Todo el mundo reconoce a las grandes estrellas del firmamento cinéfilo, especialmente si hablamos de Hollywood o el cine patrio, pero pocos reconocen los nombres, méritos, carrera o vida de esos otros actores que reconocemos por actuar en películas clásicas que hemos visto varias veces y que consiguen que los magníficos textos de los guionistas o las acciones de los protagonistas crezcan exponencialmente gracias a su talento. Algunos empezaron como protagonistas y, con la edad, devinieron en extraordinarios papeles accesorios, como Victor McLaglen o Claude Rains, y otros empezaron con pequeñas apariciones para convertirse en auténticas estrellas del universo cinematográfico como Anthony Quinn o Lee Marvin, pero todos tienen en común que su aptitud y presencia son inolvidables.
Vamos a tratar de recordar a 30 actores que brillaron especialmente por sus roles anexos a los protagonistas, pero cuyos rostros todos recordamos por su valía y una interpretación insigne cada vez que salía en la gran pantalla.
Como cada uno tendrá sus gustos y elegiría a este o aquel como su favorito, me voy a decantar por ordenarlos cronológicamente según su nacimiento, haciendo una breve historia de su vida laboral y eligiendo una sola cinta recomendada para que la rescates y disfrutes de otro trabajo sobresaliente que puede que hayas olvidado.
Ahí van mis 30 actores elegidos:
1.- Charles Coburn (1877):
Sus inicios fueron como director teatral y, tras casarse con la actriz Ivah Willis, fundó una compañía teatral siendo un habitual de Broadway. Al morir su esposa se mudó a Hollywood convirtiéndose en uno de los imprescindibles como actor secundario. Trabajó en grandes comedias como “Ardid femenino” de George Stevens, “Mamá a la fuerza” de Garson Kanin, “Las tres noches de Eva” de Preston Sturges o “El diablo burlado” de Sam Wood, logrando un Oscar por “El amor llamó dos veces” de George Stevens, o “El diablo dijo no” de Ernst Lubitsch. Compartió escena con grandes actores y actrices de la época como Ginger Rogers, Walter Huston, Spencer Tracy o James Stewart y, además del premio logrado, estuvo 2 veces más nominado como actor secundario. Trabajó hasta casi el final de su vida, aunque en los 50, ya muy mayor, destacaría en “Me siento rejuvenecer” de Howard Hawks, “Los caballeros las prefieren rubias” del mismo Hawks o la oscarizada “La vuelta al mundo en 80 días” de Michael Anderson.
De la cantidad de títulos que podría elegir me decantó por una de las joyas de su filmografía.
LAS 3 NOCHES DE EVA, Preston Sturges (1941)
2.- Harry Carey (1878):
Henry iba para abogado, pero una neumonía le llevó a escribir una obra que representó con éxito por todo el país. Un amigo le presentó a D.W. Griffith con el que actuó en varios trabajos. En 1917 se unió a John Ford, para el que actuó en más de 25 ocasiones, casi siempre durante la etapa muda, vinculando su figura al western. Llegado el sonoro trabajó para grandes nombres como Howard Hawks, Henry Hathaway, Michael Curtiz o Frank Capra, ya como secundario, obteniendo una nominación al Oscar por “Caballero sin espada” en 1940. De sus últimas apariciones debemos nombrar “Duelo al sol” de King Vidor, “Mas de hierba” de Elia Kazan o “Río rojo” de Howard Hawks.
Su mayor producción y protagonismo fue durante la etapa muda, pero me decanto por la película que le concedió su única nominación al Oscar.
CABALLERO SIN ESPADA, Frank Capra (1939)
3.- Donald Meek (1878):
Actor escocés, que trabajó en el teatro británico y australiano, que llegó a Hollywood con el cine sonoro y fue parte de varias cintas emblemáticas de la época. Siempre como secundario, destacan películas como “La viuda alegre” de Ernst Lubitsch, “Sombrero de copa” con Fred & Ginger, “El delator” de John Ford, “La ciudad sin ley” de Howard Hakws o “Vive como quieras” de Frank Capra. A final de la década de los 30 destacan sus colaboraciones con John Ford en “El joven Lincoln” o “La diligencia” o “Tierra de audaces” de Henry King y, ya en los 40, “La venganza de Frank James” de Fritz Lang, “La bala mágica” de William Dieterle, “La vida es así” de Victor Fleming o “La llama sagrada” de George Cukor. Uno de esos rostros que reconoces inmediatamente, con su calva y cara de bonachón, desde el principio.
De las diversas obras maestras disponibles me decanto por una de mis comedias favoritas de todos los tiempos.
