Los italianos Lacuna Coil, comparten historia con muchas bandas coetáneas que despuntaron ante el público metálico, lo que les llevó a atesorar una ingente legión de fans en un momento dado, y la cual sufrió una serie de adhesiones y abandonos según el sonido que el grupo iba construyéndose con distintas sonoridades que no siempre algunos han sabido entender. Estoy convencido de ello porque además conozco personalmente alguno que otro, acérrimo de discos como “Comalies” que no se sintieron atraídos por la evolución del grupo a pesar de que, y esto es una opinión personal, aquel tipo de Gothic Metal inicial tenía muy poco recorrido y pocas son las bandas que se hicieran un nombre en ese día que no fuesen mutando en posteriores grabaciones.
Una vez superado un debate que debió quedar zanjado en el pasado, nos encontramos con un nuevo lanzamiento de Lacuna Coil en el que tratan de aferrarse a esa complicada pirueta que consiste en no abandonar su sonido “moderno” o actual y a la vez, hacer un guiño cómplice a aquellos viejos fans que añoran tiempos pretéritos o sencillamente saltaron en marcha del vagón de cola donde fueron alojándose en el devenir de las circunstancias. Pero dejemos ya de lado trillados argumentos a favor y en contra para centrarnos en este nuevo lanzamiento. Seis años de espera . Comalies XX” no voy a considerarlo más allá de una “anécdota” e incido en el entrecomillado para no herir susceptibilidades. Seis años para encontrarnos de frente con este “Sleepless Empire” que a mi personalmente me ha gustado y mucho. Como nunca me he considerado un die hard fan -ni nada parecido- de Lacuna Coil, me es más sencillo sacudir de mis hombros ciertos sesgos y concentrarme de manera objetiva en lo que me transmite el grupo.
Y me reitero en que disfruto una enormidad de las canciones que conforman “Sleepless Empire”, de su impronta agresiva que no duda en sacar músculo a relucir. Sigue presente esa concepción de metal moderno quecles sienta tan bien. Cristina Scabbia me sigue pareciendo una vocalista sobresaliente que ha sido capaz de afianzar ese detalle de personalidad de la banda a través de su registro vocal. Pero ojo, que la ferocidad de los guturales de Andrea Ferro no pierden comba y es que es posiblemente el miembro del grupo cuyo peso más ha ido creciendo. Si son los latigazos metálicos los que me provocan descargas en la espina dorsal, no puedo evitar que mi canción favorita del disco sea la pegadiza y maravillosa “I wish you were dead”, una canción que si los designios de la música pop no hubiesen elegido los derroteros por los que deambula, podría ser fácilmente una canción al alcance de las grandes audiencias alejadas del metal. “Sleepless Empire” ha sonado en casa varias veces y ha llevado a vibrar los cristales de mi automóvil otras cuantas. Un si rotundo.

