La nueva era nos atropelló. Esta no va a ser la época de la tecnología, de los avances, del perpetuo estado ‘encantada de conocerse’ que ha tenido siempre la humanidad, centro del universo y dominio feudal del planeta… Esta va a ser la era del individualismo.

Cuarenta años martilleando que cualquier cosa que suene a organización, a colectivo, es ese comunismo quemaconventos que va a terminar con la civilización ha provocado que cualquier cosa que suene a grupo produzca un rechazo inmediato. Ni qué decir tiene que el progresivo aburguesamiento de los sindicatos mayoritarios hasta convertirse en un brazo más del ente público ha influido decisivamente en esa pérdida de conciencia, no sólo social, sino de cualquier cosa que suene a conjunto de personas. Si algo afecta a un grupo de personas, da igual el tamaño del grupo, se convierte en un tema común…ismo. Capillas ardiendo, nos quitan las casas, censuran el WhatsApp, uniforme por decreto, gulags cada diez kilómetros…

Toda la mejora tecnológica está premeditadamente diseñada para aislar. Lo pintan como un acercamiento global, como si el mundo fuera un gran barrio, pero está pensado para que haya el mínimo contacto humano indispensable. Televisión en streaming, videojuegos, un catálogo infinito de películas… que pueden consumirse desde cualquier dispositivo y en cualquier momento, inmediato, sin esperas… pero fomentando la soledad. Redes sociales que te permiten tener diez mil amigos, de los que conoces en persona a pocas decenas y de los cuales no tratas habitualmente ni con seis.

Un nuevo siglo donde importa más la foto de cualquier evento que el evento en sí. Si se te ha muerto la abuela, hazte un selfie con la mujer aún de cuerpo presente. Sonriendo, o poniendo morritos, ¿cómo vamos a saber si no lo que te ha pasado? Relaciones superficiales, forjadas en pleno silencio mientras se teclea frenéticamente en el móvil, pero una boda a todo trapo… llegan vacaciones, llega Navidad, llega un confinamiento, y se atascan los juzgados con divorcios. Amistades superficiales, en cuanto se les pide un poco de profundidad… bloquear contacto. Nos pasamos el año sin ver a nadie de la familia, nos juntamos para comer por ser una fecha especial… y terminamos a hostias. “Vivimos en un mundo donde el funeral importa más que el muerto, la boda más que el amor y el físico más que el intelecto. Vivimos en la cultura del envase, que desprecia el contenido”. Eduardo Galeano.

Este nuevo siglo nos quiere solitarios, egoístas y egocéntricos, y todo funciona… hasta que hay un problema. A nadie le importa si tu casero no arregla el piso donde malvives, si en tu trabajo tienes que hacer horas que no cobras, o si la eléctrica te está cobrando de más. Es lo de menos que haya cientos, miles de afectados en la misma situación que tú. ¿Qué quieres, destruir todo? De aquí a organizarnos en soviets, hay medio paso. Nada colectivo, todo individual. Así si tienes que enfrentarte por vía judicial tienes que pasar un vía crucis en el sentido estricto: tú, solito en el mundo porque al de la toga que se sienta a tu lado se la bufa vilmente lo que sea de ti, una cruz que pesa como un muerto, y un monte Calvario que subir. Aunque ganes, y es complicado de narices, tu caso será un granito de arena en medio de una playa, pero la descomposición de esta cultura que tantas cunetas llenas nos ha costado mantener seguirá un poco más lejos. Y la banca, las grandes empresas, eléctricas, telefónicas y demás seguirán viviendo la vida loca en esta reinvención de sistema feudal con medios electrónicos.

