Naves misteriosas (Silent running,1972)

Publicado el 01/08/2017 | por Luis Cifer | Cine
Valoración
70

En la década de los 50 la ciencia ficción norteamericana estuvo dominada por los doctores locos y los marcianos con malas pulgas. Era normalmente una serie B entretenida que sólo pretendía ser un buen divertimento para la población más joven y, de paso, criticar al régimen comunista del otro lado del telón de acero. Nos llegaron un buen puñado de grandes películas como La invasión de los ultracuerpos, Ultimátum a la tierra o La cosa de otro mundo (por citar solamente tres).

En las décadas de los 60 y 70, el cine de ciencia ficción se hizo más maduro y pesimista, supongo que el mundo también maduró mucho en esas agitadas décadas. Películas como El planeta de los simios, El último hombre vivo, Soylent green2001 o Naves misteriosas podrían ser un ejemplo de esta ciencia ficción adulta. Sólo al final de los años 70 George Lucas volvió a demostrar con Star Wars que la ciencia ficción podía ser divertida.

Tras el enorme éxito de Easy rider en 1972, los estudios Universal decidieron apostar por nuevos talentos a los que daría total libertad y un presupuesto de 1 millón de dólares.  El experto en efectos especiales Douglas Trumbull (2001, Blade runner) decidió escribir y dirigir una película sobre el hombre y su relación con la naturaleza y los robots. Al contrario que en 2001, esta vez los robots no son malignos sino que son herramientas para que el hombre consiga sus fines. La trama no puede ser más pesimista, la vida en la tierra se ha hecho casi insoportable: No hay problemas de hambre ni de desempleo, pero la temperatura es uniforme en todo el planeta (36º) y ya no quedan bosques. Se ha sacrificado la naturaleza a favor del desarrollo. Los humanos se alimentan de comida sintética y se han diseminado en colonias por el universo. Por el espacio viajan unas enormes cúpulas en las que están encerrados los últimos bosques. Al cargo de este último vestigio de vida vegetal está un científico ecologista y tres compañeros más. Cuando llegan órdenes de destruir las cúpulas con la vida vegetal se desencadenará una profunda crisis interna en nuestro protagonista. El viaje espacial se nos presenta como un viaje sin futuro, una huida hacia delante que no puede acabar bien. El protagonista se verá acompañado en su aventura por tres robots (bastante cochambrosos a nuestros ojos 45 años después) a los que irá dotando de personalidad y habilidades a base de modificar su programación. Pero está solo. Nadie comparte su sueño de salvar la vida vegetal ni nadie comprenderá su aventura. Está solo, completamente solo en el vacío del espacio exterior a cargo de una misión sin sentido. La infinita soledad del espacio nunca me ha parecido tan fría ni desoladora. Lo que más me impresionó de niño de Naves misteriosas era la terrible sensación de soledad que desprendía, la idea de vagar por el inmenso espacio exterior en soledad me pareció aterradora. La he vuelto a ver recientemente y no me ha impresionado tanto, hay que reconocerlo, pero aún es una película interesante. Naves misteriosas es un film de desarrollo lento, pausado podríamos decir. Que puede irritar a los espectadores más jóvenes acostumbrados a montajes acelerados tipo Michael basura Bay. Pero es un film muy interesante y recomendable totalmente. Un film con múltiples lecturas que no ha envejecido tan mal como podría esperarse, han pasado 4 décadas y sus efectos especiales no chirrían demasiado, no olvidemos que Trumbull era todo un genio en ello. De hecho, para conseguir un movimiento lo0 más real posible para los robots Trumbull contrató veteranos de la guerra de Vietnam que habían sufrido amputaciones para que se introdujeran dentro los disfraces. Los estudios no ponían pegas al uso de niños o enanos pero no les parecía adecuado el uso de amputados aunque finalmente aceptaron. Según Trumbull, los veteranos se lo pasaron bastante bien durante el rodaje y por un tiempo se olvidaron de sus limitaciones físicas.

El mensaje ecologista del film me ha parecido esta vez demasiado obvio debido a las canciones de Joan Baez (a veces un tanto forzadas). Lo que más me ha gustado ahora ha sido el inestable personaje de Bruce Dern. Dicho personaje parece algo desequilibrado desde el principio y tiene tendencia a encolerizarse cuando alguien le lleva la contraria. Es un inadaptado entre sus compañeros, se siente mucho más a gusto en la naturaleza que entre humanos, incluso en algunas escenas parece un monje franciscano con hábito y todo. Es un ecologista en un deshumanizado universo que ha erradicado todo lo natural. Un loco en un futuro quizás no muy lejano.

Sobre el autor

Luis Cifer, nació en la ciudad del viento en el seno de una familia de joteros aunque nunca le interesó la Jota. Se dice que siempre viste negro, que Luis no es su nombre real, que no duerme apenas y que no sabe leer la hora. Otros dicen que tiene un trabajo decente e incluso que es padre de familia, pero no hay nada confirmado. También se le puede encontrar en su blog de cine.

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