Creo que hay muchas formas de amor, y creo que es la palabra probablemente peor usada del diccionario. Siempre se entiende como una acepción romántica y, por extensión, sexual, pero hay otras maneras. El amor de madre, la fraternité de la Revolución Francesa, la sororidad de la que hablan las feministas, el amor a la justicia y la esperanza en el futuro de la que hablaba el Che, el «¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!» que soltó Allende en sus últimas palabras… son distintas caras de una misma sensación. Lo mismo me pasa con Noelia. No es que Grim Paradise sea Noelia +3, ni mucho menos, Vero pone su talento, y el sector masculino, llevándose la parte menos vistosa, le ponen motor a la banda, pero Noe tiene dos facultades: hace parecer fácil lo difícil y es una mujer que viene de frente, con honradez y con humildad. ¿Cómo no quererla? Un, dos, tres… ¡Renacimiento!

Sueños. Soy un inmenso privilegiado, porque donde el resto ve un primer disco y un segundo trabajo, yo he ido teniendo avances y he presenciado poco a poco cómo se fraguaba todo esto, así que no se me culpe si me pongo un poco chocho. Al fin y al cabo, es orgullo de camaradería. Han cambiado de idioma, han ganado pegada en sala de máquinas (sobre todo en la parte bajo+guitarra), pero tienen un ingrediente común: ese punto neblinoso e indefinido entre el rock, el rock alternativo, el pop y el power pop. Esta, al igual que Catrina’s Whisper, uno de los buques insignia de su anterior trabajo, Afterlife, camina entre dos aguas: una instrumental guitarrera, pero con espíritu poperillo, y una letra que tiene un poso popero facilón… pero es otra de las virtudes de Noe: sus letras siempre tienen un trasfondo social, casi metafísico, que los envuelve en ese rollo de la Santa Muerte mexicana.

Sin ti. No me avergüenza: ¡Me molan los Dover! Bueno, a ver… me molaban hasta que empezaron a meterle disco, o máquina… pero cuando había guitarrazos pesados y la cantante salía sudando a chorros y tirando lapos como un futbolista… a mí me tenía loco. En cuanto he oído el primer guitarrazo —y ojito con la batería, que no ha dejado un plato sano—, he oído el Sea Witch. Noe se está volviendo cañera por momentos. Será cosa de la técnica, o de las semicorcheas, yo qué sé, pero la distorsión pesa más, y, sin embargo, los estribillos, en riguroso castellano, tienen un rollo pop. A lo mejor es por el tono de Vero, pero entiendo que ella carga la parte melódica, sirviendo de ancla para que el resto de la banda no pierda el hilo y terminen convirtiéndose en los nuevos Airbourne.

V de Vendetta. No la había oído, pero leí la letra y me daba la risa floja. Nota mental: nunca enfades a Noe. No me sé la historia —siempre digo que no cubro temas de papel cuché—, pero, en una fase de inestabilidad interna de la banda, convertida involuntariamente en un correcalles de músicos, una mala experiencia inspiró a Noe a reunir toda su bilis y lanzarla como la sangre del xenomorfo de Alien: el octavo pasajero en forma de canción. La batería, el bajo, la guitarra… toda la sala de máquinas parece castañetear los dientes, como fieras amenazantes, en cada estrofa que escupe —metafóricamente—, Vero. Tú sólo dejaste aquí / un pozo de pereza / y al echarte recibí / el mal que llevas dentro. / Empujándote a salir / pagando tu torpeza / ahora sólo queda decidir / si V es de Vendetta. ¿Qué quieres que añada? Me crie traduciendo las Catilinarias, de Cicerón, y el romano era una carmelita descalza. No digo que Noe tiene razón —a ver, pongo la mano en el fuego por ella—, pero sí que puedo afirmar que me gustaría cómo suena, aunque me la hubiera dedicado a mí. Probablemente, la mejor letra del disco, al menos a mis ojos, pero es porque me atrae el odio y la destrucción, que está esto muy tranquilo si no.

