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25 canciones imprescindibles de David Bowie

Publicado el 11/01/2016 | por Luis Cifer | Especiales, Informes y listas, Noticias, Opinión

No ha sido fácil elegir únicamente 25 temas para resumir a modo de homenaje una carrera tan larga y tan fructífera como la de David Bowie. Ya sé que me dejo muchas en el tintero. Ahí van mis 25 canciones imprescindibles de David Bowie.

Space Oddity (del LP Space Oddity, 1969)

Tras editar varios discos como cantante de varios grupos folk y mod que pasaron bastante inadvertidos, David Jones se cambia el apellido y empieza su meteórica carrera. Para que luego digan que un nombre no es importante. Influido por 2001: A space odyssey la obra maestra del Stanley Kubrick, un joven Bowie elabora la que es su primera obra maestra. La conversación entre el centro de control y un astronauta (el Mayor Tom) que se pierde en el espacio es tan desoladora como bella. Impagable esta versión en el espacio.

The man who sold the world (de The man who sold the world, 1970)

Un gran tema que anticipaba sus canciones más oscuras. Popularizada por Nirvana en su MTV unplugged.

 All the young dudes (1972)

Se acabaron las influencias folk y Bowie se sumerge de pleno en el glam rock. Bowie cedió esta canción al grupo Mott the Hoople y fue su mayor éxito. En el vídeo aparece fusionada con otra joya llamada Oh! you pretty things.

 Life on mars? (Hunky Dory, 1971)

Adolescentes andróginos y extraterrestres en una magnífica canción. Quizás mi favorita de Bowie junto con Space Oddity. Todo el disco Hunky Dory es una joya.

John, I’m only dancing (1972)

Ziggy Stardust aterriza en la tierra para escandalizar a los mayores y fascinar a los jóvenes. Este tema es el paradigma del glam rock. Buen riff, palmadas y mucho descaro. John, sólo estoy bailando le venía a decir Bowie a un amante celoso. Ziggy Stardust aterriza en la tierra para escandalizar a los mayores y fascinar a los jóvenes.

Starman (1972)

El hombre de las estrellas nos espera en el cielo. Ciencia ficción para los convulsos años 70.

Changes (1972)

El tiempo, esa ramera implacable, lo cambia todo. Bailemos y cambiemos mientras aún nos reconozcamos en el espejo. Por cierto, no sé si te has fijado, ese peinado tan horrible que todas nuestras madres llevaban en los ochenta ya lo llevó Bowie 10 años antes.

Moonage daydream (de The rise and fall of Ziggy Stardust and the spiders from Mars, 1972).

Viva el glam. Viva la ciencia ficción. Nunca olvides que los extraterrestres y las arañas de Marte vinieron a invadir la tierra pero prefirieron vivir como estrellas del rock. No os perdáis al gran Mick Ronson en el solo final de este vídeo.

Rebel Rebel (Diamond dogs, 1974)

Influido por la novela 1984 de Orwell, Bowie nos mostró su particular visión de un mundo apocalíptico en Diamond dogs. Sin embargo, Rebel rebel es puro glam todavía y versa sobre jóvenes andróginos incomprendidos por sus padres. No puede haber adolescencia sin rebeldía. Ese gran riff es el último vestigio del glam.

Young Americans (Young americans, 1975)

Se acabó el maquillaje y los trajes alucinógenos. Bowie se ha convertido en un vampiro cadavérico consumido por las drogas pero siempre ávido de nuevos sonidos. Influido por la música negra americana Bowie sigue evolucionando. Bienvenidos sean el blues y el soul. Puede que Bowie no inventara nada pero lo fusionaba todo de forma magistral y sin dejar de ser él mismo.

 TVC15 (Station to station, 1976)

Llega el cabaret. Es la hora de retornar a la vieja y decadente Europa transformado en The Thin White Duke.

 Sound and vision (Low, 1977)

Grupos como Kraftwerk o Neu! y el Krautrock alemán dejaron su impronta en la música de Bowie. Nuestro hombre al Berlín de finales de los años 70 en busca de inspiración con Iggy PopBrian Eno. Así nació su particular trilogía berlinesa. La segunda mitad del disco la formaron temas ambientales instrumentales. Beck hizo no hace mucho una gran versión de Sound and vision.

“Heroes” (“Heroes”,1977)

Un clásico. Me gustaría nadar como los delfines. Todos podemos ser héroes por un día, poco importan las balas que pasan silbando por encima del muro. Dicen que Eno le entregó el tema ya acabado a Robert Fripp para que grabara con total libertad su parte de guitarra, fue todo un acierto.

D.J. (de Lodger, 1979)

La música disco arrasaba en medio mundo y Bowie ya intuyó el poder que tendrían los DJs en un futuro. Así lo plasmó en esta gran canción.

Ashes to ashes (de Scary monsters (and super creeps), 1980)

Otro momento memorable y otro gran vídeo para esta canción que retomaba al personaje del Mayor Tom de Space Oddity convertido en un yonki. Me fascina la melodía de esta canción desde que la descubrí de niño.

