Ten amigos para esto. No sé si es muy correcto o no, pero parece que el instinto me marca establecer una frontera invisible entre mis diferentes facetas creativas. Sueno un poco ufano, pero no soy tan tremendo. Colaboro con mi colegui Pedro Barroso en Feedback Rock, Canal Extremadura; también con Santi Pekeño Ternasko en asaltomataradiorock.com, aparte de esta sección que estás leyendo en rockthebestmusic.com, la web con el mejor factótum del mundo, Ángel Ferrer, alias el ninja (acierta todo y no hace ni un ruido). Cuando tengo ocasión de cruzar destinos, como ahora, que la recomendación de Pedro se cruza en las manos de Ángel, por una parte, me da algo de reparo… aunque por otra, creo que es refrescante, porque ambos son talentosos, y ambos lo merecen. Eso sí, menuda embarcada, esto está a cien kilómetros de mi zona de confort. Necesitamos ponernos un poco poéticos… bueno, a ver, un poquito de cancha a un humilde juntaletras. Un, dos, tres… ¡Carpe diem!

Carpe Diem. Fue Horacio, por lo visto, el primero que declamó esta expresión, himno contra la procrastinación (literalmente significa Aprovecha el día), que ha terminado convertido en una exaltación del hedonismo. Con el mismo espíritu que los antiguos bardos, como si fuéramos a cantar el valor y la inagotable belleza de Aquiles reuniendo a sus mirmidones, comienza en un crescendo y un rasgueo languideciente. Instrumentalmente, se parece un poco a los lapsos entre bises del Helter Skelter, de The Beatles, justo antes de que Ringo berree que tiene ampollas en los dedos.

Estoy pensando en Chinato, el poeta de aquel proyecto, Extrechinato y tú, pero la mente me lleva directo a Maje Martínez, poetisa navarra con la que he tenido el honor de presentar en alguna ocasión. Maje es una artista especial: tiene conocimientos científicos e idiomáticos, lo que le da una base inmejorable para hablar de filosofía —si te fijas, muchos filósofos se resumen en una frase paradójica que incita a la reflexión: cogito, ergo sum; sólo sé que no sé nada, sólo el cambio permanece…

Esto suena a noche sin dormir, víspera de fiesta, a esa mirada que lanzaba Camus —¿O fue Sartre? — al cielo, buscando el sentido a la vida, cuya ausencia de respuesta desencadenaba la angustia existencial, viga maestra de su filosofía. Y mis penas en vela / hacia el mar de tus emociones / hacia el mar de tu fracaso. Es curioso como cuando un poeta quiere mostrarse vulnerable, toma un elemento natural para contrastar. Nuestras vidas son los ríos / que van a dar en la mar /que es el morir, que en su día escribiera Jorge Manrique.

Por debajo, un bajo vaga de un lado a otro, encima de una batería languideciente y una guitarra lisérgica, rozando la psicodelia. Es como si Jimi Hendrix hubiera conocido a Antonio Machado mientras componía el Campos de Castilla.

Cada instante instrumental es tiempo extra para pensar. Me siento como si estuviera cayendo a la madriguera del conejo, como si el reflejo del espejo estuviera a punto de rebelarse ante mí. Plántame un árbol en mi jardín / échame cielo en mi tierra / dame un soplo de agua / y nacerán flores y animales, en esta bestia que soy yo. De nuevo la referencia a la naturaleza, en esta ocasión con una acepción más cercana a la Grecia antigua: Gea, la madre de todo, y de todos. No es el humano el que modela la naturaleza, si no los elementos los que integran, hacen formar parte, al humano, de esa suerte de matriz universal que nos genera a todos.

Será interpretación mía, pero a la poesía siempre le acabo encontrando conexiones con la filosofía, con la metafísica, que es lo que me gusta de verdad. La batería acelera, el bajo toma un riff maníaco, entre los estertores completamente alucinados de la guitarra. Nos faltan espejismos de un giroscopio con luz estroboscópica para que se abran Las puertas de la percepción, de Aldous Huxley.

No sé si acabo de rozar la genialidad o he dicho una sarta de gilipolleces, pero el ambiente de locura, de mezcla psicodélica chapoteando en LSD, es lo que me sugiere. Lejos de mi zona de confort musical, pero con puentes a mi zona de confort literaria, filosófica o cultural.

Para las mentes libres, los que no necesitan despegar los pies del suelo para volar, enlaces de la banda:

Spotify https://open.spotify.com/intl-es/album/0wd7wJqMourxmXgu6qyRBY?si=9XW96eOfRJ62dhrkneRPAQ

Collado Experience – Carpe Diem (2024)

by: Teodoro Balmaseda

by: Teodoro Balmaseda

Si te gustan mis reseñas, también escribo novelas. Cadelarias de la Virgen

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