Crítica de Big Suspicious, de Wild Adriatic, Enero de 2014

Publicado el 17/02/2014 | por Edgar Corleone | Reviews
Valoración
80

wild adriatic big suspiciousLos blues rockeros solemos disfrutar con los power-trios. “Hazlo simple”, decía un sabio del rock. Desde que descubrí a Leño, hace más años de los que me gustaría, siento la debilidad por los conjuntos de tres músicos. Cream, Hendrix, Rush… Innumerables bandas que en escenario suelen apabullar por su capacidad de despliegue energético. Wild Adriatic caben en el mismo saco, una bolsa que en la actualidad disfruta de muchas formaciones estimables, como nuestros queridos The Brew. La que nos ocupa es una banda que defiende desde la trinchera un blues enérgico bañado en soul acelerado que divierte y revitaliza.

Son de Saratoga Springs (NY), y ya se sabe… los americanos tienen una actitud excesiva de desparpajo que en el mundo del rock conquista corazones. Wild Adriatic se atreven con mucho, y en Big Suspicious el grupo reparte estopa sin tregua a través de ritmos y guitarreos crudos, suavizando las piezas en el estudio tirando de arreglos de viento y deliciosos teclados. “Mess Around”, por ejemplo, es puro rock n’ roll sin complejos, con trompetas swing que desaparecerán en directo, pero que en estudio encajan a la perfección. Atención merece, sobre todo, el sonidazo de guitarra tan musculoso y fino que se gastan. Algo similar encontramos en “Can’t Be Your Man” o en la fresquísima “The Fool”, que a su vez, suenan muy 70’s.

Hay muchos riffes pegadizos, esenciales en un power-trio, como el de “Tight Grip” o “Lose My Mind”, aunque en el otro lado de la balanza, hay algún que otro corte menos conseguido, como “40 Days 40 Nights (Hard Times)”, que aburre, o “Cooperstone”, una canción que serviría de ejemplo en el manual de rock alegre de los 70. Sin embargo, el conjunto queda equilibrado en favor del notable gracias a los mencionados ases, un delicioso medio tiempo llamado “Holding You” y una recta final de infarto en la que descubren sus mejores cartas.

Para un servidor, “Heavy Soul” y “Woe”, están a otro nivel, a otro ritmo. Van dirigidas a quienes buscan algo diferente en una banda retro. El piano y los arreglos de viento de la primera conducen a un estribillo memorable, así como lo acústico de la segunda y su atmósfera más negra que blanca, donde el soul se despliega al completo sobre el desparpajo elevándose a un nivel de clase superior.

Descompensado por breves momentos pero sobrado de intenciones, este álbum deja un rastro de suficientes migas de pan como para seguirlos a donde haga falta. Una muy interesante banda entre toda la oferta retro en forma de power-trio que en directo deben levantar pasiones. Mucha actitud y unas cuantas buenas canciones.

Sobre el autor

A la música le dedico la mayor parte de mi tiempo, pero aunque el rock me apasiona desde que recuerdo, no vivo sin cine ni series de televisión. Soy ingeniero informático, y cuando tengo un hueco, escribo sobre mis vicios. Tres nombres: Pink Floyd, Led Zeppelin y Bruce Springsteen.

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