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Homenaje a Bruce Lee en el 43º aniversario de su muerte

Publicado el 29/07/2016 | por Pupilo Dilatado | Cine, Especiales

Hey Pupilos! toca tributar al Pequeño Dragón también en “Rock, The Best Music”. Lo que haremos este año para conmemorar la muerte del Dragón va a ser muy sencillo, os voy a hacer una breve crítica de las luchas finales o ‘final fight’ que Bruce Lee llevó a cabo en sus cinco películas.

Siendo un ‘die hard fan’ del creador del Jeet Kune Do he de reconocer que sus películas dejaban bastante que desear, no es que sean malas, ¡eran peor! pero en los 80’s y con un criajo como yo, que me tragaba todo lo que contuviese mamporros y hostias marciales, ya era más que suficiente aunque sí recuerdo ver Furia Oriental en una terraza de verano toledana esperando ansiosamente que se acabase el coñazo de ‘diálogos chinos’ para que Lee se pusiese a repartir ‘galletas’ a todo dios con la furia que le caracterizaba.

Una cosa parecida ocurre con las peleas finales, nunca fueron gran cosa a excepción de ciertos momentos con Chuck Norris en El Furor del Dragón o Juego con la Muerte con las peleas individuales, de hecho, a mí siempre me gustaron mucho más las coreografías que se montaba con muchos que las que se marcaba al final de los largometrajes. Bruce Lee brillaba con multitudes, sin ninguna duda.

Pero vayamos al grano, la pelea de Karate a Muerte en Bangkock con el tipejo enclenque de bigotillo no deja de ser la pelea típica del cine de artes marciales que se facturaba en Hong Kong, una pelea con golpes poco prácticos, saltos imposibles y parones con ‘turbo-zoom’ para tener primeros planos de los contendientes. Nada realmente apasionante más allá de ver a Bruce poner el 100 % en su interpretación marcial cuando el odiaba este tipo de escenas imposibles y demasiado teatralizadas…

La ‘Final Fight‘ de Furia Oriental no mejora demasiado con respecto a Karate a Muerte…Lee todavía sigue bajo las directrices de Raymond Chow y el sistema cinematográfico de Hong Kong y los efectos para alargar los saltos, los ‘fueras de plano’ y las patadas laterales demasiado previsibles siguen siendo marca de la casa. ‘El Malo’ almenos sabe manejar las katanas y el ‘momento nunchaku’ es buenísimo pero lo demás no es demasiado destacable…

El gran encuentro final entre Chuck Norris y Bruce Lee en El Furor del Dragón generó mucha expectación en la época pero a mí me decepcionó mucho cuando, pasado ese primer visionado, analicé la pelea y me dí cuenta de que era muy aparatosa y forzada. Aparte del novedoso recurso de ese calentamiento previo de los luchadores, ambos se reparten tipicamente sus momentos de dominio en el Coliseo RomanoNorris mostrando ya su famosa patada y Lee demostrando ciertos momentos claramente Jeet Kune Do y sin los artificios del Cine Chino pero, en mi opinión, no acabaron de empastar demasiado los movimientos del uno y del otro pues Bruce está muy por encima en absolutamente todo con respecto al orangután peludo de Chuck. Eso sí, el final es el más dramático de todos…

Lo que me ocurre con Juego con la Muerte es que, como todas las peleas son individuales, me gustan unas más que otras y yo siempre me quedaré con el enfrentamiento imposible y bizarro con el jugador de la NBA Kareen Abdul Jabbar (reconocido alumno de Lee) y el tú a tú de profesor/alumno con Dan Inosanto en una pelea con Nunchachus como si de una sesión de entrenamiento se tratase. Las demás peleas dejan bastante que desear, la verdad…

Y llegamos a la última, la que tenía que haber sido la mejor con toda la producción y los medios que se pusieron entre la Warner Bros y la Industria China y que se quedó en agua de borrajas con el insignificante ‘anciano’ de Han (Shih Kien) que, si bien como actor de teatro de la época da el pego durante todo el metraje como malo malísimo y déspota mafioso, cuando se pone a luchar da puta pena y no le llega ni a la suela de los zapatos a la furia incontrolada y vengativa que demostró Lee en todo momento. El ‘momento patata en el aire’ sobra, los movimientos de Han son patosos (más que los de Ralph Macchio incluso…) y sin gracia alguna (¡realmente era un consumado actor de teatro dramático!), sin embargo, ese suspense en el laberinto de espejos es realmente magistral y muy bien pensado y la patada lateral cierra muy bien (aunque no sea demasiado creible) la contienda…

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Sobre el autor

¡Pupilo Dilatado ante todo! Licenciado en Bellas Artes y profesor en secundaria de 'marías' audiovisuales en la provincia de Castellón, ¡hasta aquí lo serio!, je,je, pero lo que uno lleva dentro es la melomanía enfermiza, mis manías bizarras, morbosas, iconomaníacas y 'fanzinerosas', mi alma rock'n'roller hasta la médula y una obsesión generosa por las Pin-Ups de otra época. Para acabar, soy hijo del 'Popu' y bastardo del "Appetite for Destruction"... aunque me derrita con Madonna y Shirley Manson (Garbage). También se me puede encontrar en mi blog

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Una respuesta a Homenaje a Bruce Lee en el 43º aniversario de su muerte

  1. Angel dijo:

    Uy! no estoy muy de acuerdo con la crítica. Casi pienso opuestamente. Puede que el kung fu, sea más vistoso a los ojos del espectador que el kárate, que si no se entiende, o se ha practicado resulta más bien soso. Aunque es más efectivo, bastante más, desde que Lee inventó el Jet Kune Do, que es la base del kárate de competición. Mucha velocidad y economicidad de movimientos. La mayoría de las coreografías de Bruce Lee, son iniciáticas. Quieren transmitir sobre todo la anticipación, como recurso en la pelea. Si lo pruebas, si intentas anticiparte en una pelea, verás lo difícil que resulta. Y es precisamente en los diálogos, donde Bruce muestra el camino para tal ejecución, utilizando la filosofía china de por medio, no el castellano normal, Por ejemplo, en la escena donde Bruce enseña a un alumno, dándole un cachete, por haber mirado el dedo en vez de la gloria celestial. Significa, que tiene que estar atento a todo , sin mirar a un punto fijo. Esa mirada perdida, pero abarcando a todo, es la actitud necesaria para anticiparse a un golpe, con más velocidad que la del mismo golpe. Bruce fue un genio de las artes marciales como practicante y como persona.

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