STEVE ROTHERY – The ghosts of Pripyat: honesto, por amor al progresivo

Publicado el 16/11/2014 | por Laurent Berger | Reviews
Valoración
70

ghosts of pripyatPor si a alguien no le el nombre de Steve Rothery, recordarle que es el guitarrista de Marillion y el miembro mas longevo de la banda. Hace apenas una semanas lanzó su nuevo disco en solitario, un trabajo instrumental. A diferencia del de Pink Floyd, este no aburre las ovejas. Según la revista Guitar Player, Rothery “es un especialista creando atmosferas con sonidos ricos, diferentes guitarras y procesamiento de efectos”. En efecto, a lo largo y ancho de este trabajo se puede apreciar la delicadeza y la finura que posee Rothery con las seis cuerdas.

Rothery ya había sacado algunos discos fuera de Marillion: dos junto a su banda The Wishing Tree –Carnivals Of Souls en 1996 y Ostara en 2009-, además de colaborar con muchos otros artistas del gremio progresivo. Su estilo indudablemente bebe de Gilmour y Latimer, aunque se declara mucho más fan de Larry Carlton y Jeff Beck. Lo que es indudable es que sus notas se apoyan y juegan más con la emoción que con el burdo y onanístico virtuosismo.

Si uno presta atención a este nuevo trabajo con el críptico nombre de The Ghost of Pripyat, fijándose en la preciosa y escalofriante portada que lo envuelve, y además tiene memoria histórica, recordará que Pripiat o Pripyat en ruso, fue la ciudad que sufrió los efectos del peor accidente nuclear de la historia, un 26 de abril de 1986. Aquel dia se produjo la explosión del reactor número 4 de la Central Nuclear de Chernóbil. Desde entonces, Pripiat es una ciudad fantasma al norte de Ucrania en la region de Kiev.

Pero volvamos a este disco que, realmente, es el primer trabajo en solitario de Steve, a pesar de que unos meses antes lanzó Live In Rome, un disco donde interpretó todos los temas -salvo el que da titulo al disco- ante una audiencia privilegiada. Este álbum ha sido financiado a través de una exitosa campaña de crowdfunding en Kickstarter. La música sigue un formato de banda sonora, y Rothery es un experto en crear paisajes sonoros. Ya ganó un premio Emmy en los EE.UU. por su trabajo en el documental From The Heart.

El trabajo se inicia con “Morpheus”, y la primera sorpresa que se lleva uno es que a Steve le acompaña otro Steve… el invitado se apellida Hackett, y ambos se complementan perfectamente. Instrumental atiborrado de matices que dejan vía libre a tu imaginación para flotar entre los arpegios de Rothery y Hackettt. Uno se pone a pensar, y si el de Pink Floyd hubiera sido como este… que grande hubiera resultado.

En “Kendris”, es el teclista Riccardo Romano quien realmente brilla, siendo el perfecto contrapunto a la guitarra de Rothery, que toma un sonido que me recuerda matices de aquel Unledded de Page and Plant.

steve rothery

El corte “Old Man of The Sea”, el más largo del disco, siendo el más progresivo del mismo, de prácticamente doce minutos, se convierte en el eje central del redondo. Se puede apreciar estructurado en dos partes: una primera envolvente y cósmica que da paso a la otra, una segunda mitad más melancólica con momentos intensos y enérgicos donde, de nuevo, Hackett hace su aparición junto al nuevo rey midas del progresivo, Mr. Steven Wilson. Juntos, los tres confeccionan largos solos que harán las delicias de los amantes de la guitarra.

“White Pass” contiene una de las melodías más delicadas y melancólicas del álbum, y se nota cuanto aporta Rothery a Marillion con su guitarra, a pesar que en este disco no hay un momento en que nos pueda recordar a la banda que le ha encumbrado.

“Yesterday’s Hero” sigue con la misma tesitura de encandilar al oyente con melodías afables y celestiales. Este corte es el más Floydiano del disco a mi parecer, una composición dinámica y alegre rebosante de luminiscencia. Y por último, sus dos siguientes, “Summer’s End” y “The Ghost of Pripyat”, cierran el The Ghosts of Pripyat con la misma solvencia que comenzó.

Puede que el disco suene por momentos tendencioso, pecando de momentos de tedio, pero es lo que tienen los trabajos puramente instrumentales. Siendo  de calidad y no retales hilvanados con la esperanza de engatusar al oyente, el álbum demuestra tener vigor y frescura. Con una promoción prácticamente nula e inexistencia de ediciones deluxe y super deluxe, sin vender el nombre de Marillion en vano y demás, Steve Rothery ofrece un trabajo honesto, únicamente hecho por amor a la música y por el simple placer de disfrutar. Algunos deberían tomar ejemplo.

Sobre el autor

Tsi – Na – Pah estudió Bellas Artes y más tarde cocina. Actualmente recorriendo Andalucía vendiendo y comprando viejos vinilos. Apasionado del rock progresivo y del rock americano de los setenta. Colaborador en distintas revistas musicales y tiendas de música en la época donde se vendía música de verdad.

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