He leído unas cuantas críticas sobre el concierto de Steven Wilson donde se hace más hincapié en que no se podía sacar fotos que en el plano musical. Por mi parte disfrutar de un concierto sin un mar de pantallas destellantes y de brazos levantados molestando con sus teléfonos me parece algo maravilloso; me lleva a mi juventud, donde la peña estaba más por la música que por hacer un documental sobre lo que están «viendo». El artista no quiere fotos, ni filmaciones, pues punto, tampoco de la prensa, pues perfecto, ¡se va a escuchar música! Uno cuando va al cine o la opera ¡no va hacer fotos que yo sepa!
En el plan musical que es a lo que realmente se iba, solo hay un calificativo, perfección y buen gusto. Un sonido brutal de perfecto en una sala con reputación de sonar como el c**o, consigue que suene perfecto en cualquier punto que te encuentres. Una primera parte de 45 mn que recoge en su integralidad su último trabajo «The Overview» donde tanto el aspecto visual como el musical cobran un gran protagonismo. La ejecución eleva al espectador a un viaje espacial, futurista, lleno de belleza y con un poder hipnótico que el disco no llega a conseguir con tanta intensidad.
Tras un descanso de 20mn, una segunda parte con temas de prácticamente toda la discografía de Wilson y un par de temas de Porcupine Tree, que para sorpresa de muchos eran de sus principios y no de su época de esplendor, cosa que me pareció maravillosa, escuchar «Voyage 34» y «Dislocated Day «, un par de composiciones más olvidadas en la mente, y, sobre todo, menos interpretadas que los temas de discos como «In Absenta» y/o «Deadwing».
La propuesta de Wilson es siempre renovarse y sin repeticiones, y, tras haberle visto muchas veces, me sigue sorprendiendo y maravillando tanto en su perfecta ejecución musical, como en su perfecta mezcla de pop de grandes alturas con ese progresivo de tintes añejos donde se entremezclan sonidos de jazz fusión al más puro estilo Weather Report de mano a Adam Holzman, y a paisajes sonoros Floydianos con guiños a Level 42 o Tears for Fears con el bajo de Nick Beggs para su enfoque a la hora de interpretar los temas más «comerciales».
Tras un set list que va siempre para arriba, llegamos al tramo final apoteósico y arrollador con «Harmonie Korine» , «Vermilloncore», «Ancestral» que te dejan flotando en una nube espacial. Una segunda parte que ha prescindido más del aspecto visual y cuenta con un Wilson cercano, bromista con su típico humor británico y donde la banda lo da todo como un último aliento.
La banda terminó su concierto y su gira europea de la manera más maravillosa que se podía hacer, con esa obra de arte que te pone los pelos de punta, «The Raven That Refused to Sing». Al final, no necesité ninguna foto, lo tengo grabado en la mente y eso sí que es poderoso.



