La última vez que disfruté de Kadavar en sala fue a finales de 2018 en Sevilla, un directo junto a Monolord donde presentaban su álbum “Rought times”. Fue un concierto agridulce, pues a pesar de que los alemanes son un seguro en directo y nos hicieron vibrar en su hora y media no pude ir con mi mujer, gran seguidora de los germanos, por encontrarse enferma.

Por ello, me gustó la idea de poder verlos en el salón de casa, ya que anunciaban que el sábado 21 de marzo tocarían en “streaming” para todo el mundo. Una idea excelente para seguir disfrutando de la magia del directo. Una hora y media, para comprobar el buen nivel de las nuevas composiciones de su último trabajo “For the dead travel fast”, del que mi compañero Cesar «Pupilo Dilatado» ha realizado una elogiosa y sincera reseña, junto a canciones que forman parte del archivo discográfico de todo amante del “stoner”, el hard rock y el “heavy metal” de sus primeros discos.

Así que a las 20.30 nos encontrábamos frente a la pantalla del televisor, en contacto con unos buenos amigos desde sus casas, con los que compartimos comentarios y al finalizar una videollamada comunitaria para hablar del evento. Como expresó uno de ellos, con la ventaja de no tener que esperar para ir al baño ni para pedir una cerveza en la barra. Y ahí aparecían los teutones, en lo que con probabilidad era su local de ensayo, con una producción interesante, grabada con varias cámaras y todo bien “microfonado”, pues el sonido fue excelente y todos los instrumentos sonaron a la perfección. Cosa aparte fue la indumentaria utilizada donde pudimos ver al bajista “Dragon” con sombrero, al cantante y guitarra “Lupus” con gafas y el barbado “Tiger” con su fuerza habitual en las baquetas y una camisa plateada que parecía sacada del armario de los suecos ABBA.

Abrieron su hora y media larga de actuación con un nuevo corte del “For the dead travel fast” que lleva el irónico título de “The end”, perfecto para empezar al ser una introducción de ritmo lento y cadencioso que enlazaron con el estupendo sencillo “The devil´s master” donde nos dejan claro que no cesan de experimentar sonido y que su fusión de “stoner” con influencias setenteras no falla. Un medio tiempo en crescendo que envolvía su local y nuestros salones. Siguiendo el orden del disco acometían la poderosa “Evil forces”, con ecos de “Black Sabbath” y grandes precursores del metal clásico para llegar al primer tema de su anterior repertorio con el “single” del “Rought times” “Into the wormhole”, donde se les veía disfrutar a los tres, con un Simon “Dragon” Bouteloup sin parar de moverse y la estratosférica pegada de Christoph “Tiger” Bartelt, dejando la calma al vocalista y perfecto con las seis cuerdas Christoph “Lupus” Lindemann. “Living in your head” de su primigenio “Kadavar” continuando el repaso a este Lp con la más calmada “Black sun”, cosa que duró poco al volver al “For the dead travel fast” con “Demons in my mind”, con ese inicio que tanto gusta a los amantes de los efectos de pedal y su tono psicodélico y espacial. Las muestra del “Berlin” fueron  “The old man” que la interpretaron con el brío y tono habitual de la banda, cosa que mejoraba con el pegadizo “riff” de la canción, sumado a “Into the night”. Uno de los momentos especiales llegó con una debilidad para mí como “Die baby die” del anterior “Rough times”. Los lentos acordes de la última “Long forgotten song” parecían presagiar el final pero todavía les quedaban tres bises para dar por concluido este improvisado evento:  “Children of the night” cerraba el amplio repaso al “Fort he dead travel fast”, otro corte con un ritmo envolvente que forma una atmósfera única prosiguiendo con la única representación del “Abrakadavar” como fue “Come back life” y terminando, ahora sí, con “All our throughs” del “Kadavar”.

Extraordinaria idea esta de los conciertos en casa, ya que no podemos disfrutarlos en locales por este virus que asola el orbe. Se agradece la iniciativa y esperemos que se sumen muchas más bandas, como sucedió el día de San Patricio con los Dropkick Murphys del que no me enteré. Una forma de evadirnos de esta forzada reclusión. Todo esto pasará y podremos volver a ver a Kadavar en sala, compartiendo risas y bebidas con pareja, amigos y desconocidos. Mientras tanto toca quedarse en casa.

by: Jose Luis Diez

by: Jose Luis Diez

Cinéfilo y cinéfago, lector voraz, amante del rock y la ópera y ensayista y documentalista con escaso éxito que intenta exorcizar sus demonios interiores en su blog personal el curioso observador

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