Rebrote es la nueva aventura musical de Iñaki Antón. Jaime Moreno (The Electric Alley), vocalista de altos vuelos, garganta de probada eficacia, el encargado de engalanar vocalmente los guitarrazos de Antón. Dos habituales compañeros de viaje de Iñaki como son José Ignacio Cantera (batería) y Miguel Colino (bajo) junto a dos nuevos inquilinos que atraviesa la puerta, Jaime Tejedor (guitarras) e Iñigo López (piano) conforman Rebrote y dan vida a este su debut que desde el primer instante suena a Iñaki de forma incontestable, reconocible, tanto que no puedo evitar dejar escapar el fantasma de la nostalgia para que compartamos mesa y viandas en formas de canciones mientras estas llenan la estancia como permeables paredes que no se construyen para encerrar sino para invitarte a soñar.

Pon esa música de nuevo cantaban Barricada, si la tocas otra vez, por su parte Platero y Tú. Pero dejemos aparcado aunque a mano el pasado y centrémonos en esté ahora antes de que alguien trate de convencernos de que ya es ayer. Es imposible pensar que desde un primer acorde la guitarra de Uoho no se haga reconocible. Escribía John Blacking en su libro “¿Hay música en el hombre? (1973): “Cada compositor tiene un sistema cognitivo básico que imprime su sello en sus principales obras, al margen de las agrupaciones para las que fueran escritas”. Y sí, es casi imposible no establecer conexiones cuando oyes la guitarra de Uoho, no echar la vista atrás a otras historias donde su figura copaba lugares protagonistas. Se hace difícil por mucho que haya empeño por mi parte al comienzo de este párrafo, aunque no caeré en la trampa de restar preponderancia a las canciones que firman Rebrote, seguramente porque la nota diferencial viene de la voz de Jaime Moreno totalmente opuesta a la de Fito Cabrales o Robe Iniesta.
“Aceleraciones I: de luz” abre el disco y en ella se intuye una potencia implícita construida a base de los guitarrazos de Uoho que desemboca en un maravilloso estribillo melódico donde juega en casa la garganta de Jaime Moreno. Las notas de guitarra de “Cuando no estás tú” desprenden melancolía mientras mecen un medio tiempo que transita de la calma a la crudeza de manera innata con esas subidas y bajadas que imitan el estado de ánimo. “Un brote” es puro rock and roll, acelerado, divertido, desenfadado, calles a la sombra, maneras de vivir y un estribillo para cantar hasta que el sol amenace con aparecer por el horizonte. “Sin disimular” vuelve a conjugar de manera precisa los riffs afilados de Uoho y el gusto por la melodía de Moreno de nuevo construyendo un estribillo que vale su peso en oro. “La flor de la verbena” fue la carta de presentación de Rebrote, una canción que enaltece los recuerdos de Extremoduro y de Platero y Tú o tal vez sería más justo relatar que nos describe a Uoho en esencia.
“Acto de revolución”es sin duda el corte más aguerrido del disco con un bajo que asume protagonismo mientras toma forma esa calma tensa a la vez que se une una guitarra que asoma como una tormenta al amanecer y una voz que transita por horizontes propios del hard clásico. Cierra el disco “Aceleraciones II: cromatismo” de manera íntima, como una historia contada frente a frente, con la voz relatando a través de la melodía y una música que condensa una atmósfera que personalmente me produce una sensación de bienestar y recogimiento, de sentirte donde debes estar. Hablar de Rebrote sin mencionar aunque sea de pasada a Extremoduro y Platero y Tú resulta complicado pero basar el discurso en ello se antoja injusto. Rebrote es un ejercicio magnífico de rock and roll de maneras urbanas e intimistas. El contraste de la voz de Jaime Moreno a mi personalmente me resulta una jugada ganadora porque implica un contraste tan necesario como efectivo para un disco fantástico y unas canciones que espero disfrutar en directo

















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