Vayamos al apartado laboral. ¿Cuál es la reacción? Eres plenamente consciente no sólo de que no te vas a jubilar en tu puesto de trabajo, sino también de tus nulas probabilidades de medrar o aspirar a mejores condiciones, así que lo haces todo con toda la parsimonia del mundo, y si te echan, pues que te echen. Total, en cuanto fueras a hacer el año estabas en la calle igual…

No quedan profesionales en casi nada. Sólo queda gente quemada que está haciendo tiempo para irse a casa y olvidarse de todo. Abogados que no quieren pleitos, comprar nuevo antes que arreglar, así no hay que pensar. Un vistazo, un bufido por la nariz, que denote fastidio, y solución en tres palabras: “se habrá estropeado”. Obsolescencia programada y pasotismo adquirido, la combinación perfecta para hacer un vertedero de tamaño continental. Mientras tanto, queremos algo fácil, cómodo y mecánico, que no de quebraderos de cabeza.

Quizá este 2020 no es el fin del mundo que marcaban los mayas. A lo mejor es simplemente un cambio, una especie de juego de las sillas donde la música ha terminado y todo va a sacudirse un poco para crear algo bueno. Estamos en un neofeudalismo donde la guerra de clases es un término antisistema (pero en plena vigencia, en cualquier país el 1% más rico tiene más dinero que el 70% más pobre) o la solidaridad es vilipendiada en pos del “por la caridad entró la peste”. De camino a Los santos inocentes, Milana, bonita, Milana, preciosa.

by: Teodoro Balmaseda

by: Teodoro Balmaseda

Escritor de ficción y crítico desde la admiración. Si te gustan mis reseñas, prueba 'Buscando oro' en tu librería o ebook.

17 Comentarios

  1. narciso de alfonso

    Teo, gracias por este artículo.

    No sé yo si individualismo se contrapone a organización, colectivo o grupo;
    no sé si se puede asimilar a soledad, egocentrismo o egoísmo:
    parece tratarse de una categoría más radical, que permite al individualista agruparse sin perderlo,
    y que posiblemente no significa que un egocéntrico sea individualista sin remedio.

    gracias

    narciso de alfonso

    Responder
  2. Teodoro

    Buenas tardes, Alfonso
    Primero de todo, gracias a ti por tu respuesta. No tenía en mente hacer una contraposición de ciento ochenta grados entre individualismo y colectivismo, pero lo cierto es que en el sentido que lo digo lo veo claro. Todo separado, dividido lo máximo posible, colectivos afectados por algo que no dejan de ser individuos frustrados y resignados, en lugar de ser un grupo que podría revertir la situación.
    Y en el tema económico/laboral, la maldita picaresca como reacción, como salida por la tangente, a todas estas situaciones tan modernas.
    Seguro que hay una escala de cientos de grises entre individualismo y egocentrismo y ese colectivismo que suena a comunismo destruye imperios, pero en la práctica, pesan más esos cuarenta años de machaque judeomasónico que el pragmatismo del «juntos somos más fuertes», aunque ese juntos fuera meramente interesado.
    De nuevo, gracias y un saludo.

    Responder
  3. narciso de alfonso

    Gracias por tu respuesta. Te decía que el individualismo parece algo más radical por ser cualitativo,
    sin escalas de grises ni grados de contraposición: es decir, no sé cuál es el opuesto al individuo, tal vez
    otro individuo, pero no un grupo, que pertenece a una categoría derivada del individuo.
    En el mismo sentido, creo que se mezclan modalidades de conocimiento si se dice que un individuo está frustrado o resignado: pasamos de la abstracción mental a un particular concreto.
    Ya ves, de entrada sólo me interesa a cuál de estas opciones te refieres.
    Gracias, Teo.

    narciso de alfonso

    Responder
  4. Teodoro

    Lo que yo intentaba plasmar es la cadena de acontecimientos: lo común es malo, ergo yo a lo mío, después tengo un problema y nadie me ayuda, así que me resigno, o me frustro.
    Claro que hay escala de grises, pero yo estoy intentando reflejar ese proceso de pensamiento, jugando todo el rato desde algo general a un tema particular y viceversa.
    El individualismo no es malo, o bueno. Es la ausencia de solidaridad, de energía, la desidia… lo que tiene un efecto nocivo en la psicología personal y social.
    Espero haberme explicado pasablemente.
    Un abrazo, Narciso.

