A veces imagino ocupar el asiento de un tren de larga distancia, con un destino lo bastante lejano que me proporcione las horas para encender mis auriculares y abrir un libro del que recorrer si no su historia completa, al menos gran parte de ella mientras la música estimula mis sentidos y acuna a mi imaginación en su incansable esfuerzo por materializar en imágenes mentales los párrafos leídos. Esa sensación de construcción interna, de viaje saboreado kilómetro a kilómetro me acompaña escondido tras las notas imbricadas de este “Yo lloré porque me dolía mucho”, un trayecto instrumental de blues cavernoso y brumoso, de emociones arraigadas en riffs monolíticos, de experimentación en pos de derribar los límites que obstaculizan la libertad de composición.

DobleCapa esta vez graban en casa después de la óptima experiencia con el desaparecido Steve Albini. “Yo lloré porque me dolía mucho” es una oda al desgarro y el recuerdo a través de la nebulosa sonora creada por la batería de Arianne Picón y la cigar box de Mario Navajas. Recuerdos enlatados en forma de voces infantiles y adultas que se transfieren a los desarrollos instrumentales de manera maestra por el dúo. “Yo lloré porque me dolía mucho” adolece de efectos innecesarios y presume de impulsos eléctricos, con una primera parte musculada, en la que la cigar box de Mario encumbra registros oníricos distorsionados que proclaman lealtad a la realeza del rock de guitarras descarnadas.
Pero “Yo lloré porque me dolía mucho” también cuenta con una segundaparte indivisible donde se entrelazan recovecos progresivos y sonoridades emparentadas con el Math Rock con la inclusión de sintetizadores y esa calibrada maquinaria métrica que no pierde compás como es la batería de Arianne. Maravilloso disco el que sacan de sus entrañas DobleCapa que con cada escucha -y son ya muchas las que llevo- adquiere más poder de atracción.
















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