Dough Aldrich poco a poco y a base de un trabajo descomunal se ha colocado como uno de los mejores guitarristas de hard rock de los últimos años. Su carrera le avala, tanto con grandes espadas como Dio o Whitesnake o en dos formaciones punteras de la actualidad hard rockera como son The Dead Daisies y Revolution Saints sin dejar de lado sus discos con Lion, Hurricane, House of Lords y Bad Moon Rising. Un guitarrista con una clase descomunal y una técnica envidiable que además posee algo muy complicado para muchos “guitar heroes” el saber además de lucirse con su talento poner este al servicio de la banda y funcionar perfectamente como guitarrista de grupo que trabaja para él, algo en lo que destaca por ejemplo alguien como Steve Vai. Desde finales de los 90, en 1998 para ser más exactos puso en circulación esta banda junto al vocalista Keith St. John y un año después editaban su primer disco y al siguiente el segundo. Pero la actividad del guitarrista ha mantenido a Burning Rain en  un continuo estado de espera (unido también a que St. John engrosó en las filas de la banda de Ronnie Montrose) y hasta 2013 no se reunían para lanzar su tercer disco.

Ahora en 2019 llega el turno de este “Face the music”. A pesar de que Aldrich se encuentra muy involucrado con The Dead Daisies y Revolution Saints ha sacado tiempo para volver a llamar a Keith St. John y de camino involucrar en este proyecto a Blas Elias (Slaughter) y Brad Lang (Y&T). Burning Rain han conseguido que a pesar de los años que separan un disco de otro estos mantengan un línea que dan esa sensación de continuidad que solo consiguen las bandas cuya insistencia les permite no desfallecer en el intento. Hard rock con mayúsculas es lo que podemos encontrar en este disco donde los riffs marcan línea y la labor vocal de St. John es más que destacable. Efluvios del hard más clásico como ese regustillo blues a veces tan necesario junto a la melodía tan propia de ese hard rock del que Aldrich formó parte en su día. Ese aroma clásico se puede apreciar de manera muy latente en canciones como la inicial “Revolution”, “Beautiful Road” o en “Since I’m loving you” en el que Robert Plant y compañía se hacen presente. Destaca también una canción como “Midnight train” con su potente riff o el bonus acústico “Shelter”. Un gran trabajo para seguir pensando que el hard rock vive y late bien fuerte.

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