte instrumental consigue ser muy System of a Down y, a la vez, muy Lacuna Coil. En resumen, cañero por los cuatro costados.

Los pájaros. ¿La de Hitchcock? Ya la he visto. Tiene un comienzo a lo Aerials, con un bajo imperial entrelazando las guitarras, como si a System of a Down los versionase Dekta, tipo Forgotten Innocence. Esto se llega a poner realmente oscuro, pero esa oscuridad cañera, de las que molan. Una vez arranca el riff, con una batería como una ametralladora, cogen un aire Disturbed para lanzar un estribillo mucho más melódico, con una frase, Es miedo al miedo, casi un mantra, una declaración de intenciones, que se te mete en el subconsciente.

Nada será igual. Salvando las distancias, porque no suenan ni parecido, pero a la hora de componer, seguro que a alguno de estos mendas tiene presente a System of a Down. Han creado un machaqueo que está entre el Chop Suey! de los descendientes de armenios y el Morgenstern de los Rammstein en el puente, cuando suena Du bist hässlich. A medida que nos acercamos al estribillo, vamos caminando hacia la luz, con un ritmo de batería más «simple», más monolítico, para volvernos a sumergir en los dobles bombos, los obuses guturales y el esguince cervical a base de headbanging desaforado. Disturbed con Rammstein y System of a Down, ¿he dicho que no me gusta nada esto?

 

 

Sueño virtual. Este paralelismo sí que lo veo claro. Quita las baterías, las voces, el bajo… quita hasta la luz. Una estancia, completamente a oscuras, tú y tus cascos, con un guitarreo cíclico, replicante, heredero del Wir sind die Roboten, de Kraftwerk… ¡Es el riff de Zwitter! Una cara B del Mutter, seguramente que lo mejor que habrá dado Rammstein. Literalmente Zwitter significa hermafrodita y, aunque hablo un poco de alemán, no me atrevo a darle un significado, porque seguro que hay una ironía, un juego de palabras o alguna mierda que me pasa por alto y la preparo. Ahora, con todos los instrumentos a pleno rendimiento, la cosa cambia. La batería tira de doble bombo, el bajo no es el único en las estrofas, Rabia Pérez tiran de punteo, de gutural, las letras no tienen nada que ver, el sonido deriva a algo más ortodoxo, no tan industrial… pero es innegable que en el tuétano del esqueleto de esta canción hay un poso Richard Z Kruspe.

Una descarga tremenda. Veinticinco minutos llenos de cosas que me molan. Tramos melódicos potentes, tramos de destrucción que te pueden hacer partir mesas a cabezazos, mucha influencia de cosas guapas… Es cierto que ha habido mucho trajín en la formación desde que se publicó esto a día de hoy, pero estoy deseando verlos, a esa nueva voceras que va a hacer las guturales, y a la tamborilera, que es un poco quinqui, pero que cada día me mola más. No hace mucho que destripaba lo último de Dekta. ¿Una alianza Dekta-Rabia Pérez? Van a abrirse los infiernos.

Para los que les gustan las alianzas de fuego y destrucción, enlaces de la banda.

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Rabia Pérez – Un Nuevo Mundo (EP Completo) 2020

by: Teodoro Balmaseda

by: Teodoro Balmaseda

Escritor de ficción y crítico desde la admiración. Si te gustan mis reseñas, prueba 'Buscando oro' en tu librería o ebook.

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