VIVE COMO QUIERAS, Frank Capra (1938)
4.- Sidney Greenstreet (1879):
Actor inglés de teatro que llegó a Hollywood pasados los 60 al firmar para Warner Bros. Destacó especialmente su presencia en varias joyas del cine negro como “El halcón maltés” de John Huston, “Casablanca” de Michael Curtiz, “La máscara de Dimitrios” de Jean Negulesco o “Pasaje a Marsella” de Michael Curtiz, destacando sus colaboraciones con Humphey Bogart o Peter Lorre con los que compartió varias películas, o con los directores Michael Curtiz o Jean Negulesco. Su imponente presencia y su rostro inquietante le hace inolvidable en cada uno de sus papeles, aunque sus últimos años trabajó en la radio dando voz al detective Nero Wolfe.
De todas sus aportaciones puede que la más recordada sea su Sr. Ferrari en una obra maestra imperecedera.
CASABLANCA, Michael Curtiz (1942)
5.- Donald Crisp (1882):
Comenzó en el cine mudo con D.W. Griffith y formó parte de varios elencos de cintas notables como “Lirios rotos” del propio Griffith o “El pirata negro” de Albert Parker. Llegado el sonoro dejó cualquier atisbo por dirigir y se centró en la actuación. En los años 30 destaca en “Svengali” de Archie Mayo, “Tierra de pasión” de Victor Fleming, “La tragedia de la Bounty” de Frank Lloyd o “La carga de la brigada ligera” de Michael Curtiz. En la 2ª mitad de la década actuó en grandes títulos como “La vida de Émile Zola” de W. Dieterle, “El sorprendente Dr. Clitterhouse” de A. Litvak o “Jezabel” y “Cumbres borrascosas de W. Wyler, aunque su época más recordada sería la siguiente con títulos como “La solterona” con Bette Davis, “Ciudad de conquista” con James Cagney o “El halcón del mar” con Errol Flynn. En 1941 participó en 2 joyas como “El extraño caso del Dr. Jekyll” de Victor Fleming o “¡Qué verde era mi valle!” de John Ford que le dio su único Oscar. De ahí al final de su carrera podemos destacar “El rey del tabaco” de M. Curtiz, “El hombre de Laramie” de A. Mann o “Cuna de héroes” y “El último hurra” de John Ford, aunque no podemos olvidar que combatió en la IGM en el Departamento de Inteligencia o en la IIGM como reservista estadounidense.
De una carrera tan notable me quedo con un clásico indiscutible.
¡QUÉ VERDE ERA MI VALLE!, John Ford (1941)
6.- Edward Everett-Horton (1886):
Se inició en Broadway como cantante y bailarín hasta que en 1919 se trasladó a Los Ángeles para empezar su carrera cinematográfica. El cine mudo le creó un nombre, pero su pasado en el teatro le hizo que el paso al sonoro fuera mucho más fácil. Su pasado consiguió que el musical y la comedia fueran medios propicios para convertirlo en un imprescindible entre los actores secundarios de dichos géneros. Actuó en “Un gran reportaje” de Lewis Milestone, 1ª adaptación del clásico teatral de Ben Hecht “The Front Page”, “Un ladrón en la alcoba”, “Una mujer para dos”, “La viuda alegre” o “Angel” de Ernst Lubitsch, o alguno de los musicales al servicio de Fred Astaire & Ginger Rogers como “La alegre divorciada”, “Sombrero de copa” o “Ritmo loco”. Participa en alguna de las mejores comedias de la historia como “Vivir para gozar” de George Cukor, “La octava mujer de Barba Azul” de Lubitsch o “Arsénico por compasión” de Frank Capra, aunque nunca fue nominado a ningún Oscar. Sus últimos años fue alternando el teatro y el cine, destacando 2 de sus últimas interpretaciones en “Un gángster para un milagro” de Capra y “El mundo está loco, loco, loco” de Stanley Kramer. Uno de los imprescindibles que, sin que la mayoría sepa su nombre sí reconoce su rostro y su importancia dentro del cine clásico.
Hay mucho donde elegir, desde musicales a comedias, pero me decantará por una de sus colaboraciones con el maestro Lubitsch.
UNA MUJER PARA DOS, Ernst Lubitsch (1933)
7.- Victor McLaglen (1886):
La vida de este tipo da para una serie de varias temporadas. Nació en Inglaterra, pero la vida le llevó a Sudáfrica, Canadá, Estados Unidos, trabajar en un circo, como boxeador y, finalmente como actor. Llegó a Hollywood en los años 20, en la etapa muda, creándose un nombre y un personaje por su imponente planta y su pasado, trabajando para Tod Browning, Raoul Walsh, Howard Hakws y, cómo no, con John Ford. En su paso al sonoro actuó en buenas producciones para directores que venían del mudo como Josef von Sternberg o Allan Dwan, pero el verdadero giro a su carrera llegó al juntarse de nuevo con John Ford. Logró un Oscar a Mejor actor por “El delator” y trabajó en innumerables películas de él como secundario tras la IIGM. “Fort Apache”, “La legión invencible”, “Río Grande” o “El hombre tranquilo”, por la que fue nominado a Mejor actor de reparto, son imprescindibles. Al final de su carrera lo podemos ver especialmente en seriales televisivos como “Rawhide”.