China girl ( Let’s dance, 1983)

Compuesta a cuatro manos con su amigo Iggy Pop, puede que sea la única canción de amor que contiene la palabra esvástica en su letra. Bowie incluyó su versión en superventas Let’s dance producido por Nile Rodgers (Chic) que marcó el inicio del declive de su discografía en los 80. Bowie se domesticó a partir de entonces. Convertido en un tipo aseado, bien vestido y sin maquillaje, Bowie podría haber sido invitado por tus padres a tomar café sin ningún problema.

Loving the alien (Tonight, 1984)

No me gusta casi nada de lo que hizo Bowie a mediados y finales de los años 80, en especial los discos Tonight y Never let me down (1987) me parecen totalmente prescindibles. Como si ya no se tomara en serio su carrera. Solamente salvo Loving the alien. Tiene todos los defectos musicales y estéticos de los ochenta pero sigue habiendo talento bajo las hombreras.

Jump, they say (Black tie, White noise, 1993)

Tras un parón de 6 años (en los que intentó camuflarse como cantante del grupo Tin machine) Bowie recobró el interés por su carrera como solista. Nada mejor que volver a repetir con Nile Rodgers, pero la cosa no funcionó igual comercialmente. El disco no fue un gran éxtito, tenía mucho refrito y mucha versión (incluidas de Morrissey y su adorado Scott Walker) pero nos devolvía a Bowie al candelero. Me quedo con este tema que versa sobre el suicidio su hermanastro.

The Buddha of suburbia (1994)

Bowie realizó la banda sonora de esta serie de la televisión británica e incluyó en ella este temazo que pasó sin pena ni gloria. Una joya oculta de su discografía.

The heart filthy lessons (1.0 Outside, 1995)

La reunión con Brian Eno, otro culo inquieto, dio como resultado 1. Outside, un disco fascinante y oscuro a partes iguales. Bowie se mete en la piel de los distintos personajes que pueblan la investigación de unos asesinatos artísticos. Bowie encarna a la víctima, al detective que investiga el crimen, a los testigos y a los sospechosos en un complejo y macabro rompecabezas. ¿Quién dijo que ya estaba todo inventado? Fue incluido en los títulos finales de Seven.

I’m deranged (1.0 Outside, 1995)

El tema que ambientaba los sepulcrales títulos de crédito de Lost higway de su buen amigo David Lynch. Uno de los cortes más cautivadores de su excelente LP 1. Outside.

Little wonder (Earthling, 1997)

En los años 90 Bowie fue reivindicado por gente como Placebo o Nine inch nails, lo que quizás le hizo modernizar su sonido demostrando que no pensaba vivir de rentas y que aún tenía mucha guerra que dar. Bordeando los 50, Bowie arremetió con este disco que lo confirmaba, una vez más, como una artista de vanguardia. El sonido de la guitarra de Reeves Gabrels (a quien rescató de su proyecto Tin machine) se fusiona con los ritmos jungle dando como resultado la enésima reencarnación de Bowie. A moderno no le ganaba nadie.

Slow burn (Eathen, 2002)

Heathen fue su disco más completo en mucho tiempo y Slow burn fue el excelente single adelanto. La guitarra en este tema la toca un tal Pete Townshend.

The stars (are out tonight) (The next day, 2013)

Tras un ataque cardíaco en 2004 Bowie se apartó del mundanal ruido. Retirado de toda actividad musical, se recluyó en su apartamento de Nueva York. Tras décadas exhibiéndose ante el mundo, Bowie optó por callar cuando no había nada que decir. Su silencio acrecentó los rumores de enfermedad. Por suerte en 2013, el día que cumplía 66 años, volvió a sorprender a propios y extraños con un nuevo disco. The next day no aportaba nada nuevo, Bowie sonaba viejo y cansado, pero contenía algún tema interesante como The stars, Love is lost o Where are we now.

Lazarus (Blackstar, 2016)

Blackstar es su último disco, publicado el día que cumplía 69 años y tres días antes de su muerte. Nada parece casual, todo parece estar perfectamente planificado, como casi todo en la carrera de Bowie. Lazarus es su último single publicado en vida. Una lúgubre canción que sirve de despedida. Como si de un Lázaro renacido tras su infarto, Bowie ha vivido una segunda oportunidad que ya tocaba a su fin. Muchos elementos del vídeo cobran ahora un nuevo significado. La calavera, la cama de hospital, la venda en los ojos, esa mujer que sale del armario y le acecha, etc. Es espeluznante la imagen final de Bowie entrando en el armario. Digno broche para una excepcional carrera. Como dice en la canción, ahora Bowie ya es libre.

 

Sobre el autor

Luis Cifer, nació en la ciudad del viento en el seno de una familia de joteros aunque nunca le interesó la Jota. Se dice que siempre viste negro, que Luis no es su nombre real, que no duerme apenas y que no sabe leer la hora. Otros dicen que tiene un trabajo decente e incluso que es padre de familia, pero no hay nada confirmado. También se le puede encontrar en su blog de cine.

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