La nueva propuesta de Pixar nos traslada a México y su arraigada tradición de El día de Muertos. Una vez más estamos ante una película perfectamente ejecutada y ensamblada para gustar a todos los públicos. Pixar se cuida mucho de no insultar a la inteligencia de los padres que acompañan al cine a sus hijos. La trama no es muy compleja pero sí tiene ciertos matices que la alejan de la mayoría de productos para todos los públicos. Más allá del folclore mejicano (ya sabes: rancheras, calaveras y diablitos) Coco elabora una simple pero efectiva historia sobre la familia y el destino. Algo que Disney (propietaria de Pixar desde 2012) ya ha explotado cientos de veces pero aquí se enfoca desde otro encuadre. Pixar ha introducido elementos como la mitificación de un cantante y los oscuros secretos de familia. El viaje de nuestro joven héroe (de nombre Miguel, no Coco) es un viaje iniciático en el que deberá lucha por conseguir su sueño de ser cantante pero que resultará mucho más complejo. Los secundarios están muy bien, no hay ningún secundario gracioso metido con calzador (bueno, quizás el perro…) y resultan entrañables. Sin embargo, lo que me emocionó y CASI me hizo llorar fue el inolvidable personaje de Coco, la abuela. Parece un personaje muy secundario pero tiene una importancia enorme dentro de la trama. Me gustó mucho la ternura con la que está tratado el personaje. Ya era hora que en un film de animación se traten temas como la vejez y el olvido. Temas que pueden parecer muy ajenos a los más pequeños de la casa pero que nunca está de más tener en cuenta. Me sorprendió gratamente la canción Recuérdame, firme candidata a mejor canción original este año. Acabo de enterarme de su candidatura a los Globos de oro y me parece muy superior al resto de competidoras (bastante mediocres y cursís, la verdad.)

Técnicamente Coco es una maravilla, todo el mundo de los muertos es fascinante, repleto de colores estridentes que en pantalla resultan de una gran belleza. Quizás Coco no resulte tan innovadora ni llegue a emocionar como otras propuestas de Pixar ero es una buena película para toda la familia.

Se me olvidaba, antes de Coco los de Disney se han tomado la licencia de proyectar un corto de 20 minutos con los personajes de Frozen. Ya sabemos lo que les gusta a los de Disney la navidad y Frozen es ideal para estas fechas. El corto no está mal, no llega a hacerse pesado a pesar de que el insufrible Olaf es casi el protagonista absoluto. Ojito, contiene canciones a cargo de la pareja de hermanas más famosas del cine infantil, las inevitables Elsa y Ana. Canciones bastante olvidables, por cierto.

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