De su gran producción cinematográfica voy a decantarme por uno de mis westerns favoritos que rodó con John Ford.
FORT APACHE, John Ford (1948)
8.- Claude Rains (1889):
Actor británico que se labró un nombre en el teatro de niño, pero la IGM le dejó ciego de un ojo lo que le hizo pasar a la enseñanza de Arte Dramático. Ya en los 30 llegó a Hollywood por todo lo alto con el protagonista de “El hombre invisible” de James Whale. Trabajó con varias estrellas del momento hasta que, a finales de la década de los 30, se convierte en un secundario de lujo en clásicos como “Robin de los bosques” de Michael Curtiz, “Caballero sin espada” de Frank Capra, “El halcón del mar” de Curtiz o “La extraña pasajera” de Irving Rapper. En los 40 actúa en varias de sus películas más recordadas como “Casablanca” de M. Curtiz, “El señor Skeffington” de Vincent Sherman, “Encadenados” de Alfred Hitchcock o “Amigos apasionados” de David Lean. Estuvo 4 veces nominado al Oscar, aunque no consiguió ninguno, y en los 50 escalonó más sus apariciones al dedicarse más al teatro, pero su figura es imprescindible.
Tiene un montón de opciones de calidad suprema para elegir, pero me decanto por mi favorita del maestro Hitch.
ENCADENADOS, Alfred Hitchcok (1946)
9.- Clifton Webb (1889):
Bailarín profesional y actor teatral de Broadway que se estableció en el cine con más de 50 años. Su presencia, casi siempre como aristócrata de modales refinados y algo snob, era imponente y sus pocas apariciones en la gran pantalla eran impactantes. Su Waldo en “Laura”, su Elliott en “El filo de la navaja” o su Sr. Bellvedere en “Niñera moderna” son inolvidables, y por las 3 fue nominado al Oscar como actor de reparto. También podríamos destacar su presencia en “Envuelto en la sombra” de Henry Hathaway, “El hundimiento del Titanic” de Jean Negulesco o “El hombre que nunca existió” de Ronald Neame. Un hombre especialmente dotado para flotar entre las bambalinas del teatro que explotó su imagen en la gran pantalla.
De sus pocas, pero intensas, opciones me decanto por un personaje fascinante y una interpretación sublime en una joya del cine negro.
LAURA, Otto Preminger (1944)
10.- Frank Morgan (1890):
Francis comenzó en el cine mudo, aunque su proyección llegó con el sonoro. Aunque actuó en películas interesantes como “La verdad a medias” de Gregory La Cava, “Un beso ante el espejo” de James Whale, “Soy un vagabundo” de Lewis Milestone o “Una chica angelical” de William Wyler, sería en la segunda mitad de los 30 cuando destacaría con “El gran Ziegfeld” con William Powell y Myrna Loy, “El último adiós de la señora Cheyney” con Joan Crawford o “Saratoga” con Clark Gable, hasta que “El mago de Oz” le hizo inmortal. El futuro dejó trabajos de 1ª calidad como “El bazar de las sorpresas” de Ernst Lubitsch, “Tormenta mortal” de Frank Borzage o ”La nueva melodía de Broadway” de Norman Taurog. “La vida es así” de Victor Fleming le otorgó su 2ª nominación al Oscar, “Las rocas blancas de Dover” le juntó con Irene Dunne, la adaptación de Dostoievski “El gran pecador” de Robert Siodmak o “Los tres mosqueteros” de George Sidney son otras de las películas notables en que participó, pero su nombre siempre irá unido a Oz.
Me gustaría elegir otra, especialmente su trabajo con Lubitsch, pero en su caso no hay opción posible.
EL MAGO DE OZ, Victor Fleming (1939)
11.- Thomas Mitchell (1892):
Tom estudió periodismo y empezó escribiendo pequeñas piezas cómicas para pasar a la interpretación en la época muda. Sus primeros papeles destacados fueron en los años 30 con “Horizontes perdidos” de Frank Capra, “Dejad paso al mañana” de Leo McCarey, “Esmeralda, la zíngara” de William Dieterle o “Caballero sin espada” de Capra, pero su actuación en icónicas cintas como “Lo que el viento se llevó”, “Sólo los ángeles tienen alas” o “La diligencia” le convirtieron en icónico. Los años 40 lo convirtieron en un imprescindible, aunque fue tras la IIGM cuando volvió a brillar con títulos como “A través del espejo” de Robert Siodmak o “¡Qué bello es vivir!” de Frank Capra. A partir de la década de los 50 espació más sus actuaciones aunque dejó un par significativas como “Mientras Nueva York duerme” de Fritz Lang o su ocaso en “Un gángster para un milagro” de Capra. Fue nominado 2 veces al Oscar a Mejor actor de reparto, ganándolo 1 vez, aunque destacó su faceta como escritor.
De las varias posibilidades inolvidables me quedo con la que le otorgó el Oscar.
