Ahora mismo, nuestros ojos son ventanas, y nos estamos asomando al cielo.
Levantamos la mirada hacia ese ángulo diferente para ver las cosas. Los laberintos
no tienen techo, por ejemplo. El cielo, y todos los cielos, están arriba, en lo más alto del paisaje.

El cielo es el hogar del albatros. La vida es una carretera comarcal, con bachecitos,
pero el cielo es infinito, litros de infinito sin otro fin que extenderse exponencialmente.

El cielo tiene nubes, a veces de algodón, otras, grises y panzudas, me doy prisa
en observarlas porque cambian enseguida. Sin la carga de ningún recuerdo se elevan
sin problemas sobre los hechos. No tienen la obligación de morir con nosotros.
No necesitan ser vistas para poder pasar.

Mirando el cielo, me digo que es celeste desteñido. Pienso en tu rostro y en ti,
y en tus manos, pero tu cara no aparece en ninguna nube. No sé si pensar en
el cielo o en ti. Pero tu ser no se arriesga, y yo te deseo cielo trozo de cosmos
inmutable, como los ojos de mi amor.

Pensemos en los dos. Los dos tú + cielo = mis galopantes sensaciones, biformes,
bicoloreadas, bitremendas, bilejanas.

El cielo es una gota que se oye cayendo sin sonido en la soledad.

 

 

by: Angel

by: Angel

Melómano desde antes de nacer, me divierto traduciendo canciones y poesía. Me gusta escribir. Soy un eterno aprendiz y bebo de casi todos estilos musicales, pero con el buen rock alternativo me derrito.

2 Comentarios

  1. JavierMayayo

    Excelente.
    No podemos con la vida porque como las nubes avanza y cambia. El laberinto al menos nos amarra al suelo. Pero no tiene salida. Sólo otra-o como yo para poder salir. El amor?. Distinto pero igual? Bi?
    Salir a donde?

    Responder
    • Ángel

      El laberinto sí tiene salida. Lo pone al principio. «Los laberintos no tienen techo».

      Ese es el ángulo que desconocemos por no mirar hacia arriba.

      Gracias por el comentario, Javier.

      Ángel

      Responder

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Últimas entradas

Últimos comentarios

Te puede interesar

merodeando a los obispos de la vida

merodeando a los obispos de la vida

Los obispos de la vida van por el run con la cabeza más alta que los demás, sin saber que tener la cabeza alta es otra cosa bien distinta, que cada fallo es una elevación. La vida se ejerce en libertad, con aciertos, pero también con errores, con zancadillas que...

lo que soy

lo que soy

No soy soldado de nadie, soy mi propio soldado, jinete de mí zarandeado sin excusas. El valor de unas decisiones arriesgadas entre la neblina de mi pensamiento reordenándose a cada instante en una vanguardia ficticia creada por un instigador engreído sin esperanza....

mi sol

mi sol

Nací en una cárcel del destino, y a medida que pasaba el tiempo, cambiaban mi ser a una celda de castigo cada vez peor. Un destello de sol, de vez en cuando. Existe la suerte, pero mi soledad es estudiada está hecha de límites. Estoy desarrollado en la inmovilización...

reencuentro

reencuentro

Un buen jinete sabe que su caballo obedece por acuerdo, pero algunos pacen como caballos solos viviendo en un establo universal temerosos de Dios, sin el viento en la cara, ni el agua fresca del río en los pies. Y dentro de ese establo se cruzan distraídos, familias...

la nueva era

la nueva era

Todo en la vida se ha convertido en intereses. Las emociones, los sentimientos, el miedo, los anhelos. Los padecimientos son infinitos, como ellos, que son infinitos, les gusta lo infinito y la IA querrá serlo. Llega el monopolio del sufrimiento y tienen el antídoto...