No volveré a por ti. Me gustan esos arrancones tirando de timbal, bajo poderoso y punteíto a la vez. Lo han usado unas cuantas veces y, al menos tal como lo hace Grim Paradise, funciona. Igual son paranoias mías, espejismos acústicos con los que he llenado folios y folios, pero veo cierto poso a Serenade o a Cherry Lee, de los Dover, sobre todo en los estribillos, aunque, si soy sincero, el comienzo del estribillo tiene algo del Downtown, de Petula Clark. A veces me molan las canciones viejunas, y no, no soy tan listo. La descubrí en una coña que hicieron Los Simpsons. Estoy pensando que la batería, con tanto timbalazo impenitente, y el bajo, que no decora tanto y se sacrifica para meter músculo a la mezcla, es lo que está haciendo ganar pegada a la banda, derivada a los Dover del Devil came to me, en ese punto intermedio entre el rockeo guitarreo y cancioncita que puede salir en una radiofórmula.

I drew myself. Casi me josconcio vivo en una cinta de correr la primera vez que la escuché, y sigue siendo la niña de mis ojos. Desde el hostiazo en la percusión, desde el primer dibujito con el bajo… me tienen conquistado. Las estrofas suenan como una locomotora, como un guepardo en el Serengueti persiguiendo un ñu… el estribillo mola, pero es que el momento CaballétallicA… Vero es una voz sin fin, puede seguir subiendo tonos hasta que casque el retrovisor del coche, o te sangre la nariz, talento infinito, pero, en la vez número, no sé, sesenta mil que la pongo —a toda hostia—, hay que escuchar lo que hay por debajo. El batería volviéndose loco, el bajo se siente como una taquicardia, Noe no ha dejado una cuerda sana. Son tres minutos y medio y parece que ha pasado un mes. Me acabo de imaginar ese estribillo poniéndole percusionistas, a lo Slipknot. Brutal.

Mi forma de actuar. Esta puede ser la más punki del disco. A ver, no suena a La Polla Récord, pero sí ese punk pop gringo: Sum 41, Blink 182, The Offspring… Creo que le estoy cantando demasiado las alabanzas a Noe, y seré probablemente el causante de que se relaje y caiga en desgracia, pero hay que escuchar las letras. Con una superficie de clamor superficial por el hedonismo, canción chorrilla de relleno, se esconde una crítica ácida al «pobre es pobre porque quiere», al «la sociedad no existe», de la cerda de la Tatcher, cuyo barro estamos todavía atravesando. No digo que sea una gran filósofa o una gran poetisa, pero sí es lo suficientemente buena como para que me tenga asintiendo y aplaudiendo gritando: ¡Mierda, esa pava del pelo rosa tiene razón!

Miedo. ¿He dicho que V de Vendetta es la mejor letra del disco? Pues Miedo es la letra más profunda, la que tiene un poso filosófico más marcado. Es puro materialismo. Lejos de lo que pueda parecer, no es una mera sensación, no es una canción facilona hablando de monstruos o de pelis de terror en blanco y negro. Es alienación, angustia ante unas circunstancias materiales poco propicias. Es la puñetera plasmación del suicidio como primera causa de muerte entre los jóvenes, de por qué sólo 5 de los próximos mil nacimientos serán europeos, de cómo se normaliza no poder acceder a la vivienda, entrar en extrema pobreza el día 5 de cada mes en cuanto pagas el alquiler… ¡Maldita sea! Esta muchacha ha plasmado en 8 líneas la voz de una generación entera.

Renacimiento. Es una especie de The Offspring, pero a medio tempo. Mucho timbal, un bajo pisando fuerte en el entramado, pero un riff a medio gas, resina ardiendo mientras se descuelga por una calle en cuesta. Un final de disco que confirma lo que he ido intuyendo: Grim Paradise se ha vuelto más cañero, Noe y Vero ganan matices como letristas, la batería le ha sumado músculo, el bajo contundencia y Vero sigue siendo una voz sin fin que suena a pop metida en una banda de rock cañero.

 

Para los que quieren que Noe les escriba una canción llamándolos pringados, enlaces de la banda:

Spotify: https://open.spotify.com/intl-es/album/6DWWdktbYafrXjX9bowoQF?si=5jjkeGnnRXGNsOIcX_7sMA

Instagram: https://www.instagram.com/grimparadiseofficial/

Web https://grimparadise.wixsite.com/grimparadise/info?lang=en

YouTube https://www.youtube.com/@Grim_Paradise

 

Grim Paradise – Renacimiento (2025)

by: Teodoro Balmaseda

by: Teodoro Balmaseda

Si te gustan mis reseñas, también escribo novelas. Cadelarias de la Virgen

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