LA DILIGENCIA, John Ford (1939)
12.- Walter Brennan (1894):
Considerado el mejor secundario de la historia por muchos críticos y el más premiado, con 3 Oscar por ello, comenzó a actuar tras la IGM en el cine mudo. Ya en los 30 empezó a forjar una carrera kilométrica respetada por todos. Trabajó muchísimo y logró sus 3 Oscar por “Rivales” en 1937, “Kentucky” en 1939 y “El forastero” en 1941. La década de los 40 ya lo consideró un gran actor con trabajos inolvidables como “Aguas pantanosas” de Jean Renoir, “El sargento York” de Howard Hawks, por la que volvió a ser nominado, “Juan Nadie” de Frank Capra, “El orgullo de los Yankis” de Sam Wood o “Los verdugos también mueren” de Fritz Lang. Desde entonces, su unión con Howard Hawks o con el western dejó en la memoria de los espectadores actuaciones inolvidables. “Tener y no tener”, “Pasión de los fuertes”, “Río rojo”, “Camino de la horca”, “Tierras lejanas”, “Conspiración de silencio” o “Río Bravo” lo convirtieron en uno más de la familia, y sus últimos años los dedicó a la televisión.
De su extensa producción no sé por cuál decidirme, aunque debo juntar varios nombres importantes en su filmografía como Hawks, Wayne y el western.
RÍO BRAVO, Howard Hawks (1959)
13.- Ward Bond (1903):
Amigo universitario de John Wayne con quien jugó al fútbol americano, debutó en el cine porque contrataron a su equipo para salir en una película de John Ford, con el que le uniría una amistad y relación laboral duradera. Trabajó muchísimo, siempre como secundario, especialmente para John Ford y Frank Capra, y terminó su carrera en la serie televisiva Wagon Train. Del montón de películas en las que apareció hay que resaltar sus papeles en las dirigidas por Ford, Capra, Lang, Hathaway o Dwan. También es muy conocida su versión política, muy mordaz, anticomunista y beligerante, perteneciendo a grupos conservadores de mantenimiento de las tradiciones.
Trabajó con casi todo el mundo en el Hollywood de la época y su aparición en grandes películas como “La fiera de mi niña”, “Lo que el viento se llevó” o “El halcón maltés”, pero su carrera es de una extensión inabarcable.
De todo el montón de oferta elegible, voy a elegir una de sus múltiples colaboraciones con John Ford.
PASIÓN DE LOS FUERTES, John Ford (1946)
14.- Peter Lorre (1904):
Actor judío de origen húngaro que conoció a Fritz Lang en el teatro, dándole fama con el protagonista de “M, el vampiro de Düsseldorf”. Con el ascenso del partido nazi huyó de Alemania y Hitchcock lo volvió a encumbrar en la versión de 1934 de “El hombre que sabía demasiado” o en “El agente secreto”. En Hollywood se hizo hueco actuando en la saga dedicada a Mr. Moto, un detective de origen nipón. A final de los 30 ya se había aposentado en Estados Unidos y apareció como secundario en varias películas míticas como “El halcón maltés”, “Casablanca” o “Arsénico por compasión”. Tras la IIGM hizo su única incursión en la dirección con “El hombre perdido”, pero la década de los 50 lo devolvieron a papeles secundarios marcados por su característico físico como en “La burla del diablo” de John Huston, “20.000 leguas de viaje submarino” de Richard Fleischer o “La vuelta al mundo en 80 días” de Michael Anderson, y en los 60 destacan sus colaboraciones para la productora de Roger Corman como “Historias de terror” o “El cuervo” dirigidas por el mismo Corman o “La comedia de los horrores” de Jacques Tourneur poco antes de morir.
De todas las posibilidades no puedo más que recurrir a una obra maestra del expresionismo alemán.
M, EL VAMPIRO DE DÜSSELDORF, Fritz Lang (1931)
15.- Dan Duryea (1907):
Empezó en el teatro y se trasladó a Hollywood para trasladar su personaje a la gran pantalla. Allí empezó como secundario en grandes clásicos como “La loba” de William Wyler, “Bola de fuego” de Howard Hawks o “El orgullo de los Yankis” de Sam Wood, pero pasó a ser uno de los rostros indiscutibles del cine negro como en “La mujer del cuadro”, “El ministerio del miedo” o “Perversidad” de Fritz Lang. Tras la IIGM ahondó en dicho carácter en cintas como “Ángel negro”, “Aves de rapiña”, “Demasiado tarde para lágrimas” o “El abrazo de la muerte”. En los 50 trabaja para Anthony Mann en varias películas como “Winchester 73” o “Bahía negra” y aparece también en varios westerns entre los que destaca el más negro de todos que es “Filón de plata” de Allan Dwan. A final de los 50 y 60 destaca su aparición en televisión, siendo “El vuelo del Fénix” de Robert Aldrich su última película destacable. Decían de él que era muy buen tipo, muy alejado de los personajes que interpretaba.
