Dos tardes con STONED AT POMPEII en Madrid

Publicado el 24/04/2018 | por David Galeote | Conciertos

Fin de semana intenso para la banda gallega Stoned At Pompeii que visitaba Madrid antes de iniciar su gira europea presentando su primer trabajo “Ancroidal” con el que han golpeado fuerte en la mesa del rock nacional e internacional. En esta ocasión pude coincidir con ellos en dos de los eventos que tenían en la abarrotada agenda que todo grupo tiene durante la promoción de su disco.

La primera parada de la banda en la capital les llevo al popular barrio de Vallekas donde acudirían a la célebre cervecería El Boliche, que regentado por Ricardo Barragán desde hace ya 28 años, nos regala el paladar con una amplia variedad de cervezas de importación y algunas nacionales que se cuelan en sus grifos mientras el rock nos deleita los oídos. Y es que la banda había elegido este lugar para la presentación de su propia cerveza elaborada por la micro cervecería Galician Brew, ubicada en PuenteAreas, como homenaje a la banda por ser la ganadora de la encuesta realizada por el blog Rock Soul Things 2018 al “Lp Gallego más valorado”.

La banda escanció los primeros vasos de su producto y conecto por teléfono con la realizadora de producto, Isabel Vieitez, que nos habló de esta cerveza de alta graduación, 6,5 % de alcohol, que golpea con un sabor dulce al principio pero que deja el sabor amargo para el final. Cerveza con personalidad como la de los Stoned At Pompeii que después de hablar con los presentes sobre la cerveza, nos regalaron un pequeño acústico interpretando unos temas de su disco: “Hit The Ground”, “Nobody Will See You” y “The Story Will Remain” que sonaron estupendamente para después hacerse fotos con los presentes en el local y regalar púas sin tener que participar en una lucha a muerte como pasa en los conciertos.

Ya la tarde siguiente y después de disfrutar de los locales cerveceros que ambientan la calle Cardenal Cisneros en Madrid, nos congregamos con familiares y amigos frente a las puertas de la sala Trashcan Music Club que con algo de retraso debido a problemas de aparcamiento de los grupos, abría las puertas a las 20:30 para disfrutar del concierto de dos bandas hermanadas que por primera vez compartían escenario para disfrute de sus seguidores entre los que me incluyo. La banda madrileña Electric Fence iniciaba su actuación frente a una sala abarrotada de conocidos que disfrutan con el cuarteto que consiguieron un gran éxito con su último trabajo “Motorkiller” y este verano piensan encerrarse para grabar su próximo disco. El cuarteto formado por el cantante Jorge Coello “Gorjo”, el bajista Eduardo Morales “Dudu”, el baterista Luis Maldonado y el guitarrista Sergio Gabaldón “Hares” se centraron en su último disco comenzando con “Don´t Dare” al que le siguió “Stole The Fire” y “Red Moon Eclipse” que fue ampliamente coreada por los presentes. Sudando a base de bien la camiseta, los madrileños siguieron con su actuación luchando con el reloj haciéndonos disfrutar con “Turn It On”, “Hold My Claw On You” y “What I Am” entre los solos de su guitarra que maravillo a los que le veían por primera vez y la voz de Gorjo que sufría de vez en cuando los golpes de su bajista por lo reducido del escenario. Con su tiempo ya cercano a concluir tuvieron que sacrificar el estreno de un tema que saldrá en su futuro disco y continuar con temas que se convertirán en sus clásicos como son “Black Window” y “Motorkiller” antes de despedirse agradeciendo la presencia de todos con “Get Some Rock’N’Roll” de su anterior trabajo “Shock’N’Roll”. Una apuesta segura con un directo sorprendente y que van ganando adeptos a pasos agigantados. No te los puedes perder.

Rápido cambio de equipos y personal y los gallegos comenzaban su actuación con el tema “Life Is My Name” elegido para representarles en video clip y con el que comienzan de manera enérgica su disco. Los vigueses son ya veteranos sobre el escenario y lo demuestran con una buena puesta en escena centrada en hacernos disfrutar con ellos con un sonido potente y directo pero con partes técnicas sin ser excesivamente largas. Su cantante y guitarrista Adolfo con su icono gorro jaleaba al público a la par que un seguro Paul Rodga lo acompañaba con la otra guitarra y la base rítmica perfectamente dirigida por el bajista Antón “Piru” y el baterista Cristian Garcia les guiaban durante cortes como “Slave In Me” que se mueve entre el rock y el progresivo con algún recuerdo a los Metallica más clásicos. Suavizaron la intensidad con “Hit The Ground” para deleitarnos con la tranquila “Nobody Will See You” para cerrar esta parte más suave con “That Train Is Not Gonna Wait”. Repartido su set list por bloques le llego a la más técnica que engloba el tema que da título al disco y que aunque está dividida en dos partes, en directo tocan seguido y con un solo más extenso, “Ancroidal”, con el piano sampleado, y cerrando este bloque con otro magnifico tema como es “Vortex”. Ya íbamos entrando en la recta final del concierto y llego otra más melancólica para ir abonando el terreno para lo que vendría después. “Epic Fall” precedió a la sentimental “The Story Will Remain” para posteriormente invitar a subir a su gran amigo Gorjo con el que se tocaron una romántica versión del tema de Queen “Crazy Little Called Loved” que a mitad de tema hizo subir a su novia para en la parte final del mismo hacerle una petición de matrimonio con el aplauso de los presentes que ya sabíamos lo que tenía maquinado. Y mientras todos felicitábamos a la feliz pareja, llegó el turno del último tema de la noche “Heels Are Made To Be Broken” sin posibilidad de bises por exigencias de la sala, que a las 23 horas tienen la obligación de terminar sus conciertos, como algún grupo ha sufrido en visitas anteriores mías. Magnifica y emotiva actuación de los vigueses que quedara en el recuerdo de muchos por todo lo que paso, y cuya música animo a escuchar para disfrutar de una banda que en breve espero este tocando para un público más numeroso.

Sobre el autor

Especie protegida que responde al olor del lúpulo fermentado, navega entre la música clásica y el metal extremo, para amargura de sus sufridos vecinos.

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