No todo en la vida va a la primera. En esta época de clics instantáneos, parece que el arte —una canción, una peli, un libro…— tiene diez segundos o cuatro líneas para engancharte, y si no se pierde en la vorágine del día a día. Como juntaletras, lo padezco, pero, como lector/oyente, lo ejecuto. La primera vez que intenté leer De ratones y hombres llegué exactamente a la página 4. Infumable. No era para mí. Lo retomé más de una década después, sin mucha fe y, para mi sorpresa, me lo bebí de un trago, todo un día leyendo. Con Astter me ha pasado algo parecido. Lo escuché y me pareció un buen disco, pero no estaba con las neuronas en conexión. A medida que han pasado los meses y me lo he cribado unas cuantas veces, me va gustando más a cada vuelta que le doy. Un, dos, tres… ¡Astter!

Esquizofrenia. Empieza con susurros destructivos. Tiene esa aura perturbadora, salvando las distancias estéticas y temáticas, con Bondad o malicia, de los raperos Falsalarma (magnífico tema, y magnífico disco, por cierto). Ese tipo de susurro que tiene más decibelios dentro de la cabeza que la sirena de un transatlántico. Un riff de guitarra y la sala de máquinas al galope. La viga maestra de los granadinos me recuerda a Disturbed, por lo menos al principio. En cuanto empiezan las estrofas giran un poco a otro tipo de metal, más épico. El puente, ese riff primigenio, es como un puñetazo en la cara, como si Sepultura hubiera conocido a Blind Guardian. La temática de las letras me lleva a mis coleguis Rabia Pérez. Música muy pesada en el guitarreo, pero letras casi casi de cantautora, a lo Joan Baez. Por fin todo ese rollo del heavy sólo para metal machos que presumen de las groupies que se han calzado parece disolverse en el aire. Ahora tenemos a una mujer mandando (bueno, una banda no tiene necesariamente que ser jerárquica, pero tú ya me entiendes), y tratando un tema de los espinosos. No porque esté más en boga en los últimos tiempos es cómodo hablar de temas de salud mental. El último medio minuto nos deja un bajo revienta tripas. Los tabardazos de las cinco cuerdas en medio de la distorsión. En honor a Jason Newsted, me ha llegado al corazoncito.

Ansiedad. Bianca enseñando los dientes, más bien aullando como una loba en mitad de la estepa, José y Esteban, sobre el entramado de Ricardo, creando una base sónica pesada y potente, y Manu reducido a un plato. Tres latidos y de repente tenemos una batería corriendo como un caballo pura sangre en la última curva del Derby de Kentucky, una sección de cuerda que saca humo a las púas, y una voz que parece arrastrada por este tsunami sónico, hasta que volvemos a la frase inicial que hace de estribillo. Esta ha girado un poco al hard rock. Estoy pensando, sobre todo en el punteo, en los MetallicA del pelo corto: Esteban es puro Kirk Hammett. También tienen ese toque a Diamond Head… a mí me llevan a mi preadolescencia, a mis propios orígenes como metalero —de los buenos, de los que llevaban el pelo largo y no se duchaban—. Esa alternancia entre velocidad de las estrofas, y platos grandes en los estribillos, de riff poderosos y acordes largos… esa forma de cantar, casi desesperada de Bianca… esos punteos… si son capaces de defenderlos en directo con la misma fuerza que en el estudio, tenemos una banda de las grandes.

Cenizas. Alguien se ha estado viendo El bueno, el feo y el malo. Si ese punteíllo inicial a lo The ecstasy of gold no tiene un rollo Morricone, no me quito el poncho de Clint Eastwood. Mientras Esteban puntea, José y Ricardo lanzan un medio tempo, subrayado por los platos de Manu. No todo en el metal es correr, hay veces que es mejor ir despacio y hacer napalm. Las estrofas se quedan sin distorsión, con lo que pasa a ser una balada. Balada del metal, a lo Still loving you, una canción fresquísima de unos desconocidos Scorpions, casi inédita en la radio de los curas. Blasfemias aparte, me llama la atención Bianca. Es como si fuera parte de una ópera-rock, como si se hubieran basado en el Fausto, de Goethe, o en la Teogonía, de (seudo, que se la atribuyen a alguien muerto un siglo antes) Apoldoro, y la hubieran convertido en una pieza, una parte de la historia. Por ejemplo, la del Ave Fénix, o los últimos estertores de Heracles. El caso es que su voz, normalmente muy melódica, intercala ciertos tramos de guturales —vale que no es Max Cavalera, pero crea un contraste muy eficaz—, que da fuerza a esa suerte de intercambio.

Estrella. Es la versión guitarrera del poderoso bajo de My friendo f misery. Si saben que idolatro a Newsted, ¿para qué me invitan? Un espejismo, porque en treinta segundos estamos intercambiando estrofas rápidas con estribillos contundentes. Ese dualismo curioso bajo la voz de Bianca, que se enfoca en su faceta más melódica y poderosa. Me gusta el guitarreo de fondo, de caballo trotón, a partir de la segunda estrofa. Me sigue recordando al Mefistófeles de Goethe ese intercambio de voces melódicas y guturales de Bianca. También tengo en mente historias de la mitología griega, como Orfeo por ejemplo, huyendo del Hades con Eurídice.

Mi realidad. Última parada. Suena un poco al riff de Sulfer, de Slipknot, pero tiene un aura más power metal, tipo Manowar, o los Iron Maiden de The Trooper. Una sección de cuerda cuidadosamente trenzada a la batería para formar esa locomotora donde Bianca lanza todo lo que tiene. Es una receta clara en el esqueleto de la banda, pero no quiero dar a entender que suene igual. Astter no fotocopia canciones. Además, las letras recorren temas diferentes, enmarcados en la lucha por la libertad, por zafarse de miedos, angustias y ansiedades… vamos, por librarse del contexto del capitalismo agonizante de lo que llevamos de siglo XXI.

Me ha costado unas cuantas escuchas conectar al nivel lo suficientemente profundo que estos cinco artistas se merecen, pero el viaje, al menos para mí, ha merecido sobradamente la pena. Para los creyentes en la religión de los guitarrazos y la destrucción, enlaces de la banda:

Web https://www.asttermetal.com/

Facebook https://www.facebook.com/ASTTERmetal

Spotify https://open.spotify.com/artist/2Ch4GYMv1onUucKUYI8xOC?si=_dqvzQDHQ7WJ_9jE2oXp2Q

Youtube https://www.youtube.com/channel/UCXOQ0qTRw0B9-7UqMnIW0vQ

Instragram https://www.instagram.com/astter_metal/

TikTok https://www.tiktok.com/@asttermetal?fbclid=IwAR0IsSb4a0GCk5cFE7CjQ7FpzmIjg4xfAZowRpTOBHHbFsgIuVJD0hFPinI

management@risingrock.es    619 75 53 26

Astter – Cenizas (2023)

by: Teodoro Balmaseda

by: Teodoro Balmaseda

Escritor de ficción y crítico desde la admiración. Si te gustan mis reseñas, prueba 'Buscando oro' en tu librería o ebook.

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