De todas sus opciones debo decantarme obligatoriamente por su colaboración con Lang en los 40.
LA MUJER DEL CUADRO, Fritz Lang (1944)
16.- John McIntire (1907):
Empezó trabajando en la radio, luego pasó al teatro y, por último, al cine y la televisión. En el cine debutó tras la IIGM con más de 40 años, pero rápidamente se hizo un nombre participando en muchas películas notables como “La calle sin sombre”, “Yo creo en ti” o “El demonio del mar”. Ya en los 50 fue parte de varias joyas como “Winchester 73” de Anthony Mann, “La jungla de asfalto” de John Huston, “Caravana de mujeres” de William Wellman o “El mundo en sus manos” de Raoul Walsh. En esa década repetiría con Walsh o Mann en “Un león en las calles” o “Tierras lejanas” para cerrar la década con grandes apariciones en series de televisión como “La ciudad desnuda”. En los 60 aparece muy poco en el cine, pero con grandes títulos como “Psicosis” de A. Hitchcock o “El fuego y la palabra” de R. Brooks, siendo la televisión su principal ocupación en series como “Wagon train” o “El virginiano”.
Aquí hay mucha calidad para elegir solo 1, pero acabo decantándome por esta.
TIERRAS LEJANAS, Anthony Mann (1954)
17.- Burl Ives (1909):
Su carrera estaba dirigida a la música, como cantante, incluso tuvo su propio programa de radio, pero su matrimonio con la guionista Helen Peck y su nominación al Oscar a la Mejor canción original en 1949 le invitó al cine. En los 50 fue incluido en las listas negras, pero su colaboración con el Comité de Actividades Antiestadounidenses le liberó de ellas y le enfrentó con compañeros generacionales del mundo musical como Pete Seeger. Esa misma década le vio afrontar la actuación de forma más profesional y con una solvencia y madurez espectaculares. Su corta pero intensa carrera cinematográfica incluye películas imprescindibles como “Al este del Edén” o “Un rostro en la multitud” de Elia Kazan, “Horizontes de grandeza” de William Wyler, “La gata sobre el tejado de zinc” de Richard Brooks, “Nuestro hombre en La Habana” de Carol Reed o “El día de los forajidos” de André De Toth, convirtiéndole en una figura imprescindible para determinados roles en la época. Obtuvo 1 Oscar por su trabajo con Wyler, aunque cualquier aparición suya era signo de calidad. Su carrera musical siguió en paralelo sin cesar.
De la enorme cantidad de opciones mayestáticas voy a elegir 1 especialmente por su diálogo final con Paul Newman y porque es la favorita de mi costilla y ser la que más veces he visto.
LA GATA SOBRE EL TEJADO DE ZINC, Richard Brooks (1958)
18.- Lee J. Cobb (1911):
Judío de origen ruso que comenzó en los 30 como secundario y, tras combatir en la IIGM, empezó a destacar en títulos cada vez más destacados para Robert Rossen, Henry King, Elia Kazan, Henry Hathaway o Jules Dassin, hasta que a mitad de los 50 ya centra un personajes duro en películas como “La ley del silencio” de Elia Kazan, “El hombre del traje gris” o “Las tres caras de Eva” de Nunnally Johnson o esa joya que supuso el debut de Sidney Lumet en el cine que es “12 hombres sin piedad”. Los siguientes rodó otras cintas notables como “Los hermanos Karamazov” de R. Brooks, “Chicago, años 30” de N. Ray o “El hombre del oeste” de A. Mann. Estuvo incluido en las listas negras y delató a varios compañeros de profesión, aunque su carrera continuó con éxito en trabajos como “Éxodo” de Preminger, “Los cuatro jinetes del apocalipsis” de Minnelli, “La jungla humana” de Siegel o “El exorcista” de Friedkin. Acabó trabajando mucho en Italia antes de fallecer en los 70. Logró 2 nominaciones al Oscar como actor de reparto en los 50, aunque no logró ningún galardón.
Su lista de trabajos es de primera calidad, aunque me decanto por una cuya presencia es especialmente importante.
DOCE HOMBRES SIN PIEDAD, Sidney Lumet (1957)
19.- Karl Malden (1912):
De familia europea emigrante y juventud complicada, luchó en la IIGM y, su anterior amistad con Elia Kazan y Marlon Brando, le otorgó sus trabajos más reconocidos. Papeles secundarios en “El beso de la muerte” de Henry Hathaway, “El justiciero” de Elia Kazan, “El pistolero” de Henry King o “Al borde del peligro” de Otto Preminger le abrieron la puerta a su década más exitosa. Películas como “Un tranvía llamado deseo”, “La ley del silencio” o “Baby Doll” con Elia Kazan le otorgaron un nombre muy respetado, aunque también trabajó con King Vidor, Hitchcock o rodó su debut tras la cámara con Richard Widmark de protagonista. Siguió trabajando sin descanso, dejando interpretaciones muy recordadas como en “El árbol del ahorcado”, “La conquista del oeste”, “El hombre de Alcatraz”, “El gran combate”, “El rey del juego” o “Patton”, hasta que se cruzó la televisión y “Las calles de San Francisco” junto a Michael Douglas desarrollaron una triunfadora carrera televisiva. Desde entonces hasta su muerte, con casi 100 años, espació mucho sus apariciones, aunque su Oscar en 1952 o su nominación en 1955 siguen entre las mejores actuaciones de la historia.
