La mayoría de las veces no busco la música. La música me encuentra, o quizá nos encontramos, qué más da cómo sea. El caso es que de ese choque, nacen sensaciones dentro de mi irrepetibles. Como ha sido el caso de este disco, Vaccine. Un álbum del año 2011 que no quería saber nada de mi, y del que intuyo, mucha gente lleva disfrutando ya estos ocho años pasados. Estamos presentando a Younger Brother. Una banda de Inglaterra de Trance Electrónica.

Sí, estoy hablándoos de un disco de un grupo de música electrónica. Pero cuando os pongáis los auriculares a un volumen considerable, entenderéis el porqué de que sea reseñado en esta humilde, loca y acojedora casa. Pues en esta ocasión, los ingleses presentan un disco alternativo. El que ha sido su penúltimo trabajo antes de su desparición en 2014 por un tiempo indefinido. Un trabajo enorme que comienza con la preciosa Crystalline. Una melodía lenta, acompasada, en la que la batería analógica, sumada a las cajas de ritmos, recrean un extraño tipo de fusión entre los dos estilos musicales. El electrónico y el analógico.

Después, Shine. Un hit alternativo con un curioso vídeo que podéis ver arriba, comienza como una canción dance. Aunque a los pocos segundos, la melodía estalla con todos los instrumentos analógicos causando un impacto brutal en tus neuronas. Ya tenemos el cerebro preparado para Pound A Rhythm, que da paso a una bonita guitarra hawaiana. Un matiz delicado que se extiende a intervalos  por toda la canción y que unido a la voz particular de nuestro frontman, hace que parezca que estamos delante de Chris Martin y los suyos.

La siguiente es Saftey In Number. Subimos el ritmo otra vez con la batería analógica dando ese toque de frescura a lo aparentemente más rígido en cuanto a electrónica. De nuevo, unos matices sintéticos abren paso a lo que se vuelve una bonita melodía alternativa, pasando la batería a sonar como si de mathrock se tratase. Estoy hablando de Night Lead Me Astray.

La primera vez que escuché este disco sentí que tenía delante a Jean Michelle Jarre, y que este se había pasado a las guitarras. Y no me confundí mucho, una vez vistos los orígenes electrónicos de la banda inglesa. 

Este álbum, como su siguiente canción, Train, solo conoce una dirección. El triunfo sonoro. Una melodía con ritmos electrónicos base y esas guitarras saliéndose a su libre albedrío de la vía que es recorrida por la percusión; la cual asemeja un acompasado traquetreo que nos indica que nos acercamos a los mejores y añorados Coldplay. Spining Into Place. Una balada con un comienzo en el que parece que Martin Gore se ha puesto a los mandos. Pero no. De nuevo se produce un mágico giro alternativo hacia el cielo de la música. 

Vamos llegando al final del espectáculo sonoro y la calidad no sólo no ha bajado, sino que va en alza. SYS 700 empieza como un reloj de fondo que nos va despertando poco a poco junto a la música electrónica, que es donde se han desarrollado Younger Brother. Aquí hacen alarde de su creatividad digital y en esta ocasión es a Chemical Brothers o Apparat a quienes escucho.

Y para finalizar Tetris. Un corte que cierra este inclasificable trabajo que me ha sorprendido gratamente. Un disco con muchísima calidad en su composición que hace que los dos mundos, electrónico y analógico, choquen entre sí formando una especie de aura de luces y chispas bonitas. De esas que te erizan la piel.

 

Sobre El Autor

Melómano empedernido, me divierto traduciendo canciones y poesía. Me gusta escribir. Soy un eterno aprendiz y creo firmemente que todos tenemos el germen del arte en nuestro interior.

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