AGO – Omega Alpha

Publicado el 04/04/2018 | por Carlos Tizón | Opinión, Reviews
Valoración
80

Ahora que toca hablar de Ago tendríamos que mirar atrás en el tiempo, precisamente hasta 1984  cuando se forma la banda con el vocalista Manuel Escudero, los guitarristas Paco Ventura y Vicente del Río, el bajista Enrique del Río y el batería Juan Diego Aguilar. Pero claro, en los 80 no era lo mismo montar una banda en Córdoba que en Madrid o Barcelona. Las oportunidades no eran las mismas y los medios tampoco prestaban tanta atención a lo que se cocía fuera de las dos grandes ciudades. Ago se fueron forjando un nombre, incluso comenzaron a sonar entre la gente gracias a ganar algún concurso de los que se hacían entonces, pero en el 87 desisten, con Paco Ventura haciendo las maletas camino a Medina Azahara. Desde entonces, Manuel Escudero (posiblemente uno de los mejores vocalistas del heavy metal de este país) sigue buscando su camino con distintos proyectos con los que se va haciendo un nombre, Sacramento o Santelmo entre ellos. Es en 2014 cuando la banda se vuelve a juntar para un concierto y un año después, viendo que la química vuelve a surgir entre ellos, confirman el regreso, ocupando Miguel Ángel Leal el puesto que un día ocupase Paco Ventura.

Bueno, pues después de este resumen de la historia de la banda, me vais a permitir que me centre en lo más importante, su presente, que es este “Omega Alpha” de preciosa portada que ahora mismo truena en mis altavoces. La banda mantiene su esencia y lo que vais a encontrar en el disco es heavy metal de influencias ochenteras, algo que vivieron en primera persona además que algunas de las canciones fueron compuestas en aquellos años. Tras la intro, entramos en faena con “Desolación”, potente, con un Escudero impecable, puro heavy metal. “Engendro” es puro heavy  metal ochentas, con rasgos a Ángeles del Infierno y muy buenas guitarras. Una de las peculiaridades de este disco es que han contado con multitud de colaboraciones, y la primera de ellas aparece en la canción “Sin ti”, (por cierto, versión de Juan Pardo) donde el teclista/guitarrista de Mago de Oz, Javi Diez, y que tiene ciertas similitudes con el sonido de los Medina Azahara mas heavys.

Precisamente, hablando de sus paisanos, llega el turno de Manuel Ibañez en “Tu me puedes sentir”, de aspecto mas hard rockero, mostrando muy buenas melodías. Giovanni Tradardi de los inmensos Zhenx y Tete Novoa para la intensa balada “Esclavo de tu amor”, feeling y fuerza mezcladas con maestría. “Ídolos del rock” surge con una fuerza descomunal, puro heavy metal, de ese que no hace prisioneros. Para el medio tiempo “Déjate llevar” la colaboración es doble, Ismael Filteau de Silver Fist y Alberto Rionda, muy a lo Rising Force de los grandes tiempos de Yngwie Malmsteen con mucho protagonismo de la guitarra. Siguen adelante con una muy buena canción, “Con sangre en tus manos”, guitarras cabalgando, sección rítmica potente y Sherpa, Manuel Ibañez y Maikel de la Riva (El Hombre Gancho) en ella.

Llega el turno de “El verdugo” con Isaac Palón (Universa), más oscura y potente, con una estrofa que va golpeando con cada palabra con cada frase. “Metiéndola en caliente” se sale del guión establecido buscando un sonido más festivo y desenfadado, y la colaboración de Txus Di Fellatio y Pepe García Román (El Hombre Gancho) y una letra de la que se sentiría orgulloso Oscar Sancho. “Oscuro callejón” nos devuelve el aspecto más heavy del disco, guitarras rápidas, batería contundente, y duelo de voces de Escudero con Patricia Tapia, Tete Novoa y la guitarra de  Pepe Maiden (In Memoriam). “Predicadores de la violencia” se convierte en una auténtica fiesta de colaboraciones con Silver, Chino Banzai, Javi Gianno (Cyan Bloodbane), Fran Vázquez (Cherokee), Kike García (Ciclón) y Rocksa (Muro), riff omnipresente y sonido a heavy hispano ochentero a tope. Cierra este fantástico disco “Rompe la pared con unas guitarras apabullantes y uno de mis grandes héroes, Carlos Pina. Muy buen disco para mantener ardiendo la fe en el heavy metal.

Sobre el autor

Licenciado en el arte de apoyar el codo en la barra de bar. Comencé la carrera de la vida y me perdí por el camino, dándome de bruces con el rock and roll. Como no pude ser una rock star, ahora desnudo mi alma cual decadente stripper de medio pelo en mi blog, Motel Bourbon.

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