A PERFECT CIRCLE – Eat The Elephant

Publicado el 11/09/2018 | por Pablo Ruiz | Reviews
Valoración
95

Estamos ante uno de los discos del año

Catorce años. Ese es el tiempo que hemos tenido que esperar todos los seguidores de esta grandísima banda para poder tener un nuevo disco en nuestras manos; por supuesto, no estoy incluyendo el recopilatorio ThreeSixty, que incluía la canción inédita By and Down (que, de hecho aparece regrabada en este disco). Bueno, realmente algunos no lo hemos tocado. Ya que, gracias a las suscripciones a esas plataformas que todos conocemos para escuchar música en línea, hemos podido disfrutar de su escucha. Lo cual se me antoja curioso si lo contrastamos con la manera en la que consumíamos música cuando salió su, hasta abril de 2018, último material Emotive. Hoy en día, la sociedad consume mucho más la música en formato digital que en físico y sin importar si están dentro o fuera de sus hogares.

Lo dicho, que me lío, catorce años. Son muchos (realmente son sólo 14) si hablamos del tiempo entre que una banda saque un disco y su posterior continuación. Disco con el que debe, pero no tiene, guardar relación siendo igual pero distinto, o más distinto que igual, pero conservando una misma esencia. O al menos así me gusta imaginármelo. Si no para qué escucharlo. No sé si me explico.Y en mi opinión, creo que lo han conseguido. Este disco suena a A Perfect Circle. Vuelven a sonar en tu cabeza esas melodías lentas y llenas de matices, en las que las notas respiran con solemnidad, transmitiendo con su cadencia una sensación única.

Pero pasemos a lo importante. El álbum comienza con el tema homónimo del disco, Eat The Elephant,cuyo tiempo relajado refleja cómo los años nos aportan la calma y la serenidad de quien ha alcanzado ya una notable madurez en la vida; aunque puede que esté desvariando debido a la emoción que supone darle a reproducir. Una canción construida esencialmente con un piano, una batería y la voz inigualable de Maynard James Keenan, que junto con Billy Howerdel (guitarrista) ejercende pilares en los que se sustenta este proyecto, llevando ellos dos todo el proceso compositivo.

Conforme van avanzando las pistas, la intensidad y la velocidad aumentan. En Disillusioned, con un impresionante videoclip en el que podemos ver cómo la llegada de los smartphones ha cambiado nuestro comportamiento, todavía el ritmo es lento y el protagonismo del piano se comparte con las melodías que salen de la guitarra de Howerdel. TheContrarianya nos anuncia que la parte más rockera del disco está al doblar la esquina. Aún así, se mantiene el tempo pausado que predomina en el LP. A destacar el trabajo de la batería, ejecutada por Jeff Friedl (Ashes Divide, Puscifer), aportando dinamismo y riqueza.

Con The Doomed, primer single del álbum, la cosa se pone seria. Los A PerfectCircle que conocíamos nos dicen que siguen ahí. La banda deja al bajo de Matt McJunkis (Ashes Divide, Puscifer y EaglesOfDeath Metal entre otros) el peso de todo el tema, controlando la intensidad de la canción, llevándola a las situaciones rítmicas más propicias para transmitirnos una sensación de majestuosidad y una clase musical al alcance de muy pocas bandas. So Long, And Thanks For All The Fishesuna de mis favoritas. Con un ritmo que da la impresión de no dejar de crecer se van alternando melodías vocales, de guitarra, piano y arreglos de cuerda que elevan a quien lo escucha a una dimensión musical maravillosa.

La oscuridad y la agresividad se ponen de manifiesto con TalkTalk, en la que los riffs de guitarra secos y pesados contrastan con el piano, que, como estamos viendo, tiene muchísimaimportancia a lo largo del álbum;y las voces en un equilibrio impresionante. Las cuerdas que dan comienzo a By And Down TheRiver(regrabación de la canción By And Down del recopilatorio ThreeSixty, publicado en 2013)invocan de nuevo la calma en el CD. Aquí Maynard James Keenan realiza un trabajo magnífico con su voz. Melodías vocales extremadamente bien trabajadas, mostrándonos por qué es una de las voces más personales y valoradas del rock.

