TIERRA SANTA – Destino

Voy a comentar algo que seguramente haya muchos que no estéis de acuerdo pero lo llevo pensado mucho tiempo y es que a Tierra Santa le perjudicó salir en aquella época en la que con la explosión en Europa del power metal en este país hubo una pretendida resurrección del heavy metal que llevó inevitablemente a una saturación en la que bandas realmente interesantes se tapaban con otras que en condiciones normales seguramente no hubiesen obtenido manera de editar un disco sin recurrir a la autoproducción. Y de aquello que alguien llamó con el pretencioso nombre de New Wave Of Spanish Heavy Metal engulló a unos Tierra Santa a los que seguramente les vino bien el interés que de pronto volvía a sentir al menos los medios especializados porque no olvidemos que incluso revistas que en esos momentos se autoproclamaban como reserva espiritual de no se que fe metálica, años antes no habían dudado en dedicar portadas a grupos que nada tenían que ver con el estilo en detrimento de los que seguían peleando por mantener la llama viva. Cuidado, que todo el mundo tiene derecho a comer pero al menos uno puede ser honesto y ahorrarse los golpes de pecho.

A lo que iba, que Tierra Santa destacaba en muchos aspectos por encima de gran cantidad de bandas de la época además de no coincidir en estilo, ya que lo de los riojanos era Heavy Metal de tintes clásicos. Además en directo reforzaban esta creencia personal – y son varias veces las que he podido comprobarlo – estando en mi opinión por encima de la media. Y el caso es que mientras muchos desaparecieron, otros trataron de volver aprovechando el viento remanente y muchos quedaron en el olvido, Tierra Santa, auténticos currantes, ahí siguen. Alguien me preguntó hace unos días: ¿Qué tal el disco nuevo de Tierra Santa?. Mi respuesta fue, pues suena a Tierra Santa 100% y ya os aseguro que para mí eso es signo de éxito y de satisfacción. Es cierto que la banda en ciertas épocas ha tratado de acercar a su sonido la influencia de otras formas de entender el heavy metal para tratar de revitalizarse pero es que cuando se ponen a hacer lo que mejor saben hacer, cuando se convierten en esa banda que cualquier fan del heavy metal no puede dejar pasar.

«Destino» acumula un puñado de canciones de tinte épicos sin historias grandilocuentes sino a base de una honestidad y fe en lo que hacen. Sacan músculo, sobre todo en las líneas de bajo, siempre tan importantes en la forma de entender su música. El gran acierto de «Destino» es que Tierra Santa ha sido capaz de recuperar la esencia de discos como «Legendario» o «Medieval», proclamar esa pasión por el heavy metal como vehículo con el que desarrollar una manera de vivir pero a la vez aderezarlo con todo aquello que han ido incorporando durante los últimos tiempos pero sabiendo como hacerlo de manera que actue como ingrediente que enriquece pero que no altera el sabor de la base. Si no me crees, escucha «Crucé el infinito por tí»