Nota: 100

Los límites de la existencia real pueden ser alterados ante la sensibilidad de la persona o la maestría del transmisor, bien hablemos de estados alterados de conciencia adheridos al uso de drogas o la capacidad de ciertos sonidos de trasmitir bien paz, turbación o permitir realizar un viaje sin la necesidad de mover los pies de tu espacio. Como en todo aquello que no se basa en algo tangible lejos de cualquier duda, no siempre el receptor es capaz de mostrarse receptivo, valga la redundancia, o al menos de la misma manera o intensidad que otra persona. Hablando en cristiano como dirían mis mayores, que para gustos colores. No se si puede existir cierta susceptibilidad cuando al enfrentarte a algo nuevo eres conocedor del bagaje que confluye para su creación. Tal vez si, pero a fin de cuentas una vida excesivamente cuadriculada y sin reflejos pasionales quedaría  fuera de lugar. Al menos en mi rincón del cuadrilátero.

 

Me enfrento a esa pastilla sonora en forma de cd que me ofrecen Híbrido con su primer lanzamiento. Detrás de los nombres están los hechos y aquí asoman grupos como Atavismo, Mind! o Viaje a 800. Casi ná. Lo que es lo mismo, Zoa y J. Ángel a las guitarras, Pot al bajo y sintetizador y Pow a la batería. Este “I” ve la luz lanzado por el sello del Sur del Sur Spinda Records quien por cierto puede presumir de escuadra ganadora con los nombres que componen su catálogo. Ya su portada se nos presenta como hipnótica llave iniciática hacia el País de las Maravillas revestido de sonidos próximos al rock psicodélico y el rock andaluz. Cinco canciones de extensos minutajes que nos trasladan de sensación en sensación como un viaje sin retorno por voluntad propia a veces, ajena otras. “Pensando en un eco de instinto interior”es la primera parada, con su bajo omnipresente que marca el camino y unas guitarras poderosas que le otorgan un sonido directo frente al ritmo hipnótico de la canción. “Nada, nadie” muestra una cara en principio menos enrevesada en el sonido de la banda, presentándose fresca, con mucha melodía vocal y aire al rock de los 90.

“Escarlata” te engancha con ese inicio que anuncia calma tensa antes de la tormenta con ese perfecto cruce entre ambas guitarras y el ritmo marcado desde la batería. La voz se convierte en otro instrumento más, formando parte del desarrollo musical de la canción. De nuevo se recrean con esa sugestiva cadencia que se convierte casi en una nana que te arropa en este tramo medio del viaje. “Les pilules vertes” se fija con ese riff repetitivo hasta que el bajo toma el mando como punta de guia abriendo la puerta a sonidos conocidos del rock andaluz reconocibles en las guitarras y en ciertos pasajes vocales a la vez que de nuevo la batería marca el ritmo. No os perdais la parte central de la canción porque es de órdago. Cierran con “Ente” en la que sin complejos van dando cabida a todo aquello que pasa por sus mentes, no cerrandose a nada en concreto y consiguiendo algo tan complicado como que la variedad estilistica dentro de una canción case de forma magistral. Sin lugar a dudas este “I” de Híbrido es uno de los discos de este 2019. Lo afirmo rotundamente a pesar de estar tan solo en enero.

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