Domingo de Resurrección en Sevilla. En una fecha tan señera en la capital hispalense, unas trescientas personas se dieron cita en la Sala Custom, que antes de la apertura de puertas presentaba un buen aspecto por los alrededores situados en el Polígono Calonge. La razón era el concierto de Battle Beast, la banda finlandesa que llegaba a presentar su nuevo disco «No more Hollywood endings», quinto álbum con el que siguen manteniendo su tradición de presentar LP cada dos años, desde el 2011 y su «opera prima» con «Steel», el mítico «Battle beast» con el contaron con primera vez con Noora Louhimo en 2013 y el «Unholy savior» y «Bringer of pain» en 2015 y 2017.

Pero antes y durante cuarenta y cinco minutos llegaba el turno de «Arion», un quinteto de Helsinki, con un carismático vocalista al frente; un Lassi Vääränen que no paró de animar, junto con un grupo de juventud insultante, de gran calidad que aprovecharon su oportunidad pues estamos convencidos que de Andalucía se marcharon con un buen puñado de nuevos seguidores. Un estilo muy melódico y del gusto escandinavo como es  el power metal de tintes sinfónicos. Temas que gustaron como «Seven» o «The last sacriface», una preciosa balada titulada «you´re my melody» y la final «At the break of dawn», con el único «lunar» de traer grabada el dueto femenino (pero entendemos que es complicado traer una sustituta de la vocalista de Amaranthe para una sola canción) pero agradecemos que el teclista estuviese sobre el escenario, «rara avis» pues es sabido el gusto por una pléya de formaciones que prefieren traer este instrumento pregrabado aunque tenga importancia en el estilo musical practicado.

No fueron los únicos pues Battle Beast, también lleva los sintetizadores sobre el escenario aunque el Roland de Janne Björkroth era en forma de guitarra recordándonos los ochenta, como sucede con el «No more Hollywood endings» donde mantienen su clásico heavy metal, mezclando el power metal melódico, que lo ha caracterizado en su trayectoria, con el hard rock. Un conjunto, que desde la llegada de su enorme front- woman Noora Louhimo en 2012, se ha mantenido estable salvo el cambio del guitarra y fundador Anton Kabanen por Joona Björkroth en 2016, que con una preciosa Ibanez demostró el virtuosismo a las seis cuerdas. Ellos junto a la rítmica de Juuso Soinio y la poderosa base rítmica de Eero Sipilä y Pyry Vikki conforman un sensacional combo en directo, sonando compacto, limpio y con una fuerza inusitada que borraron las dudas generadas por el cambio más suave del «No more Hollywood endings», que se convirtió en la base del concierto con nueve temas, seguido por el anterior «Bringer of pain» con cinco. La nueva «Unbroken» marcaba el inicio a las 21:30 horas, con una Louhimo ataviada con un tocado con plumas negras y cuernos plateados a lo «Maléfica» que junto al maquillaje y al par de espectaculares vestidos de corte vikingo dotaban a la cantante de una presencia escénica digna de encomio, sumada a su poderosa y rota voz, que en más de un momento recuerda un cruce metalero entre Bonnie Tyler y Doro Pesch.

Un poderoso «Familiar hell» dejaba paso a otro corte del anterior trabajo como «Straight to the heart», primer momento donde la comunión con el público alcanzaba el paroxismo, que continuaba con la presentación de «Unfairy tales» y un momento álgido con la maravillosa «Black ninja», el tema del «Battle beast» que les abrió las puertas de la fama, continuando con cuatro cortes nuevos, la ochentera y movida «Endless summer», una balada del gusto de esa década como «I wish», la más sinfónica «Raise your fists» y la fuerza de «The golden horde» que demostraban que el nuevo álbum mejora en directo pero llegó la concesión al pasado con las célebres «Out of control» y «Touch in the night» que enervaron a la audiencia y la más dura «Bastards son of Odin». «The hero» recordó a «Flashdance» pero en versión «heavy metal» como sucedió con un medio tiempo titulado «Eden» que nos transportaba a otra epoca como el «No more Hollywood endings» que dejaba paso a los bises del «Bringer of pain» con «King for a day» y «Beyond the burning skies» que tras algo más de hora y media de actuación dejaban un cúmulo de buenas sensaciones y la confirmación de Battle Beast como un grupo que ha alcanzado su momento y que debe ir «al alza» en los festivales europeos, pues, por desgracia, la última vez que los vimos en el Rock Fest Barcelona de hace unos años tocaron a las dos de la tarde.

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