Hay veces que tengo que dar las gracias yo por hacer las reseñas. Conocía a Manu, frontman, voceras y punteos de los Histamínicos de un proyecto anterior, que dieron un conciertazo de la hostia, incluida una versión de Rock and roll, de Led Zeppelin, que si la ve Page monta una churrería. El caso que vienen a presentar su banda —llevan cuatro ensayos y ya están sobre las tablas— al Stereo, acompañados de The Inductions. Sin haber oído nada, a pecho descubierto, tres tipos, batería bajo y guitarra, me dejaron sin palabras. Más allá de la técnica, de las notas, o del meñique, que se te ha escapado un traste más arriba o más abajo, es lo que transmiten. Tiene el mismo rollo que Jimy Hendrix, y salí alucinando. pues además me dieron el Pulitzer al periodismo musical… de la calle. En la misma puerta del Stereo vino Manu a preguntarme cómo veía a Histamínicos, si haría tales o cuales cambios en la formación o en el sonido. Las veces benditas que he presumido de eso… y las que voy a presumir. Un, dos tres… ¡Rock!
[divider]NAUFRAGANDO EN TU MIRADA[/divider]
Me cuesta tanto. Cuando vi el nombre de la canción en el setlist del concierto, estaba pensando en Cuando nada vale nada, ese momento bajo-batería-voz antes de estallar, pero nada más lejos. Empieza con un punteo desgarrador, que recuerda a los primeros compases de Crawling, de Linkin Park, pero es sólo eso, un espejismo. Lo bueno que tienen estos tres es que consiguen ser a la vez muy rockeros y muy punks. Debajo de la voz durante las estrofas, arden guitarra y bajo, con una batería poco ostentosa, pero áspera, cruda. El estribillo, ese me cuesta tanto, con la voz grave, casi ronca que berrearé cuando los vea tocar, es como si nos estrellase contra la pared justo antes de uno de esos solos de los que hablo. Manu es un guitarrista de la virgen, y punto.
El arte de vivir. Es lo que decía del bajo, crudo como el de Lemmy es Stay Clean. Esa batería es un caballo desbocado. Si tuviera versión instrumental, Histamínicos iría de cabeza al punk-rock, del estilo a los Boikot, Reincidentes, Barri… pero si le pones la voz, se queda en un rock urbano, Rosendo, Los Suaves… ahora sí que le han imprimido velocidad, pues cuanto más corren, más rockeros. Tienen cierto aire a La Última Bala en Nadie más que tú, salvo la voz, que Manu suena más grave. Es un proyecto de Manolo Tena en cuestión vocal. Si no, al tiempo. Lo mejor del tema, debajo de la voz, en las estrofas, la batería-bajo-guitarra —labor poco vistosa pero fundamental la de Miguel, recién aterrizado en el grupo— hechos un misil, la batería tirando de redoble para cambiar de tercio.
Maldito cuento. ¡Empieza como Evenflow! Vale que llevo unas semanas muy chocho con Pearl Jam —no sé cuántos directos me he cribado—, pero es que el comienzo tiene un aire cojonudo. Si llamas a Eddie Vedder, se pone a cantarla. Vuelven a su receta, a ese trote desbocado de El arte de vivir, pero aquí hacen cambios de ritmo. Tres estrofas y un punteo con cambio en el trajín de la batería, típico de Rage Against the Machine —el cambio de trajín es cuando a Zach de la Rocha se le salía la cabeza del sitio—. Entrelazar a todo trapo bombo y caja en los estribillos aún da más empaque al puente, que es la entradilla de las estrofas.
Perdiendo los días al sol. Con la batería muy marcada y un aire a lo Zombie, de The Cranberries, se abre paso la voz de Manu, telegrafiando la letra como Brian Johnson en Back in black. Cambio de tercio tirando de timbal y curiosamente sube el tempo de la parte instrumental mientras Manu empieza a alargar las palabras al final de cada estrofa. El doble toque al bombo entre caja y caja es lo que sirve de motor, con el bajo haciendo virguerías debajo de las guitarras y la voz. Tienen un momento de espejismo con Extremoduro, igual es la deriva que va siguiendo Manu, que a veces se acerca a Robe. Tragedia confundida por motivos fuera de control / sintiendo que la vida se complica y no tiene razón / Buscando una salida de su puta agonía / llorando por las noches y perdiendo los días al sol. Aunque un montón de veces —sobre todo en directo— he hecho referencias a Jimy Hendrix hablando de Histamínicos (sobre todo cuando eran tres), este punteo suena mucho a Extremoduro, y sobre todo en los últimos coros, es puro Canciones prohibidas.
Un cuartito de hora, pero que nadie tema; en directo tiran una hora bien larga que te deja para el arrastre. Guitarras acojonantes, punteos del copón, un bajo que está hecho para llevar a la banda en volandas, tanto instrumentalmente como en los coros y una batería que no hace mucho por llamar la atención, pero que nunca falla. Después de verlos en directo y cribarme el disco un buen puñado de veces, Histamínicos son una apuesta segura para ir a ver un concierto.
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