Los ojos en la tele, porque la tragedia me emociona,
sea cual sea el condimento que tenga.
Asesinada por el marido, la ahogó en el mar.
Disparado por su propio hijo, ella le puso veneno en el té,
luego lo besó para despedirse, así me gustan las historias.
No tienen sustancia hasta que alguien no muere.
No me mires como si fuera un monstruo,
frunce el ceño con una cara, pero con la otra
mira fijamente la tele como un yonki,
embobado como un zombi mientras la madre sostiene a su hijo.
Lo ve morir alzando las manos al cielo entre lágrimas.
«¿Por qué, oh, por qué?»
Porque necesito ver cómo las cosas mueren,
desde lejos.
Vivo vicariamente mientras el mundo entero muere,
vosotros también lo necesitáis,no mintáis.
¿Por qué no lo reconocemos de una vez?
¿Por qué no podemos simplemente admitirlo?
No descansaremos hasta ver la sangre correr.
Ni los valientes ni los audaces,
ni la más brillante de las historias contada
nos detendrá hasta que corra la sangre.
Necesito ver cosas morir,
desde una buena segura distancia,
vicariamente, así sigo vivo mientras el mundo entero sucumbe.
Todos sentís lo mismo, así que,
¿Tan difícil es reconocerlo?
Sangre como una lluvia cae,
tambores sobre la tumba y el suelo.
Parte vampiro, parte guerrero,
carnívoro y fisgón.
Mira la transmisión,
cántale a ese último aliento.
Pecas de ingenuo, con tu deseo de creer en
ángeles en el corazón de los hombres.
Saca la cabeza de tu neblina hippie y escucha,
no tendría por qué repetirlo todo.
El universo es hostil, tan impersonal,
devorar para sobrevivir, así es, así ha sido siempre.
La tragedia nos nutre a todos,
es como la sangre para un vampiro.
Vicariamente, sigo vivo mientras el mundo entero muere.
Mejor que seas tú y no yo.
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