Si os gusta la música de Pink Floyd, pero os cae gordo Roger Waters… No sigáis leyendo e iros a un puñetero bar. Casi parafraseando el pequeño discurso de Waters al inicio del show, quiero empezar con la crónica de algo más que un concierto. 

En unas líneas, simplemente, pasar por encima en lo referente a lo político que está dando qué hablar sobre Waters. Recalcar que Roger, lo que nos está diciendo no es algo político, y prueba de ello, es que nunca utilizó esa palabra a lo largo de las tres horas que duró el viaje cósmico que nos ofrece.

Simplemente es un hombre en el invierno de su vida que lucha como un joven jabato por los derechos civiles más básicos, y hace hincapié a lo largo de todo su show a diferentes mensajes que cualquier persona con dos dedos de frente debería entender… Es básico y necesario que, en una sociedad atontada por las redes sociales, alguien alce la voz contra tantas injusticias. Sobre todo, conocer la historia de un músico que siempre militó en defensa de los oprimidos, que es fan de Dylan por justamente aquel posicionamiento tan similar que tuvo al inicio de su carrera.

Un Bob Dylan del cual habló, de su admiración y su amor por el tema “Sad Eyed Lady of the Lowlands” del cual contó que robó algunas palabras e ideas para el tema “The Bar”. Roger es el lobo alfa, y hace aullar a su manada; quiere que luchemos, que no seamos ni ovejas, ni cerdos, que si no nos gusta lo que dice, nos vayamos a un puñetero bar. Pero no al del abrevadero del palacio de deportes, sino al que tiene improvisado sobre el escenario con un piano y una botella de mezcal sobre él.

Un bar imaginario donde la gente se reuniría y hablaría de sus diferencias en vez de matarse unos a otros. Las pantallas, sirven tanto como para dejar volar nuestra imaginación, como para recordarnos a semejanza de un telediario las crueldades que es capaz de hacer el ser humano sin ninguna justificación, de pedir libertad por todos los colectivos y razas oprimidos, de dejar claro que no es anti semita… ¡Y muchos se molestan por esto! ¿Por qué? ¿Tienen algo que reprocharse? La música esta allí, sublime, desde el inicio con un “Comfortably Numb” post apocalíptico, que molesta a los puristas ya que no han escuchado el magnífico solo de Gilmour, la nueva lectura que Waters otorga al tema es perfecta para el inicio y es un lavado de cara que si uno deja sus prejuicios de lado podrá realmente apreciar. Su ex- compañero, su ex- amigo escupe sobre él por mediación de su mujer… cómo quieren que le incluya en las fotos de la banda que recorren las pantallas. Porque debería tener un recuerdo con él. De situaciones como esta, Shakira saca temas superventas ¡y nadie dice nada!

Roger fundó Pink Floyd junto a Syd Barrett y lo deja bien claro. David y Roger son como una vieja pareja que se aman y se odian. No es nuestro problema, porque está la música, esa música impresionante, con una puesta en escena sublime, un sonido perfecto.

Roger deja claro que es su show. Incluye temas de su carrera en solitario sin olvidar las caras B de los discos más emblemáticos de los Floyd.

Respaldados por unos secuaces que hacen olvidar que ni Mason, ni Wright, ni Gilmour están junto a él, es más, tiene el acierto de dejar el protagonismo a un soberbio Jonathan Wilson a la hora de cantar “Money“ y “Us and Them”, debería también haberle dejado hacerlo en “Wish you Where Here” en mi opinión. “Into the Flesh” nos vuelve a transportar al Roger más egomaníaco, al déspota enfundado en su guardapolvo de cuero negro, con una puesta en escena digna de Cecil B DeMille,  “Run Like Hell” ruge como un dragón del apocalipsis.

Uno cierra los ojos, o penetra en esas inmensas pantallas led durante tres horas, y siente cómo se le eriza el vello, cómo una lágrima va surcando las mejillas mientras retumba por todos los lados como un mantra esa letanía tan fascinante que es “Eclipse”.

All that you touch
All that you see
All that you taste
All you feel.

All that you love
All that you hate
All you distrust
All you save.

All that you give
All that you deal
All that you buy,
beg, borrow or steal.

All you create
All you destroy
All that you do
All that you say.

All that you eat
And everyone you meet
All that you slight
And everyone you fight.

All that is now
All that is gone
All that’s to come
and everything under the sun is in tune
but the sun is eclipsed by the moon.

Aquí, en ese preciso momento se podía haber terminado el espectáculo, que ya habíamos alcanzado la luna, justamente, pero Waters reduce ese espacio enorme que es un pabellón deportivo a un simple y acogedor bar en donde se juntan todos para retomar el tema “The Bar” y como coda final el “Outside The Wall” todo ello en blanco y negro, sin artificios, despidiéndose de su público posiblemente por última vez. 

 

Cada músico que le ha acompañado, arropado sobre el escenario , que le ha abrazado literalmente, es presentado con cariño mientras encaran en un desfile de adiós el camino hacia los vestuarios sin dejar de tocar mientras atraviesan la fosa entre el público.

Algunos ya se levantan, ansiosos de mover sus traseros hacia sus confortables casas. Pero Roger no lo permite, en las pantallas podemos ver como desde bambalinas siguen tocando con una sonrisa de oreja a oreja. Un final simple, humano, para despedir un concierto grandioso e insuperable, con una música que es historia de la humanidad.

by: Laurent Berger

by: Laurent Berger

Tsi – Na – Pah estudió Bellas Artes y más tarde cocina. Actualmente recorriendo Andalucía vendiendo y comprando viejos vinilos. Apasionado del rock progresivo y del rock americano de los setenta. Colaborador en distintas revistas musicales y tiendas de música en la época donde se vendía música de verdad.

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