Delicious, título muy acertado ya que es una delicia escucharla, vuelve a llevarnos al lado rockero de la vida. Si tuviésemos que buscar un protagonista al que colocarle un foco a lo largo de su duración sería a la guitarra. Tanto la eléctrica como la acústica, que unidas suenan a gloria, viajan durante el interludio acompañadas, una vez más a lo largo del álbum, por los arreglos de cuerda, que le aportan eso que hace a una buena canción convertirse en una gran canción, para cristalizar en un largo y melodioso punteo de guitarra. Un perfecto broche final para una pista fantástica.

El piano vuelve a salir a la palestra en DLB, una pieza que sirve de antesala de la parte final del disco. De nuevo el tempo se relaja, haciéndonos viajar en suspensión sobre las melodías que las teclas invocan. De súbito, la calma llega a su fin con los primeros minutos de Hourglass, en clave electrónica, que nos abren las puertas de una canción a medio tiempo, de riff pesados, con el bajo de nuevo llevando el peso rítmico sobre en que las guitarras, la voz y los arreglos de sintetizador y teclado levantan sus melodías. Un tema que en directo debe sonar como una apisonadora.

Hourglass vuelve musicalmente, en mi opinión, a las esencias de la banda, debido principalmente a la forma en la que están concebidas las melodías vocales de Maynard y la guitarra de Howerdel; aunque no debemos de olvidar la presencia de James Iha(SmashingPumpkins) como segundo guitarrista. Una canción llena de sentimiento, con parones de la base rítmica, que dejan a la voz y al piano caminar solos, para reincorporarse a la hora de añadir peso, intensidad y solemnidad. A destacar claramente las melodías que marca la guitarra, con notas que de nuevo respiran hasta ocupar todo el aire, erizándonos el vello a su paso por nuestros oídos. Un gozo para todo el que se acerque a ella y se deje llevar por todo lo que nos tiene que decir en sus casi 6 minutos de duración.

El álbum llega a su final con GetThe Lead Out, donde el ritmo repetitivo de la caja de ritmos, las melodías de guitarra y las secuencias se enfrascan en una cadencia que nos acerca, sutilmente, al trip hop, o al menos así se me antoja ya que conozco muy poco de este estilo, (se me viene a la cabeza la banda Portishead, que acabo de descubrir con su directo en el Roseland de Nueva York). Una manera de cerrar el círculo de este disco, que comienza al igual que acaba, sin prisas, pero que a lo largo de su recorrido nos lleva por una serie de desniveles desde los cuales podemos admirar las maravillas del paisaje que nos rodea.

Estamos ante uno de los discos del año. Casi tres lustros de silencio han merecido la pena, ya que nos dejan una obra que siempre que escuchas tiene algo que decirte, tan poco común en el ritmo de producción tan frenético que vemos hoy día tanto en la música como en otras muchas industrias. Este lanzamiento sirve, además, para prepararnos ya que si las noticias se cumplen, el año que viene tendremos nuevo material de Tool. Por lo tanto es una gran noticia que en un corto espacio de tiempo volvamos a escuchar nuevas melodías y letras de Keenan en estas dos grandes bandas (obviamente, hemos calmado nuestra sed gracias a Puscifer).

Bueno,voy terminando, que ya va siendo hora. No hay necesidad de alargar esto catorce años. Ni tampoco catorce palabras más.

Sobre el autor

Aporreador de cuerdas tensadas que emiten bajas frecuencias, apasionado de la música, sin prestar la más mínima atención a qué estilo pertenezca, y de la literatura: ensayo, novela, comic, etc (puede que exagere un poco con lo de apasionado, pero es que me gusta mucho todo lo antes mencionado). Además, archivero y aprendiz de aikidoka. Todo con A, así queda más ordenadito.

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