Se presentaba Estrella Morente en Jerez de la Frontera en loor de multitudes pues el Patio de la Tonelería de las Bodegas González Byass presentaba un excelente aspecto desde bastante tiempo antes de empezar el concierto.

La cantaora es uno de los mayores exponentes de la renovación del flamenco pues aparte de los palos de este tipo de música, la granadina no duda en fusionar habaneras o tangos. Por supuesto, en su repertorio de esa noche no faltaron. Algo que le viene de familia pues su padre el gran Enrique Morente ya transformó en su día el flamenco con discos como “Omega”, donde precisamente debutó su hija mayor y su hermana pequeña Soleá también ha hecho carrera uniendo el flamenco con el pop rock. Una familia de artistas.

Se presentó en el festival Solera y Compás bien acompañada con siete personas más (dos percusionistas, dos guitarras y tres cantores y palmeros). Casi una familia dirigida por Antonio Carbonell, apellido repetido junto a los Gabarre o Morente. En las guitarras dos colosos a las seis cuerdas como son Montoyita y Monti, quien, por cierto, repetía esa noche tras el directo en una conocida sala de Jerez, cosa que nos recordó la Morente en un momento de su actuación.

Salió de negro en el vestido y el mantón y claveles rojos en el pelo, a ritmo de “No soy el diablo, Romera”, caña popularizada por uno de sus grandes ídolos como es Pepe Marchena. Un buen arranque que sigue con cantos a su Granada natal. Una primera tanda que canta sentada aunque se levanta varias veces a beber agua pues el viento de levante debe resecar su garganta. Se le nota algo justa de voz en algunos momentos pero confiesa que está emocionada de estar aquí pues profesa un gran amor a la provincia de Cádiz pues aunque sea de Granada se hizo cantaora en esta tierra. Habla de referentes como Manolo Sanlúcar o Isidro Muñoz.

Ya de pie llega uno de los grandes momentos de la noche con la “Habanera imposible” que cantaron en el pasado María Dolores Pradera y, sobre todo, Carlos Cano: “-Granada es más bonita que una rosa-“. El cantar y bailar de pie es agradecido por los asistentes con una fuerte ovación. Aun así el espectáculo no termina de despegar por las múltiples entradas y salidas a beber agua.

Llega el momento intimista con Montoyita a la guitarra y Estrella Morente a la voz para acometer dos clásicos en el repertorio de su padre Enrique como son la “Elegía a Ramón Sijé” y “Tu vienes vendiendo flores”. Con poco que ofrezca recibe el carió del público.

De nuevo llega un parón para dejar a Carbonell y Gabarre a la voz mientras que Antonia Carbonell acaba bailando a ritmo de “Amapola”. La protagonista de la noche regresa de blanco con clavel y abanico rojo con una “Una espina clavá”, uno de sus grandes éxitos. Incluso se encuentra tan entregada que deja el micrófono y ante un respetuoso silencio se atreve a hacerlo “a capella”, casi a modo de despedida.

Ante la petición unánime del respetable, vuelven todos a salir a escena para interpretar “Volver”, el tango de Carlos Gardel y que se hizo enormemente famoso al aparecer en la película de título homónimo con la que arrasó ese año Pedro Almodóvar en la temporada de premios.

Fue un interesante final a un concierto que tuvo buenos momentos pero que resultó algo irregular con tanto parón y que de su hora y media de duración Estrella Morente estuvo tres cuartas partes. Eso sí, unos acompañantes de altura y una protagonista de la noche con ganas e intentando transmitir.

Fotografías: Adrián Fatou (Cortesía de Tío Pepe Festival)

by: Jose Luis Diez

by: Jose Luis Diez

Cinéfilo y cinéfago, lector voraz, amante del rock y la ópera y ensayista y documentalista con escaso éxito que intenta exorcizar sus demonios interiores en su blog personal el curioso observador

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  1. Maravilla de lista...muchos d ellos estarían entre mis 100 favoritos pero sería interesante saber los 200 q s quedaron fuera😆

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