Con veinte minutos más tarde de lo esperado irrumpían sobre el tablado The Soul Jacket. Una entrada sobria y potente, forzando a la música a imponerse: una “Rainbow Pills” llena de energía, arropada por un sonido espectacular de guitarras, el bajo imperante, un Toño en pleno dominio de facultades y una batería que parece que sólo apoya hasta que se come al resto cuando hace falta. 

Apostando por el presente fueron, poco a poco, luciendo en su práctica totalidad Plastic Jail, haciendo bailar hasta al más pasmado con canciones como “Let the Good Times Roll” o “Keep On Fighting”, alardeando, desde la humildad y la tranquilidad del que se siente en casa, de rodaje y grasa. Un sonido impecable y algunas de las mejores canciones que han compuesto -“Everybody Runs” es su nuevo clásico- sirvieron para desarrollar un show que pasó volando

The Soul Jacket dejan bien claro que desde el estudio jamás se les ha ocurrido engañar a nadie. Graban en directo y esto, lo único que puede significar es que, en directo, suenan impecables. Desgranan cada tema dando protagonismo a la columna vertebral de su propuesta, un ritmo soul continuamente presente sobre el que ponen a funcionar el resto de elementos con sumo cuidado y cariño. No hay una nota de más. 

Con espacio para pasajes a lo Grateful Dead durante la primera mitad del show, atmósferas propias de la época dorada de Haight Ashbury -algunas más inspirados que otras-, es en la segunda donde echan el resto, destacando en un espectacular bis “Stampeding Cattle” con protagonismo de los coros, y su clásico “People”, canciones de otra época y otro lugar que brillan en manos de unos vigueses que merecen toda la atención, aplausos y alabanzas que están recibiendo

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