La aparición de una serie de aguerridos sellos dentro de nuestras fronteras arriesgando para poner en nuestras manos y sobre todo oídos, una serie de bandas de muy buen ver que circulan por el underground europeo, fuera de circuitos más “convencionales”, y entended el entrecomillado porque a estas alturas de la película, pocos habrán que no conozcan de que pie cojea el panorama musical no solo en este país, y no digamos ya cuando lo trasladamos al espacio de pretendido -y a veces pretencioso- negocio. Gracias a Discos Macarras que actua como distribuidor, podemos disfrutar de “Koda” nuevo trabajo del trío frances Dätcha Mandala, que reforzado sobre una base de contundentes guitarrazos, cocina melodías capaces de derretir de placer el paladar del más exigente gourmet.

Lo decla guitarra de los de Burdeos es una auténtica locura, y como muestra valga la pena por ejemplo “Om Namah Shivaya” en la que tienes que agarrarte bien fuerte para que ese sonido mastodóntico y hercúleo que desprenden las seis cuerdas no te arraste cual vendabal de distorsión. Oscilando entre un crudo heavy blues monolítico y ecos que arropan hechuras propia del rock contemporáneo -Love myself sirva de ejemplo- cruzando el Canal de la Mancha para impregnarse de el buen hacer melódico del rock británico que eclosionó arrogante a la hoguera del brit pop y ese cajón de sastre en el que convierten cualquier movimiento al convertirse en viento de moda al que arriman sus ascuas.

”Koda” busca la intemporalidad a través de las canciones, manera única y verdadera, o así debería de ser en los días del consumo telemático e inmediato. La locura sónica de “”Thousand pieces” (esa guitarra es puro hard, my friend), la autoconfirmación de “Julietta” o el coqueteo pop de “Koda” entre otras bien valen la apuesta para vencer la losa del olvido y permanecer en la memoria.

Dätcha Mandala – Koda

by: Carlos tizon

by: Carlos tizon

Licenciado en el arte de apoyar el codo en la barra de bar. Comencé la carrera de la vida y me perdí por el camino, dándome de bruces con el rock and roll. Como no pude ser una rock star, ahora desnudo mi alma cual decadente stripper de medio pelo en mi blog, Motel Bourbon.

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