Aquí hay una variedad enorme, pero me decanto por mi favorita.
LA LEY DEL SILENCIO, Elia Kazan (1954)
20.- Anthony Quayle (1913):
Comenzó en el teatro y luchó en la IIGM. Al volver dirigió el Teatro Shakespeare Memorial durante casi una década. En el cine empezó con pequeños papeles hasta que dejó las tablas trabajando para grandes nombres como Alfred Hitchcock en “Falso culpable”, Michael Powell & Emeric Pressburger en “La batalla del Río de la Plata” o J. Lee Thompson en “Fugitivos del desierto”. En los 60 logró sus mayores éxitos apareciendo en “Los cañones de Navarone”, “Lawrence de Arabia” o “La caída del imperio romano” hasta que obtuvo su única nominación al Oscar por “Ana de los mil días” en 1969. En los 70 siguió actuando para grandes nombres como Woody Allen, Blake Edwards o John Sturges, pero se dedicó principalmente a la televisión. Uno de esos secundarios que todos conocemos, aunque su nombre falle a muchas memorias, pero garantizaba una calidad interpretativa de primer nivel.
Cualquiera de sus actuaciones son notables, pero me decanto aquí por su Cardenal Wolsey.
ANA DE LOS MIL DÍAS, Charles Jarrott (1969)
21.- John McGiver (1913):
Hijo de inmigrantes irlandeses, trabajó como profesor de inglés hasta que se alistó en el ejército para combatir en la IIGM. Al volver siguió actuando en el Off-Broadway y, a mitad de los 50, ya se dedicó por completo a la actuación. “Ariane” de Billy Wilder, “Desayuno con diamantes” de Blake Edwards, “El mensajero del miedo” de John Frankenheimer o “Su juego favorito” de Howard Hawks pueden ser sus trabajos más conocidos, aunque también actuó bastante en seriales televisivos exitosos como Alfred Hitchcock presenta o La dimensión desconocida.
De las opciones planteadas me quedo con una comedia.
SU JUEGO FAVORITO, Howard Hawks (1964)
22.- John Ireland (1914):
Actor canadiense que empezó en Broadway, pero tras la IIGM debutó en el cine con grandes nombres como Lewis Milestone, John Ford o Anthony Mann. Al poco ya era parte de películas deslumbrantes como “Río rojo” de Howard Hawks o “El político” de Robert Rossen. En la 2ª mitad de los 50 destaca en películas como “Duelo de titanes” de John Sturges o “Chicago, años 30” de Nicholas Ray, pero en los 60 aparece poco, como en “Espartaco” de S. Kubrick, “55 días en Pekín” de N. Ray o “La caída del imperio romano” de A. Mann porque emigra a Europa donde aparece en varios spaguetti western hasta que en los 70 actúa en varias producciones televisivas. Estuvo 1 vez nominado al Oscar en 1950 y es uno de los imprescindibles en una época irrepetible.
Tenemos varias opciones geniales para elegir, pero tiraré por la vía de en medio y…
EL POLÍTICO, Robert Rossen (1949)
23.- Arthur Kennedy (1914):
Actor de teatro que devino en un actor de reparto de primer nivel. Tras éxitos sobre las tablas llegó a Hollywood en los 40. Sus primeros trabajos, “Ciudad de conquista” junto a James Cagney, “Murieron con las botas puestas” de Raoul Walsh, o “El último refugio” con Humphrey Bogart, ya dejaban claro que llegó para quedarse. Tras la IIGM se convirtió en imprescindible como secundario en el cine negro a la vez que seguía ahondando su nombre en el teatro, pero en los 50 puso su talento al servicio del western en multitud de cintas como “Hombres errantes” de N. Ray, “Encubridora” de F. Lang o sus colaboraciones con Anthony Mann en “Horizontes lejanos” o “El hombre de Laramie”. Siguió trabajando sin parar y, con los años, actuó en Italia, España, Argentina, con muchos trabajos de poca calidad y algunos iconos del cine de culto como “No profanar el sueño de los muertos” de Jorge Grau. La muerte de su mujer y sus problemas de salud le hicieron abandonar la actuación, pero seguirá unido al cine negro y al western clásico siempre.
Aquí tiene mucho para elegir, pero me quedo con un gusto personal.
