Annabelle: Creation – David F. Sandberg

Publicado el 07/10/2017 | por José Luis Díez | Cine
Valoración
40

“Annabelle” ha sido uno de los productos más rentables de los últimos años. Un “spin off” que surge de la magnífica cinta de James Wan “Expediente Warren”. Una muñeca maligna que aparecía en la secuencia de apertura. Tan buena acogida tuvo, que un año después se estrenaba su cinta propia, donde se le daba el “espaldarazo” como director a John R. Leonetti, director de fotografía de Wan, y del que este año hemos escrito no hace mucho por su reciente “Siete deseos”, consiguiendo un “taquillazo” intentando crear terror con referencias obvias de la cultura popular y el “séptimo arte”, como los crímenes de sectas a lo Charles Manson y la cotidianidad del terror sobrenatural tipo “La semilla del diablo”, aunque el resultado estaba lejos de la película matriz.

Ahora nos llega esta precuela de título “Annabelle: creation”, donde se vuelven a mezclar distintos clásicos del cine de género, y en concreto las casas fantasmales dominadas por entidades demoniacas, muy en la linea del cine de James Wan, bien sea “Expediente Warren” o “Insidious” pasado por el tamiz de la mujer adulta que debe salvar a unos niños en peligro de ser poseídos o asesinados como hemos visto en productos como la inquietante “Sinister” o la interesante segunda parte de “La mujer de negro”. La pena es que todas sus buenas ideas e intenciones se van perdiendo hasta acabar convertido en otro largometraje de terror donde el miedo se crea a base de jugar con los efectos de sonido y subir el volumen a límites insospechados, lo que es una lástima pues parece que el argumento puede ofrecer más de lo que se ve en la pantalla. En ello, es lo que más erra su responsable, el sueco David F. Sandberg, todo un especialista en cine de género, que saltó al estrellato con su cortometraje “Lights out”, que luego fue trasladado a largometraje con peor fórtuna como “Nunca apagues la luz”. Su puesta en escena busca el suspense jugando con las sombras, lo oculto tras las paredes y la oscuridad. Espectros demoníacos que juegan con los personajes, corrompiendo el bien o acabando con aquel que no se plegue a sus malignos planes. Muy difíciles de frenar y que tan solo pueden ser contenidos por alguien de fe, en éste caso es obvio al ser una enternecedora monja, interpretada por Stephanie Sigman, que como la institutriz de “Otra vuelta de tuerca” de Henry James lucha con todas sus fuerzas por salvar a las niñas a su cuidado y que la más débil no sucumba a las tentaciones del mal. Y a ratos se consigue esa vuelta al cine clásico o las novelas de horror victorianas, en una ambientación que a pesar de que sucede en los EE.UU. de mediados del siglo XX nos traslada mentalmente a algún siniestro rincón de la campiña inglesa del XIX.

En el capítulo actoral nadie destaca pero tampoco tiene una interpretación nefasta, ni los niños y adolescentes ni la antes referida Stephanie Sigman, ni los más curtidos Anthony La Paglia y Miranda Otto, que junto a la banda sonora, de clara inspiración a las de Joseph Bishara en las obras de James Wan consiguen un producto final irregular, con múltiples defectos y lugares comunes pero con una dirección artística correcta y un intento plausible de provocar el susto mediante la ambientación y no solo con la repetición de golpes de efecto.

Sobre el autor

Cinéfilo y cinéfago, lector voraz, amante del rock y la ópera y ensayista y documentalista con escaso éxito que intenta exortizar sus demonios interiores en su blog personal su blog el curioso observador

Publicidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *