De pequeño quería ser equilibrista. Vivir en una caravana, viajar de ciudad en ciudad. Una vez la carpa montada subir por la frágil escala hasta la cima. Cerrar los ojos y adelantar un pie sobre el alambre. Sentir el recogimiento del público. La emoción contenida. Desafiar la gravedad paso a paso, manteniendo el equilibrio con los brazos abiertos mientras algún suspiro se escapaba desde las butacas donde los espectadores no podía apartar los ojos de mi hazaña. Coronar el final y respirar aliviado al son de los aplausos. Saludar con una sonrisa en los labios mientras me recreaba en los rostros aliviados y a la par emocionados de los asistentes. Recoger y pensar en el próximo pueblo. En el próximo paseo por el alambre. Pero la primera vez que me subí a una silla y una sensación de mareo me invadió, comprendí que no alcanzaría la gloria de aquella manera. Tampoco quería meter la cabeza en la boca de ningún león ni convertirme en bala de cañón (aunque carne de cañón acabamos siendo tarde o temprano alguna vez en la vida). No siempre los sueños se cumplen. Otras ni tan siquiera comienzan a rodar si las aptitudes no acompañan. Aún así sigo manteniendo esa costumbre de caminar por el filo de la vida aunque me tiemblen las piernas y al final cerrar los ojos y saltar al vacío.

Desconozco si a los gallegos Sandford Music Factory les temblaron las piernas cuando decidieron repasar su prolífica carrera con un álbum acústico en directo grabado en el Teatro Jofre de Ferrol, pero en vez de pensar que fueron ellos quienes cerraron los ojos y se lanzaron al vacío de dejar de lado la electricidad que siempre ha morado en sus discos, os recomiendo que los cerréis vosotros y os dejéis llevar por la sensibilidad demostrada por la banda en este directo desnudo, donde las canciones cobran r ese protagonismo único. “Jofre” se convierte en un paseo sin red que disipa rápido la duda de si la fuerza contenida en sus composiciones será capaz de mantenerse en este formato acústico. Mantienes la respiración hasta que los primeros acordes de “Let me be apart” demuestra que la fuerza no solo se reduce al volumen de tus amplificadores o al buen uso de los pedales sino que vive afincada en las canciones cuando estas poseen en talento, la aptitud y por supuesto la actitud.

Catorce canciones (aunque la primera sea una intro) en la que Sandford Music Factory desgrana su material dejando que el ambiente se imprima con las influencias que jamás han querido ocultar pero que tan bien han sabido adaptar para crear una propia personalidad. Sus incursiones en el hard rock, los sonidos de corte clásico o los aromas a Eddie Vedder y compañia, tanto de banda como de generación se dan cita y consiguen la aprobación general y el murmullo de satisfacción de este que escribe estas cuatro palabras mientas escucha en bucle  canciones como “Insomniac” o “Dust, sweat and love”. Sin duda todo un acierto esta grabación que al menos de momento no tendrá edición física y que podéis disfrutar a través de Spotify o del bandcamp de la banda.

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