HORIZONTES LEJANOS, Anthony Mann (1952)
24.- Anthony Quinn (1915):
Manuel Antonio, de madre mexicana, es uno de esos casos en que irrumpió como actor secundario pero ha sido protagonista en multitud de ocasiones. Su agitada vida personal le llevó a aceptar muchísimos trabajos para pagar la manutención de sus 12 hijos con 4 mujeres distintas, llegando a trabajar mucho en Europa o para la televisión. Sus rasgos peculiares le hicieron interpretar a hombres de cualquier raza (indios americanos, europeos, mejicanos, esquimales…) y hacer creíbles a todos ellos. En los 40 era un secundario para todo y empezó a labrarse una carrera sólida trabajando con James Cagney, Errol Flynn, Tyrone Power o Henry Fonda. Sería en los 50 cuando realizó sus mejores trabajos como actor de reparto, siempre como un tipo de masculinidad exagerada, viril y violento en muchos casos. “¡Viva Zapata!” de Elia Kazan, “El mundo en sus manos” de Raoul Walsh o “El loco del pelo rojo” de Vincente Minnelli puede que sean las más recordadas. Terminó la década con grandes westerns como “El último tren de Gun Hill” o “El hombre de las pistolas de oro”, y en los 60 ya protagonizó muchas películas como “Los dientes del diablo” de N. Ray, “Zorba, el griego” de M. Kakogiannis que fue su última nominación al Oscar, “Viento en las velas” de A. Mackendrick o “Las sandalias del pescador” de M. Anderson. En medio seguía secundando a grandes actores en grandes producciones como “Los cañones de Navarone”, “Lawrence de Arabia” o “Y llegó el día de la venganza” de F. Zinnemann. Sus últimos 20 años se dedicó más a su otra pasión, la pintura y la escultura, actuando para pagar y aprovechar el tirón de su leyenda. Estuvo 4 veces nominado al Oscar, ganando las 2 que estuvo nominado como secundario en los 50.
De la multitud inclasificable en que actuó me centro en su labor como actor de reparto y elijo una muestra indeleble de su imponente presencia.
¡VIVA ZAPATA!, Elia Kazan (1952)
25.- Edmond O’Brien (1915):
Su unión al Mercury Theatre de Orson Welles terminó de decantar su deseo de ser actor por la realidad de serlo. Empezó en el cine en 1939, pero sería tras la IIGM con “Forajidos” de R. Siodmak, “Doble vida” de G. Cukor y “La araña” de M. Gordon cuando se convirtió en ineludible. Fue con Gordon con quien consolidó su nombre y en el cine negro donde se convirtió en imprescindible con “Al rojo vivo” de R. Walsh o “Con las horas contadas” de R. Maté. En los 50 trabajó en grandes títulos como “Julio César” de J.L. Mankiewicz, “El bígamo” de Ida Lupino o su único Oscar por “La condesa descalza”. No volvió a ese nivel hasta los 60, actuando como secundario en “El hombre que mató a Liberty Valance”, “El día más largo”, “El hombre de Alcatraz” o su 2ª nominación por “Siete días de mayo”. En 1969 con “Grupo salvaje” de Sam Peckinpah haría su última gran obra muriendo 15 años después con menos de 70 por alzheimer.
Aquí tengo dudas con varias películas, pero elijo una cuya presencia es imprescindible.
LA CONDESA DESCALZA, Joseph L. Mankiewicz (1954)
26.- Martin Balsam (1919):
Uno de los primeros actores del Actors Studio de Elia Kazan combinó siempre sus actuaciones teatrales con las cinematográficas y televisivas. Fue uno de los “12 hombres sin piedad” de Sidney Lumet, el investigador privado de “Psicosis” de Alfred Hitchcock, el Sr. Berman en “Desayuno con diamantes” de Blake Edwards, el jefe de policía en “El cabo del terror” de J. Lee Thompson o el asesor presidencial de “Siete días de mayo” de John Frankenheimer, aunque ganó su único Oscar por “El payaso de la ciudad” de Fred Coe. Trabajó mucho en Italia, en varias producciones de acción criminal, incluso en una serie de televisión. Uno de los imprescindibles.
De la cantidad de películas notables en que actuó elijo a su asesor político.
SIETE DÍAS DE MAYO, John Frankenheimer (1964)
27.- Jack Elam (1920):
Uno de los actores reconocidos especialmente por su apariencia física, con una deficiencia visual y un rostro únicos. Especializado en caracteres particulares del western empezó a tener una carrera en los 50 como secundario en westerns como “El correo del infierno” de Henry Hathaway o “Encubridora” de Fritz Lang o en cine negro como “El cuarto hombre” de Phil Karlson o “Cuenta las horas” de Don Siegel. Posteriormente participó en westerns como “Vera Cruz” de R. Aldrich, “Wichita, ciudad infernal” de J. Tourneur, “Tierras lejas” o “El hombre de Laramie” de A. Mann. Era uno de esos rostros ineludibles en películas del oeste como “Duelo de titanes” o “El último atardecer”. Ya adulto fue parte de los malditos de “Hasta que llegó su hora” de Sergio Leone o “Río Lobo” de Howard Hawks. Siguió trabajando hasta una edad superior a los 70 en cine y televisión.
