Seis años después de aquel fantástico “Harlem” me vuelvo a encontrar con el gran Solomon Hicks y este “How did I ever get this blue” compuesto por temas propios y versiones. La voz de Solomon es sin lugar a dudas la gran protagonista en este disco donde hierve el fondo del blues clásico pero a la vez se adivinan rescoldos de una potencia soterrada pero presente. Un clásico como “Further on the road” abre el disco con ese sonido de guitarra limpio a lo Eric Clapton y un premeditado tiempo pausado que se pliega ante el melódico solo de Hicks.

“Dimples” es sin lugar a dudas mi preferida del disco. Hicks hace suyo esta canción de John Lee Hooker gracias a la calidez de su voz, su tono soul y esa manera de tocar la guitarra que hace que parezca sencillo lo que sus dedos ejecutan. “Driftin’ and drifting’” es un blues lento, intenso, de presencia pesada y poderosa gracias al sonido de guitarra que nos recuerda que la raíz de los sonidos duros es perceptible al final en el blues. “All your love…I miss lovin’” de Otis Rush se empareja con la anterior añadiendo efluvios rockeros algunos incluso de inusitada fuerza en la guitarra. El blues de eje más clásico asoma de la mano de “Flying high (yesterday) y la canción queda nombre al disco también recorre ese transitado camino del blues más cercano y próximo a su concepción más elemental dibujado de aires soul.
Cambio total de registro para introducirnos de la mano de “I’m burning up” en terrenos más rockeros, melodías a lo Stones, guitarras afiladas y cortantes a lo Keith Richards y una potencia que no termina de liberar si deja patente su presencia. “When I was your man’ hicks” comienza con una guitarra que dibuja melodías, cuyas cuerdas parecen querer cantar para dar paso a una línea vocal que coquetean con el pop como haría Stevie Wonder. “Rumour has it” explota gracias a esa guitarra “ruidosa”, imponente, blues eléctrico, rock cocido a fuego lento en blues, gotas sureñas, distorsión controlada. “It feels like rain” es la balada del disco, fundada en una guitarra “tímida” a la vez que omnipresente que mece la voz de Hicks. El disco se cierra con la rítmica “Tennesse Memphis” de Chuck Berry. Un disco de nota alta.
0 comentarios