    Responder
  5. Ángel

    A ver si os entiendo a los dos.
    Resumiendo:

    Teo está hablando de vivir en comunidad como opción.
    En contraposición estaría el individualismo, como forma de vivir distinta, u opuesta.

    Aunque se puede conservar el individualismo, viviendo en comunidad.
    Según Narciso.

    ¿Es así?

    Ángel

    Responder
  6. narciso de alfonso

    Teo: como creo que ninguno de los dos queremos tener la razón,
    podemos ir con calma.
    Todo es individual (no individualista, claro), incluso un átomo
    tiene su individualidad y se hace valer en el universo.

    Es decir: la individualidad, que significa que algo o alguien es indiviso, no dividido,
    es necesaria.

    Lo común por definición es lo social, no sé si lo social es malo, como dices.

    Pero lo común, que es lo social, es de individuos, que son individuales:

    se me escapa en qué modalidades de agrupamiento se considera malo lo común,

    no parece que haya un dilema, porque no cabe entre individuo y social.

    gracias Teo

    narciso

    Responder
  7. Teodoro

    Digamos que todos somos a la vez individuales y comunes. Cuarenta años de «lo común es comunismo, una amenaza para todo lo conocido» ha logrado que esa sensación de grupo (por tu gremio, tu clase social, tu vecindario…) pase a un segundo plano.
    Esta época quiere también resultados inmediatos o antes, lo que hace que un planteamiento de lucha (una huelga, una demanda, una protesta…) se vean como eternidades que no valen la pena. Si puedes te marchas, y si no, pues más picaresca. De ahí el «no quedan profesionales de nada». Esta mañana en una tienda pido algo.
    -Aquí no. Adiós.
    No me ha dado tiempo ni a explicarme. Es lo que hay, gente quemada que pasa de todo.

    Responder
  8. Teodoro

    Ángel. Yo estaba haciendo una reflexión desde un punto de vista temporal. Antes (no hace tanto tiempo) no era extraño que si tenías problemas en el curro, miraras alrededor y, si había más gente igual, se hacía presión de grupo. Por eso había muchas agrupaciones activas (tipo consumidores…). Ahora las asociaciones braman porque nadie se molesta en nada. La gente va con su problema y no se vuelve a saber de ellos… pero es que las propias asociaciones se molestan poco. A lo que iba de gente quemada, desmotivada…

    El individualismo está bien. Al fin y al cabo has venido solo al mundo, y solo te vas a ir. Lo que no está bien es esa coletilla de «el que venga por detrás, que acelere», que es lo que, en mi opinión, marca esta época.

    Responder
  9. Ángel

    Te entiendo…Es verdad que esto es un sálvese quien pueda desde hace tiempo.

    Ángel

    Responder
  10. narciso de alfonso

    Teo: yo empecé a decir, hace 10 o 12 años, que la consigna imperante era -y es- la de `sálvese quien pueda’,
    que sería propia de un naufragio insolidario.
    Creo que tenemos que revisar o repasar la historia no tan reciente; desde luego, si con la actitud individualista
    haces referencia a la de los últimos años -provenga de los 40 años fascistas o de donde sea- en efecto, también
    creo que es anómala, inhumana en un sentido muy serio y muy grave: la pérdida de lo humano por lo que vale la
    pena vivir la vida.

    Pero como también creo que es circunstancial o coyuntural, aunque parezca durar en exceso, te proponía
    esa toma de conciencia histórica, si es que, como yo, necesitas revisarla.
    Te hablo de un repaso desde el siglo XVIII, por ejemplo, hasta la actualidad, que coincida con la aparición
    de la sociología científica y con la producción social, por ejemplo.