Es una de esas caras que no olvidas nunca, pero voy a elegir uno de esos secundarios inolvidables en el western.
DUELO DE TITANES, John Sturges (1957)
28.- Lee Marvin (1924):
Estamos ante otro de esos actores que, empezando como secundario, adquirió cierta notoriedad con presencias inolvidables en clásicos indiscutibles como “Los sobornados” de Fritz Lang o “El motín del Caine” de Edward Dmytryk, pero en los 60, tras triunfar en la televisión, adquirió una notoriedad tremenda en películas que se han convertida en clásicos gracias a su carismática presencia como “Los comancheros” de M. Curtiz o “El hombre que mató a Liberty Valance” de John Ford, hasta protagonizar maravillas como “La taberna del irlandés” junto a John Wayne, “Código del hampa” con Angie Dickinson o “Los profesionales” con Burt Lancaster. Avanzada la década ya era un protagonista respetado con trabajos como “Doce del patíbulo”, “A quemarropa”, “Infierno en el Pacífico” o “La leyenda de la ciudad sin nombre”. Siguió actuando con meritorios trabajos como “El emperador del norte” R. Aldrich, “Uno Rojo, división de choque” de Samuel Fuller o “Gorky Park” de Michael Apted, y había recibido un Oscar en 1966 por “La ingenua explosiva” junto a Jane Fonda, pero es recordado como uno de los duros de una época dorada de Hollywood.
Aquí no soy objetivo porque solo he dudado entre 2 papeles secundarios inolvidables para mi, 1 del western y otro del cine negro, pero dejo mi película del oeste favorita de todos los tiempos porque ya habré hablado de ella otras veces, por 1 de esos clásicos indiscutibles de mi género favorito.
LOS SOBORNADOS, Fritz Lang (1953)
29.- George Kennedy (1925):
Empezó como secundario residual en películas que le dieron a conocer como “Charada”, “Canción de cuna para un cadáver”, “Los cuatro hijos de Katie Elder” o “Doce del Patíbulo” hasta que el Oscar por “La leyenda del indomable” en 1968 le ascendió en el escalafón pasando a ser uno de los secundarios importantes. Cintas como “El estrangulador de Boston”, “Aeropuerto” y sus secuelas o “Un botín de 500.000 dólares” así lo confirman. En los 80 devaneó por trabajos de muy baja calidad hasta que en 1988 interpretó al compañero de Leslie Nielsen en la exitosa comedia “Agárralo como puedas”. Su éxito dejó 2 secuelas en los 90 y en el siglo XXI apenas trabajó muriendo con más de 90 años en 2016.
Dejo claro que soy muy fan de su bis cómica junto a Leslie Nielsen, pero no queda otra que elegir su Oscar.
LA LEYENDA DEL INDOMABLE, Stuart Rosenberg (1967)
30.- Peter Falk (1927):
El conocido por su papel televisivo del Teniente Colombo tuvo una vida complicada por la extirpación de un ojo en su niñez. Fue rechazado del ejército para lucha en la IIGM y acabó iniciando su carrera actoral con más 30 años. En los años 60 encuentra su hueco en cintas como “El sindicato del crimen”, “Un gángster para un milagro” o “La carrera del siglo” hasta que consigue reconocimiento con la serie “Colombo”. Su interpretación del detective Colombo es mundialmente reconocida. Su caracterización y el éxito de esa primera entrega la convirtió en una serie en los 70 llegando a conseguir 1 Emmy y un Globo de oro. Trabajó con directores prestigiosos como John Cassavetes o Wim Wenders y de sus trabajos posteriores es conocido como el abuelo que cuenta la historia de “La princesa prometida” o de los intentos por reactivar la franquicia de Colombo hasta que el Alzheimer se apoderó de él en el siglo XXI.
Sus intervenciones secundarias en films anteriores al boom de su serie televisiva me dejan varias opciones, pero me decanto por una comedia que me gusta mucho y su papel es muy recordado por las risas que me ha brindado.
LA CARRERA DEL SIGLO, Blake Edwards (1965)
Otros insignes como Sam Levene, Eugene Pallette, Akim Tamiroff, Joseph Calleia, George Sanders, S.Z. Sakall, Louis Calhern, Sam Jaffe o Elisha Cook, jr., por citar solo los que había preseleccionado, podrían estar en esta lista y seguramente se lo merecen, pero tenía que elegir. Espero que lo hayas disfrutado y te haya incitado a volver a ver una película o a descubrir alguna joya perdida en tu memoria.
Como siempre, gracias por leer.
Que grandes todos ellos. Para mi, el más desconocido es Anthony Quayle.
Una vez más, Edu, un gran trabajo.
Seguro que cuando le has visto la cara has caído 😜