Como le ocurre a Sisifo, Bruce Springsteen tiene impuesto por castigo empujar una y otra vez una enorme piedra cuesta arriba por la montaña cada vez que tiene la bendita ocurrencia de sacar un trabajo discográfico . Lo peor para él es que es un castigo que le hemos impuesto nosotros por haber tenido la osadía de dejarnos tres lustros ( 1973-1987 ) de maravillosas narraciones y retratos musicalizados. Lleva Bruce décadas enfrentándose una y otra vez a ese destino y durante lustros consiguió llevar a la cima el gran pedrusco que porta a sus lomos, pero el paso del tiempo es inexorable y la difícil encomienda de culminar el trabajo, de posar la cúspide, se pierde desde hace tiempo en vanos intentos, que en unas ocasiones está cerca de culminar y en otras se ha despeñado de forma trágica .
No vamos a negar que, consciente o inconscientemente, Bruce lo intenta una y otra vez de todas las formas posibles, así se ha convertido en trovador, otras en un ser más del mainstream, unas actuando solo, otras en grupo , otras en lo que le pide el cuerpo, pero siendo objetivo al final es el aliento del contacto de la gente lo que le permite salvaguardar su bien ganada fama de héroe del pueblo además de sentirse vivo para volver a cumplir con su destino con la montaña
Otra vez en el 2019 Springsteen vuelve a arrastrar la piedra colina arriba, un pedrusco que él ha llamado WESTERN STARS . En esta ocasión este moderno Sisifo ha decidido para completar su tarea rebuscar los sonidos del country y pop de la Costa Oeste de los años 60 y 70 , una decisión que por otra parte venía anunciando en trabajos anteriores pero que ahora parece haber ganado en importancia . Y tras tomar esa opción la roca no ha llegado a su destino por una simple razón: ha realizado un disco excesivamente AGRADABLE como si fuera una hábil vieja gloria de la música que perpetúa su existencia sin estridencias y con corrección. BRUCE ha construido un disco placentero que fluye sin incomodar , bonito y amable, muy bien interpretado por mor de una voz excelsa y cariñosa de abuelete, pero que al terminar tengo la triste sensación de observar a Bruce muy mayor y no me refiero a su edad sino su mente porqué apuesta por algo muy acomodado

Muchos lo disfrutarán y defenderán a capa y espada y otros lo odiarán con rabia, pero ese es el castigo de los genios sometidos a la presión publica, aunque a su autor a estas alturas no le importe en demasía sobre todo porqué basta que se ponga en un escenario para que se imponga su ley . Lo dicho un disco de amable vejez que se deja oír con agrado siendo la primera vez que un disco de Bruce me produce la sensación de que ya esta entrado en años y me deja sin esperanza de que exista la eterna juventud.
















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