Aunque suene a trillado y quizás manido, voy a soltar aquello de que nadie es profeta en tu tierra, bueno, ni en la de nadie, si es que alguna vez has deseado ser, porque tenemos la costumbre de querer ser capaces de comprender el pensamiento de los demás e interpretarlo a nuestra conveniencia. Los dardos de la ira y los de la envidia se mezclan muchas veces con los de una pretendida honestidad, tanto que muchos al cargar su arco no tienes claro que están disparando, y solo notas la diferencia una vez que arrancas el frío acero de tu espalda. Yo me alegro sinceramente del éxito de Ronnie Romero, no por cuestiones de fronteras, banderas o límites terrestres por muy de adopción que puedan ser, sino porque cuando la gente en este jodido mundo de espinas que es la música consigue clavar con fuerza los pies en el suelo e ir escalando esa dura y plana pared de roca que representa este negocio, produce regocijo. Ronnie sabe que es su momento, una oportunidad como la de tocar en Rainbow no se la dan a cualquiera, incluso con los comentarios envenenados de quienes no aceptan nuevas etapas, pero que al final, todas las opiniones, buenas y malas, argumentadas o desaforadas, conducen a Roma. Ronnie está aprovechando esta baraka conseguida a base de esfuerzo y talento (ni todo el sudor y lágrimas del mundo empeñadas en un esfuerzo titánico al final llegan a buen puerto sin la pizca necesaria de suerte) tomando como referencia a Jorn Lande o Jeff Scott Soto, cuyas reconocibles voces se han convertido en familiares en multitud de discos de diferente procedencia.

Pero además sigue adelante con Lords of Black, donde la guitarra de Tony Hernando, la batería de Andy C y el bajo de Dani Criado forman un todo junto a la voz de Romero. Tras una serie de discos fenomenales de heavy metal cargado de ambición y talento a partes iguales y repletas, llega este nuevo «Icons of the new day», con una banda que se esta moviendo inteligentemente por el camino adecuado. «World gone mad» abre el disco de manera furiosa, derrochando técnica y con una base rítmica que le imprime ese sonido tan heavy mientras en el estribillo juegan a buscar ese sonido épico y grandilocuente. «Icons of the new days» nos muestra pronto esa propuesta de batería y riff muy marcados e incluso un tono más oscuro en la composición. «Not in a place like this» mezcla conceptos del metal progresivo junto a coqueteos con historias electrónicas (que no se me asuste nadie) para desembocar en un potente estribillo. «When a hero takes a fall» es una de mis canciones favoritas del disco, lucimiento personal de Romero, mostrando un tono más melódico, instrumental muy potentes y un estribillo fantástico.

«Forevermore» sigue manteniendo el ritmo algo, se intuyen sintetizadores y algún efecto vocal, que le resta crudeza. «The way I’ll remember» comienza con teclados aunque rápidamente el riff pone las cosas  en su lugar. A pesar de ese estribillo bestial a lo Rainbow/Yngwie,no termino de conectar con esta canción. Eso si, Romero vuelve a estar descomunal. «Fallin'» pasa de la fuerza a la calma tensa con una pasmosa facilidad, la voz golpea, el riff deja constancia de su fuerza y esos cambios dotan la canción de grandeza. De nuevo gran estribillo, algo muy cuidado durante todo el disco. «King’s reborn» nos muestra (aún más) el gran estado de forma que pasa Hernando con ese riff y lo gran batería que es Andy C. Épica al servicio de una canción. «Long way to go» también pisa fuerte, puro heavy metal, sin aditivos ni conservantes. «The edge of darkness» nos vuelve a mostrar su faceta más progresiva mientras que «Wait no prayers for the dying» vuelve a poner en escena la potencia de la banda pero sin perder la vía impuesta por la anterior canción. Atentos a la batería. Llegamos a «All I have left» once minutos de lucimiento de todos y cada uno de los miembros de la banda, derrochando registros y buen hacer. Lords of Black siguen cimentando el camino a base de buenos trabajos, y esa es la fórmula perfecta.

LORDS OF BLACK – Icons of the new days

by: Carlos tizon

by: Carlos tizon

Licenciado en el arte de apoyar el codo en la barra de bar. Comencé la carrera de la vida y me perdí por el camino, dándome de bruces con el rock and roll. Como no pude ser una rock star, ahora desnudo mi alma cual decadente stripper de medio pelo en mi blog, Motel Bourbon.

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