Una noche de verano tuve la suerte de conversar con Mike Vernon en una entrevista que se publicó hace algún tiempo en esta casa. Fue mágico hablar de Chicken Shack, Fleetwood Mac, Mayall y tantos otros que este hombre produjo. Vernon, para quienes no lo sepan es el “godfather” de la producción del Blues Británico y fundador del sello Blue Horizon. En 1966 produjo, enfundado en una preciosa portada con una fotografía de David Wedgbury, el disco que marcaría el camino a seguir para el blues hecho por blancos.

Estamos en 1966 y “John Mayall with Eric Clapton” está en las tiendas; un disco también llamado “Beano” por el cómic que sostiene Clapton entre sus manos. Junto a Mayal y Clapton , están uno de los futuros fundadores de Fleetwood Mac; John McVie,  y Hughie Flint en la batería. Unos tipejos blancos que se creen negros retoman el cancionero de blues man del delta sin temer a la ira de los dioses, es mas consiguen camelarse a los dioses y a cualquiera que se ponga este disco entre las dos orejas. La guitarra de Clapton fluye como un río aun sin contaminar, su Les Paul se queja, se empareja con el Hammond que se deja encandilar por la armónica y la quejumbrosa pero calurosa voz de Mayall.

Revisan a Otis Rush, Willie Dixon, King-Thompson, Ray Charles con su “What I’d Say”, con es riff del Day tripper de los Beatles intercalado. Pero también unen fuerza en “Double Crossing Time”, único titulo compuesto por Mayal/Clapton. Eric canta en “Ramblin’ On My Mind” de Robert Johnson ademas de la original de Mayall “Key to Love”. El disco es la perfecta alquimia del swing , el blues y la magia del rock, el santo Grial que brilla deslumbrando a creyentes y neófitos. Un “Instant Classic” desde el primer minuto, la consagración del Papa del blues blanco junto a unos jóvenes dioses dispuestos a ser intocables. Están escribiendo historia y aun no lo saben , se dejan llevar por su amor a esa música que nació al otro lado del océano. Es un sonido nuevo que se convertirá en los cimientos para miles de grupos que seguirán su estela.

Es posiblemente el disco más importante de la historia del blues británico y seria el único disco que harían juntos Mayall y Clapton, pero fue suficiente para convertirse en “Clapton is God” gracias a su Gibson Les Paul Standard de 1959. John Mayall demuestra su originalidad en abordar temas tan alejados al espíritu británico como es el Blues. El disco no solo contiene magnifica partes de guitarras también excelentes arreglos de vientos, solo tienen que escuchar “Have you heard” un esplendido Blues cosecha del propio Mayall.

Justamente al otro lado del océano otros blancuchos se atreven a coger el tesoro del Delta! Paul Butterfield y Elvin Bishop junto a Jerome Arnold y Sam Laylanzan su segundo trabajo llamado “East-West” bajo el nombre de “The Butterfield Blues Band”. Ellos tienen algo que no poseen los Bluesbreakers, Buttefield procede de Chicago y Arnold y Lay han acompañado previamente al inconmensurable Howlin Wolf. Ademas, si los Ingleses tienen a Clapton, para este disco Mike Bloomfield hace su entrada en la banda. La portada del álbum, en la que podemos ver a los componentes del grupo, se fotografió en el Museo de Ciencia e Industria de Chicago.

Graban el disco en el templo del blues de Chicago , en los estudios Chess, pero Lay cae enfermo y es remplazado por Billy Davenport. Bloomfield y Bishop se reparten los solos, un duelo de titanes llamados hacer historia. La banda facturan su típico Chicago Blues, pero también empiezan a explorar otras sendas aun vírgenes, incorporando estructuras del Raga indio, improvisaciones apropiadas del Jazz y abren la puerta de la psicodelia creando de esta manera el acid rock. Y es que en términos de substancias alucinógenas el de los Bluesbreakers seria mas un viaje de THC y el de los Butterfield de LSD.

A ambos discos les unen el Blues, la música de los “negros”, pero también el rock puramente blanco; los dos son cruciales para cada país, muchos grupos británicos tomaran ejemplo de lo que hizo Mayall y sus compinches y los grupos americanos tomaran de la Butterfield Blues Band esa libertad de explorar mas allá. Ambos derrumban barreras y construyen nuevos caminos, dos obras maestras que fluyen con una frescura innovadora bebiendo de todas la músicas del mundo.

Sonny Boy Williamson dijo una vez sobre los Yardbirds: “Esos chavales ingleses quieren tocar el blues y tocan el blues tan malamente”. Estos discos prueban que estaba equivocado ademas de servir para que muchos antiguos bluesman volviesen a la palestra.

Posiblemente un par de discos de Blues / Rock más seminales de todos los tiempos, libertad musical y visión
Ambos discos no son un caprichos son una necesidad.

 

 

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