Durante unos días he estado tentado de comprarme una entrada para ver el show de Frank Zappa con su holograma, convenciéndome a mi mismo que el mismo Zappa estaría de acuerdo con esta “fabulosa” idea. Pero una parte de mi me decía que no era ético ni moral ir a ver a un difunto cantar artificialmente para que se lucre unos familiares avariciosos o productoras codiciosas. Es mas o menos el mismo dilema que me impide comprar discos de artistas que lanzan novedades discográficas desde la tumba, véase el claro ejemplo de la gallina de oro de la familia Hendrix o la de similares, que de vivo no aprobaban lo que hacia sus hijos y que de muerto encuentran un filón desenterrando temas inéditos muchas veces sin interés y sobre todo sin el acuerdo de su creador.

Ahora es posible ver a Roy Orbison, a Dio, Tupac Shakur, Maria Callas, etc… ¿Para cuando lo mismo en el cine y una película con un dúo interpretativo Marylin Monroe junto a Scarlett Johansson ? No amigos, no me parece algo muy Rock and Roll, y aun menos algo normal, me parece una tomadura de pelo en toda regla. No se desentierra un mito, al hacerlo deja de serlo. La Callas 41 años después de su muerte, Roy Orbison con su “In Dreams” a lo largo y ancho del planeta. Si ya le costó al bueno de Roy dejar a David Lynch utilizar su tema para Blue Velvet, que pensaría que lo pasearan como un fantasma un hombre tan religioso como él. Dentro de poco le toca el turno a los espectros de Zappa y Amy Whinehouse, estamos viviendo en la era “fake”. Tipos que se lanzan por barrancos y luchan contra monstruos digitalizados o conciertos de fantasmas.

Los hologramas van a ser una parte importante del futuro de la industria del espectáculo gracias a personas sin escrúpulos y espectadores sin criterio o cándidos e ingenuos. La música se ve en directo, live, es como el amor, la comida, el mar, el cielo y las estrellas. Evidentemente que es algo maravilloso hacer revivir algo que ya se fue, pero es jugar con fuego dejar que la imaginación no trabaje mas. De alguna manera es dejarnos un poco mas enajenados y poder dominarnos, hacernos creer que ya no hay limites. ¿Llegaremos a ver partidos de fútbol, o lo que sea con alineaciones de deportistas que dejaron la faz de la tierra hace décadas, viviremos con seres que nos dejaron o amaremos imágenes tridimensionales?

Posiblemente me equivoque y no vea lo increíble y lo magnifico del asunto, el acercarse a la inmortalidad, uno de los deseos y sueños mas recurrentes de la humanidad. Pero es que no se les pregunto a los interesados si querían ofrecer un espectáculo mas. Lo de Frank Zappa tiene muy buena pinta, aunque le rodea un tufo muy maloliente. Coincidiendo con el 25 aniversario de su muerte, Dweezil Zappa su hijo sigue con su batalla contra sus familiares por el uso del legado de su padre, es mas dice que lo del holograma es una mala idea. “No me interesa participar en una gira en la que mi padre estará en el escenario de forma artificial”. !Unos hermanos enfrentados en una batalla legal para ver quien puede usar el nombre de su progenitor en su mayor beneficio! No creo que haya muchos que estarían satisfechos de ver sus familias lanzarse como hienas sobre su patrimonio y su legado.

Lo de los hologramas que parecía una broma macabra o un experimento tecnológico va de camino en ser algo constante donde se exhumara hasta el ultimo ídolo, un ejercicio con una evidente falta de buen gusto. Al ser humano se nos compara siempre con las ovejas, es simple de comprender no hay animal mas dependiente, necesita que el pastor la rescate en cada momento y lo sigue ciegamente, ademas tiene que ir en rebaño siguiendo el camino sin preguntarse donde va.

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