    Gracias.

    narciso de alfonso

    Responder
  11. Teodoro

    Narciso. Poniendo como pistoletazo de salida la revolución industrial, desde luego se ve clarísimo el proceso de individualización que menciono, esa tendencia al «sálvese quien pueda», pero también es cierto que la cultura en otros países no es como aquí. El dicho de «el deporte nacional es la envidia» no es baladí, lo que ha hecho que este capitalismo descarnado cale hasta el tuétano. La única diferencia es que antes se tenía paciencia para esperar el desarrollo de acontecimientos y ahora se pierde el interés en cualquier cosa que dure más de tres segundos. En fin, es la época que nos ha tocado vivir…

    Responder
  12. narciso de alfonso

    Creo que estamos de acuerdo en que los males de la época son tremendos;
    quizá por eso no valoro mucho el individualismo: hablas de la pérdida del sentido de grupo,
    pero al parecer, el gregarismo se ha desarrollado hasta alcanzar características
    poco humanas ( ). Los hombres quieren ser libres, dicen, pero en cuanto los dejas solos,
    empiezan a imitarse unos a otros.
    Uno mismo no es mejor, no se trata de salvarse, claro, sino de entender un poco más.

    Se dice hace ya muchos años que esta civilización está agotada y que vamos hacia
    la sociedad del conocimiento, pero lo cierto es que ni se muere ni cenamos.

    Gracias, Teo.

    narciso

    Responder
  13. Ángel

    Umm. qué interesante…

    Estar juntos pero sin diluirnos.

    Ángel

    Responder
  14. Teodoro

    Creo que eran los eclécticos, aunque igual fallo en el nombre, los que decían que la vida era una fuente con dos caños: uno daba miel y el otro agua. Si sólo bebes agua es una existencia sosa, y si sólo bebes miel te empalagas, así que hay que buscar ese equilibrio.
    Tan malo es que desaparezcas por entregarte en cuerpo y alma al colectivo como que no te cortes ni las uñas por cualquier tema colectivo, aunque esta última trae abusos tremendos por parte de gente que, gracias a estas actitudes, ahora está por encima de la ley.
    Y, como he escrito, todo va bien, hasta que te afecta. Esto lo digo desde la frustración extrema de vivir un tema que se solucionaba con una acción colectiva en condiciones, y no, la gente prefiere irse.

    Responder
  15. narciso de alfonso

    Teo, se dice que, de entrada, no somos justos, sino injustos, lo que parece extraño. No hay algo como
    una justicia natural, nos elegimos antes y mejor y con más beneficio a nosotros mismos, no buscamos
    la igualdad con los demás: pero hablo de personas normalitas, que tienen amigos y simpatías, es decir,
    con una actitud abierta a los demás.
    Naturalmente, se dice, no somos justos, o mejor, no somos éticos de entrada. La ética no se puede
    suponer. A mí me resulta todavía extraño que seamos tan escasos, por decirlo así.

    narciso

    Responder
  16. narciso de alfonso

    Teo: los sociólogos vienen a decir que las organizaciones primarias, es decir, la familia y la escuela
    sobre todo, son el paradigma de lo que podría [o debería] ser la sociedad entera, pero ya con las
    organizaciones secundarias, el paradigma se incumple por completo: son contraparadigmáticas.
    Creo que estamos de acuerdo en que ahora el panorama es desolador, una especie de final que no
    termina. También los sociólogos son los que dicen que lo nuevo, la innovación, ya está, pero
    como novedad, llega sola, sin contexto, y es mucho más difícil detectarla. Claro que hace años
    que lo dicen y la novedad no acaba de mostrase de ninguna manera, pero eso no significa
    que no esté o incluso que esté cada vez más, pero al no mover entorno, nos pasa desapercibida.

    un saludo

    gracias

    narciso

    Responder
  17. Teodoro

    Punto interesante, lo que comentas. A lo mejor es que simplemente está cambiando el concepto de sociedad, de grupos, de colectivos…
    Ahora, esa novedad en las relaciones humanas, en vez de ser algo esperanzador, nos trae sordera en orejas ajenas.
    Por suerte, soy un dinosaurio, me atrincheraré y viviré a mi manera, enconado en mis principios.

    Responder

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