Salta del barco, déjame sentir la caída,
has de saber que viviré.
Libérame,
tírate del barco y deja que sienta esa caída.
No he hecho nada mal.
Esa ilusión esperanzadora
cuando no hay remedio posible.
Casi tuviste la decencia de llevarnos a la ruina.
Lo más difícil es el miedo, amigo mío, casi lo conseguimos todo.
Algunos lo conseguiréis, otros no, y los demás simplemente iréis tirando.
Algunos de vosotros lo haréis, otros no y muchos la negaréis,
esa ilusión esperanzadora
de cuando no hay salida.
Casi fuimos lo suficientemente honestos como para decir que ya lo teníamos todo hecho,
mentir y engañar en habitaciones oscuramente iluminadas en lugar de estar en casa.
Salta del barco y déjame sentir esa caída,
date cuenta de que viviré,
libérame.
Algunos lo conseguiréis, otros no, y los demás simplemente iréis tirando.
Algunos de vosotros lo haréis, otros no y muchos la negaréis,
esa ilusión esperanzadora
de cuando no hay salida.
¿Cómo lo sabremos?
Nada de lo que hay aquí puede cambiarnos.
Solo porque hayamos descubierto la mentira
no tiene importancia, déjalo estar.
Es una oportunidad para dar un giro a tu vida y tragarte tu orgullo,
haz la maleta y vete, déjalo así.
Libérame.
Libérame.
Libérame.
Libérame.
Casi tuvimos la sinceridad de conducirnos a la ruina.
La parte más difícil es el miedo, amigo mío, casi lo teníamos todo.
¿Cómo lo averiguaremos?
Nada de lo que hay aquí puede cambiar.
¿Cómo sabremos quiénes somos?
No hay nada aquí que pueda cambiarnos.
0 comentarios