«Fue el mejor concierto que había visto en la vida: tan preciso y bien coreografiado que parecía de otro planeta, de un planeta lleno de gente increíble». Esta frase del gran David Byrne sirve para definir la magia de los directos, aunque, a buen seguro, cada uno de nosotros siente cosas distintas al asistir a un concierto.

Cuando Dylan me sonrió responde a la voluntad de bucear en un universo de fantasías sonoras y surge desde la convicción de que la música no solo se escucha. Imbricadas las palabras y las melodías conforman el eje de estos relatos. La primera vez. Las peripecias que suponía comprar entradas. La relevancia de la radio y de los medios especializados como cicerones culturales. ¿La nouvelle chanson o el sonido Manchester? Nuestra faceta oculta como groupie de turno. El hecho de hipotecarse para acudir a un concierto en el extranjero. La simpatía que despiertan los artistas de culto. ¿La amistad con Dylan? Soñar despierto durante años para ver a nuestro artista preferido sobre las tablas.

 

Editorial, Ópera Prima.

by: Laurent Berger

by: Laurent Berger

Tsi – Na – Pah estudió Bellas Artes y más tarde cocina. Actualmente recorriendo Andalucía vendiendo y comprando viejos vinilos. Apasionado del rock progresivo y del rock americano de los setenta. Colaborador en distintas revistas musicales y tiendas de música en la época donde se vendía música de verdad.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Últimas entradas

Últimos comentarios

Te puede interesar

Merodeando al ajedrez de la vida

Merodeando al ajedrez de la vida

Todos, o, mejor dicho, casi todos, nos vamos haciendo hábiles en el ajedrez de la vida. Lo digo para ver si alguien se lo cree. El ajedrez consiste en esto, en variar las opciones de salida sobre la marcha. Los menos, nos vamos adaptando a las jugadas del oponente, —o...

El Gato Negro – Edgar Allan Poe

El Gato Negro – Edgar Allan Poe

Aunque sea el más escandaloso, y, sin embargo, más sencillo relato que estoy a punto de escribir, no pretendo ni solicito opinión. Loco de hecho estaría si lo esperase en el caso de que mis propios sentidos rechazaran su propia convicción. Mas loco no estoy —y con...

La traducción constructora

La traducción constructora

Hace un par de años o tres, un profesor que tuve en el máster que realicé en la escuela Billar de Letras me dijo que yo era traductor constructor. Me daba cuenta de que dominaba más o menos bien la traducción, pero no me clasificaba en ninguna clase de esta labor como...