El rubio cae muy bien en esta casa, sí, pero también intentamos tener en cuenta siempre que la creatividad está ligada al momento, y el hecho de que Tom Petty firmase Full Moon Fever, Damn The Torpedoes, y otras joyas que han puesto banda sonora a nuestra vida, no implica que a sus sesenta y tres años tengamos que esperar de él himnos inmortales. Por eso hemos bajado las expectativas y nos hemos adentrado en Hypnotic Eye con oído neutro. Con ilusión, sí, pero en vela.
En Hypnotic Eye hemos dato con algunos cortes rockeros, de esos que prometió Petty, sencillos hasta lo trivial, con algunas melodías que resuenan desde los ochenta y que permanecerán hasta fechas inciertas en nuestro cerebro. Hablo de las divertidas, cantables y directas «Fault Lines», «Red River» – 😀 -, «Forgotten Man» o «U Get Me High», quizá la que muestra el lado más demandado del rubio. Hay temas de los que todos queremos escuchar y que deberían contentarnos siempre que nos olvidemos de las comparaciones.
«American Dream Plan B» me sigue pareciendo frívola y descreída, pero en cambio, he disfrutado mucho con algunos de los cortes más blueseros y densos. Están lejos de grabarse a fuego en la memoria. Son largos y oscuros, pero llegan, y no es difícil disfrutar de ellos. «Full Grown Boy» suena genial en la tranquilidad de casa, así como «Signs Of My Youth». Parece que Petty, en los primeros pasos de la vejez, se siente mucho más a gusto entre acordes oscuros y ritmos de salón. Dudo que se lo vaya a pasar mal interpretando en directo «Burn Out Town», un tanto más anecdótica.
Sólo hay que dejarse llevar para cuando llegue «Shadow People», caer en la cuenta de que posiblemente éste sea el mejor tema del álbum. Una delicia en las antípodas del hard rock comercial con el que triunfó. Aquí hemos disfrutado de ambas facetas del rubio, pero para servidor, el problema quizá esté en el excesivo contraste entre ellas. El disco supone una montaña rusa rítmica a la que a ratos cuesta agarrarse, y que a tramos se disfruta mejor que del tirón.
Notable nuevo puñado de temas de Petty que, además, deberíamos andar todos celebrando. Que una leyenda así siga tocando en eléctrico y con garra a sus 63 primaveras, es algo que vamos a echar de menos en quizá menos tiempo del que pensamos. Gracias, Tom.

