Últimamente no es que mi vida sea una “viva la vida” y el tiempo, y con unos ánimos bajo mínimos no ayudan a escribir mucho, pero ha caído en mis manos el trabajo de una cantante que refleja perfectamente esos estados de los humanos cuando tienen un pie entre la alegría y la melancolía en imperfecto equilibrio con la vida que les rodea.

If Only There Was a River es el primer álbum de Anna St. Louis, cantante y compositora originaria de Kansas City, pero afincada en Los Angeles. Anteriormente había lanzado un cassette apropiadamente titulado “Primeras canciones” que tuvo su pequeña repercusión entre un publico avispado y pendiente de lo que surge hoy en día en calidad.

Su potencial como compositora queda expuesto y patente en estos once temas que han sido producidos por Kyle Thomas (King Tuff) y Kevin Morby, mas el aporte de Justin Sullivan (Night Shop) en la batería y al multiinstrumentista Oliver Hill (Pavo Pavo). La música de Anna refleja perfectamente un cruce entre lo que uno puede imaginar sobre el medio-oeste americano y la ciudad de Los Angeles. Si bien uno podría escuchar lejanas reminiscencias a Loretta Lynn y John Fahey por la tonalidad desoladora y acongojante de cierto pasajes donde la angustia y lo místicos se mezcla con la magia.

Cerrando los ojos seria una perfecta banda sonora para películas como Nebraska o para series como la reciente Heridad Abiertas. St. Louis va directamente al corazón y al alma atormentada y/o solitaria. Mucha sobriedad para un disco de folk despojado de cualquier engalamiento innecesario. En tiempos de tanta violencia, sordidez donde el humano esta a niveles de vicio, degradación y abyección históricos, es de agradecer de escuchar en voz de una joven artista tanta pureza y sinceridad mezclada con algo de ingenuidad en un disco árido que se va convirtiendo en un hermoso misterio.

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